Juan 5:1-6 NVI
Algún tiempo después, Jesús subió a Jerusalén, pues se celebraba una fiesta de los judíos. [2] Había allí, junto a la puerta de las Ovejas, un estanque rodeado de cinco entradas, cuyo nombre en hebreo es Betzatá. [3-4] En esas entradas se hallaban tendidos muchos enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. [5] Entre ellos se encontraba un hombre que llevaba enfermo treinta y ocho años. [6] Cuando Jesús lo vio tirado en el suelo y se enteró de que ya tenía mucho tiempo de estar así, le preguntó: ―¿Quieres quedar sano?

Cuando vemos esta historia y también la que se narra en Lucas 13:11 sobre la mujer encorvada, nos enteramos que, sin darnos cuenta, podemos estar durante mucho tiempo enfermos y como que nos acomodamos a una enfermedad, cuando en realidad no lo deberíamos hacer.

Como lo dice el verso de hoy (Juan 5:6 NVI): «Cuando Jesús lo vio tirado en el suelo y se enteró de que ya tenía mucho tiempo de estar así, le preguntó: ―¿Quieres quedar sano?», y yo creo que Jesús, al igual que en esta historia, todo el tiempo está viendo nuestra enfermedad y el tiempo que hemos sufrido, y no hace más que preguntarnos: ―¿Quieres quedar sano? Lo difícil de este asunto es que muchas personas aún no pueden escuchar la voz de Jesús para que sean sanados; y mientras sigamos negando el nombre de Jesús, la sanidad de nuestra enfermedad no va a venir ni va a ser posible.

Yo te diría en este caso, como un pequeño consejo: no pierdas el tiempo, «Déjate ver», para que Jesús te sane y puedas recuperar el tiempo que has perdido, pues solo Él tiene el poder para sanarte.

Vamos a orar.

Amado Dios, solo tú sabes cuánto llevo enfermo y acomodado a mi realidad. Hoy te pido perdón por no buscar la sanidad que necesito en tu presencia y por vivir una vida lejos de tu verdad, que me trae libertad y me sana. Hoy decido creer y recibo la sanidad que viene de ti, Señor, pues solo tú tienes palabras de vida eterna y vida en abundancia. Y todo esto te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 2 Pedro 1-3

y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios

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Juan 10:10 NTV
El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante.

Como lo dice el verso de hoy y como lo hemos venido estudiando, la enfermedad es algo que usa el diablo para oprimirnos y para robar nuestra energía, nuestro tiempo, nuestras fuerzas, nuestra tranquilidad, nuestro dinero y, desde luego, para robar nuestra fe.

Por eso debemos tener claro lo que dice el evangelio de Juan, que «El propósito del ladrón es robar y matar y destruir», de tal manera que podamos estar alerta y, cuando venga la enfermedad, podamos ser sensatos con nosotros mismos y darnos cuenta que muchas de ellas son el resultado de nuestro desorden y pecado en el aspecto relacional, físico, alimenticio y de hábitos.

Finalmente, por otro lado, el verso no termina aquí, pues nos muestra la otra cara de la situación, en la que usted y yo tenemos un Dios que nos da vida y vida en abundancia, y desde el principio de la creación no ha querido más que protegernos y darnos lo mejor en abundancia.

Vamos a orar.

Gracias, Señor, por todo lo que tú me das y me has dado siempre. Gracias por tu protección que me envuelve por completo y por cada detalle de amor y cuidado que tienes sobre mí. Hoy regreso de nuevo a tu presencia y te pido perdón por mi pecado y mis hábitos de vida que me han traído enfermedad y dolor, y decido volver a ti y cambiar mi manera de pensar y de vivir, de tal manera que pueda conocerte más y así llegar a tener sanidad en tu presencia. En el nombre de Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Eclesiastes 9-12

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Hechos 10:38 NVI
Me refiero a Jesús de Nazaret: cómo lo ungió Dios con el Espíritu Santo y con poder, y cómo anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Como lo dice este verso, el diablo puede oprimir con enfermedad a muchos de nosotros si le damos cabida a él a través del pecado, pero, así mismo, el verso nos muestra que Jesús es sanador por naturaleza, pues el texto dice que Jesús de Nazaret, Dios lo ungió con el Espíritu Santo y con poder para hacer el bien y sanar toda dolencia a la cual el diablo nos pueda someter por tenernos oprimidos.

