Tu Tiempo con el Número Uno…18 Enero Yo y Nadie más.

Sofonías 2:15 NVI

Ésta es la ciudad alegre que habitaba segura, la que se decía a sí misma: «Yo y nadie más.» ¡Cómo ha quedado convertida en espanto, en guarida de fieras! Todo el que pasa junto a ella se mofa y amenaza con los puños.

Que dificil es ver en las noticias, la arrogancia de los pueblos, que ostentan poder y dominio por lo que son, lo que tienen o lo que pueden hacer…muchas veces vemos alegrías que disfrazan calamidades, carnavales que esconden pobreza, inasistencia en salud, vivienda, y sustento diario….fiestas y fiestas que muestran una alegría que es pasajera y que en su momento, como lo dice Sofonías, pueden decir de si mismas…yo y nadie mas…

El relato de sofonias continua mostrando algunas características de las ciudades y las sociedades que se pagan de si mismas, como sin la necesidad De Dios..

Sofonías 3:1-5 NVI

¡Ay de la ciudad opresora, rebelde y contaminada! [2] No atiende a consejos, ni acepta *corrección. No confía en el Señor, ni se acerca a su Dios. [3] Las autoridades que están en ella son leones rugientes, sus gobernantes son lobos nocturnos que no dejan nada para la mañana. [4] Sus profetas son impertinentes, hombres traicioneros. Sus sacerdotes profanan las cosas *santas y violentan la ley. [5] Pero el Señor que está en ella es justo; no comete iniquidad. Cada mañana imparte su justicia, y no deja de hacerlo cada nuevo día, pero el inicuo no conoce la vergüenza.

Estamos llamados a quitar de nuestras vidas toda forma de opresión, rebeldía, orgullo, todo aquello que nos contamina y nos daña, como el lenguaje grosero, el doble sentido, la pornografia, las drogas y tantas cosas que nos hacen daño, dejar a un lado la impertinencia, la traición, y mas bien buscar la seguridad de la vida en Dios…no en un gobierno, ni en un sistema….

Salmos 73:25-26 NVI ¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra. [26] Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna.

Señor, perdóname mi arrogancia cuando pienso o digo …yo y nadie mas… enséñame reconocer mis faltas, mi necedad y mi arrogancia…. te necesito….ven a mi vida y saca de ella todo lo que me aparte de ti…si estoy contigo ya nada quiero en la Tierra, pues tu fortaleces mi corazón, y tu eres mi herencia eterna….

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