Devocional. Tu Tiempo con el Número Uno. Ceguera…. 4 Febrero

Uno de los relatos que nos aleccionan de la palabra de Dios, es el que nos cuenta la historia de un ciego llamado Bartimeo, quien -Al oír que el que venía era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: —¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! Marcos 10:47 NVI….. y el relato sigue diciendo que mientras el gritaba a voz en cuello llamando a Jesus -Muchos lo reprendían para que se callara, pero él se puso a gritar aún más: —¡Hijo de David, ten compasión de mí! Marcos 10:47-48 NVI…Y de nuevo nos encontramos con muchas situaciones en las que quienes rodean a Jesus, lo único que hacen es apartar a las personas del común de su lado, como si solo su presencia fuera digna de ser tocada por  los mas favorecidos, o por quienes ostentan una posición eclesial especial.

Recuerdo la época en la que por la visita de un PAPA a nuestro país, se dio la orden de recoger a todas las personas de la calle para llevarlos a un lugar donde no se vieran…y como un gesto de vergüenza en ese momento los que rodeaban a este embajador de Jesus, hicieron lo mismo que se relata en esta palabra….los apartaron, los volvieron indignos de ser parte de esta visita y los segregaron.  

Pero como era de esperarse, en el relato bíblico, la historia se pone mucho mas interesante, pues sucedió que Jesús se detuvo y dijo: —Llámenlo. Así que llamaron al ciego. —¡Ánimo! —le dijeron—. ¡Levántate! Te llama. Marcos 10:49 NVI Y el ciego,  arrojando la capa, dio un salto y se acercó a Jesús. —¿Qué quieres que haga por ti? —le preguntó…. —Rabí, quiero ver —respondió el ciego. —Puedes irte —le dijo Jesús—; tu fe te ha *sanado. Al momento recobró la vista y empezó a seguir a Jesús por el camino. Marcos 10:50-52 NVI

Hoy muchos de nosotros podemos estar en el lugar de todos aquellos que por ignorancia consideramos que la presencia de Dios solo se alcanza en medio de la perfección,…pero así mismo, muchos de nosotros nos podemos sentir felices de estar en la posición de Bartimeo, pues tenemos la seguridad de que solo bastaría con desear a toda costa, como le pasó a este ciego, llamar a Jesus, implorarle y decirle, ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! Marcos 10:47 NVI, para que Él en su inmensa gracia y amor, se detenga, nos mire y nos devuelva la vista.

Cuantas cegueras en el pensar, cuantas cegueras en el sentir y cuantas cegueras en e hacer…..y Jesus ahí, ..esperando,..amable como siempre y lleno de amor, para decirnos… ¿Qué quieres que haga por ti? Marcos 10:51 NVI.

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