Así mismo, no debemos entender que la enfermedad es la voluntad de Dios, pues precisamente para eso envió a su Hijo a morir en la cruz, para sanar todas nuestras enfermedades; sin embargo, en el evangelio de Juan podemos encontrar el caso de Lázaro, al cual Jesús se refiere a él diciendo: «La enfermedad de Lázaro no acabará en muerte. Al contrario, sucedió para la gloria de Dios, a fin de que el Hijo de Dios reciba gloria como resultado».

Y es aquí donde podemos entender que, si bien no es parte de la voluntad de Dios que estemos enfermos, Él sí la puede usar para su gloria, como lo dice el verso; y así mismo lo podemos ver con el caso del hombre que había nacido ciego, al cual Jesús, en el momento de sanarlo, dijo que su ceguera no había sido causada por el pecado del hombre ni el pecado de sus padres, sino que dijo: «Esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida» (Juan 9:10), pues solo Dios es glorificado en una enfermedad cuando el enfermo es sanado y ese milagro atrae a las personas a Cristo, o cuando por medio de la enfermedad o a pesar de ella Dios es glorificado.

Vamos a orar.

Amado Dios, gracias por sanarme completamente de mis enfermedades en la cruz y por tu amor inagotable que me limpia y me salva. Hoy te entrego toda opresión que el enemigo haya ganado sobre mi vida por culpa de mi pecado y te pido que me libres y me limpies de toda enfermedad causada por ello. Así mismo, Señor, me entrego a ti confiado de que tú no eres quien trae la enfermedad a mi vida y que, en el caso de sufrirla por el hecho de vivir en un mundo caído y de mi propia insensatez, solo tú y tu glorioso y perfecto poder me puede sanar para que todos vea tu poder y tu gran amor para tu gloria. Tuyo soy, Señor, y recibo la sanidad que proviene de ti. En el nombre de Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Eclesiastes 5-8

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Proverbios 18:21 NTV
La lengua puede traer vida o muerte; los que hablan mucho cosecharán las consecuencias.

Cuando se hace evidente la manipulación que viene por causa de la enfermedad, podemos darnos cuenta que las reacciones de rechazo no se dejan esperar. En unos casos es motivo de separaciones, despidos y acciones legales, pues esta condición se presenta mucho en el ámbito laboral.

Lo que inicialmente parece un ambiente de consideración por causa de una supuesta enfermedad no deja de volverse una pesada carga para todos.

Todo este proceso de imaginar enfermedad y la manera de manipular a través de ella puede necesitar ayuda psiquiátrica y conducir a que una persona ya presente síntomas de hipocondría.

Muchas personas realmente logran obsesionarse con la enfermedad que incluso se vuelven expertos en la enfermedad que han creado en sus mentes.

¿Es posible que hayas deseado estar enfermo o tener una limitación física para llamar la atención de alguien?

Vamos a orar.

Amado Señor, perdóname por imaginar dolores, enfermedades y síntomas, con el propósito de manipular y llamar la atención. Hoy decido reconocer que solo tú suples todas mis necesidades y que no debo desear la enfermedad de ninguna manera, ya sea para no trabajar o para suplir algún faltante emocional. Todo esto te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Eclesiastes 1-4

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Mateo 8:13 NVI Luego Jesús le dijo al centurión: ―¡Ve! Que todo suceda tal como has creído. Y en esa misma hora aquel siervo quedó sano.

Cuando deseamos estar enfermos para llamar la atención o conseguir ayuda o algún beneficio especial, en ese momento nosotros mismos estamos poniendo esa carga de enfermedad sobre nosotros.

