Devocional. Tu Tiempo con el Número Uno. Extiende tus raíces hacia la corriente…. 13 Febrero

A menudo nuestra confianza la tenemos en lo que somos,…  en la familia o el apellido que nos representa,.. en nuestra profesión, nuestro trabajo,… el negocio,… la imagen y apariencia física,… los likes en redes sociales, ….y posiblemente muchos de nosotros podamos depositar nuestra confianza en lo que los otros puedan hacer por nuestra situación económica, laboral, familiar, o de salud.

¿Donde estará mi confianza hoy?,.. ¿en qué o en quién descansará la seguridad de mi vida?,…. ¿por qué considero que si no lo hago yo mismo, por mi mismo y para mí mismo nadie lo hará?,… ¿acaso creo demasiado en lo que mis fuerzas pueden hacer y en la vitalidad que hoy ostento?,…Mmmm los días y las noches son en su totalidad un regalo de Dios,.. y de ninguna cosas nuestra la verdad podríamos hacer alarde… por eso Pablo, dice de si mismo, .. De tal hombre podría hacer alarde; pero de mí no haré alarde sino de mis debilidades. pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. 2 Corintios 12:5,9 NVI

Tanta arrogancia de nuestra parte cuando alardeamos del sustento que hemos recibido, como si fuera nuestra fuerza y nuestro poder el que lo ha conseguido todo… y cuanta imposibilidad de reconocer que todo lo que tenemos viene de Dios, de los talentos y habilidades que ha puesto en nosotros porque lo quiso así y porque se agradó en hacerlo.

Ojalá pudiéramos detenernos por un momento y considerar a aquel que sin mayores pretensiones nos regala hoy el palpitar del corazón,… y simplemente confiar en Él, desmayarnos en Él, y extender nuestras raíces hacia sus corrientes de agua viva, pura y refrescante, ..sin temor a la escasez, … floreciendo para Él,…sin flaquear en nuestra fe, por algo que  falta, y sin dejar de dar fruto,… es lo que dice su palabra,.. es la instrucción del cielo,… confiar, creer, permanecer y quedarnos confiados en su regazo.

»Bendito el hombre que confía en el Señor, y pone su confianza en él. [8] Será como un árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor, y sus hojas están siempre verdes. En época de sequía no se angustia, y nunca deja de dar fruto.» Jeremías 17:7-8 NVI

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