De pronto, esta tendencia se puede adoptar desde la niñez, por modelamiento espejo, cuando el niño ve que una persona enferma recibe mucha atención, y por esta razón buscan estar enfermos para hacerse notar, y posiblemente mas adelante, esta tendencia lo lleve a buscar refugio en la enfermedad para no trabajar o para estar incapacitado, o manipular a las personas para conseguir afecto, sentirse importante o lograr que otros le ayuden.

El tema central de esa problemática aparece cuando en realidad la enfermedad verdadera viene, pues, sin darnos cuenta, de tanto desearlo, lo único que hemos hecho es provocar esa enfermedad en nosotros mismos; como lo dice el verso de hoy: «todo sucederá como has creído».

Vamos a orar.

Amado Dios, yo te pido perdón por mi necesidad de llamar la atención y de querer buscar excusas para conseguir un trato diferente o especial. Hoy decido renunciar a toda enfermedad autoimpuesta, y me declaro sano mental y físicamente. Por eso mismo, renuncio a toda mentira que quiera venir a poner síntomas en mi cuerpo y en mi mente que no son realidad. En el nombre de Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 1 Pedro 3-5

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Hebreos 12:15 NTV
Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de recibir la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos.

Si lo pensamos bien, la amargura es más frecuente de lo que nos podemos imaginar, y lo peor de todo es que, claramente, la amargura, como lo dice el verso de hoy, nos trastorna la vida y resulta envenenando nuestro ser y nuestro cuerpo.

Todo el tiempo, lo que sentimos y pensamos se traduce en síntomas físicos que acompañan esas cosas que pensamos y sentimos, que finalmente deducen en enfermedad o trauma.

Una amargura o un resentimiento son una puerta abierta a un espíritu de enfermedad y, además, impide que nos apropiemos de los beneficios de la salvación.

Así mismo, el verso de hoy nos dice: «Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de recibir la gracia de Dios», y eso significa perdonar, volver a empezar y de ninguna manera dar cabida al diablo con la amargura o el resentimiento.

La enfermedad es una evidencia física de una herida emocional, que, en muchos casos, puede provenir de un abuso físico, verbal, sexual o de un accidente, muerte o engaño; y es por eso que debemos encontrar la raíz de nuestra dolencia y pedirle a Dios que nos revele la causa, de tal manera que podamos perdonar, sanar y restaurar todo lo que, en algún lugar y de alguna manera, nos hizo caer en enfermedad.

Vamos a orar.

Amado Dios, tú me conoces y solo tú puedes hacerme saber de dónde viene mi enfermedad, mi sufrimiento y mi dolor. Solo tú sabes cuánto sufrimiento hay detrás de mi enfermedad y, de la misma manera, sabes cómo se puede terminar y sanar. Hoy te ruego que traigas convicción de perdonar a mi vida y, de esta manera, restaures mi salud y bienestar físico, conforme tu bendita voluntad, libre de amargura y resentimiento. En el nombre de Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 1 Pedro 1-2

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Deuteronomio 28:9-10 NTV
»Si obedeces los mandatos del SEÑOR tu Dios y andas en sus caminos, el SEÑOR te confirmará como su pueblo santo, tal como juró que haría. [10] Entonces todas las naciones del mundo verán que eres el pueblo elegido por el SEÑOR y quedarán asombradas ante ti.

Así como en el mismo libro de Deuteronomio 28:22, 27-29, 59, 61, 65 NTV podemos ver el listado de enfermedades generacionales que pueden afectar nuestra familia por causa del pecado, así mismo leemos que la obediencia a Dios y el andar en sus caminos nos puede confirmar como su pueblo santo y escogido.

Es necesario auscultar en detalle de dónde vienen nuestras enfermedades, dolencias y problemas mentales y comportamentales, pues en la mayoría de los casos son enfermedades y degeneraciones familiares producto del pecado y de puertas que han quedado abiertas desde generaciones antiguas de nuestra familia.

Inflamaciones, brotes, fiebres, dolores de cabeza, mareos, cáncer, delirios mentales, alucinaciones y personalidades múltiples pueden ser los casos de enfermedad e iniquidad que aún estén presentes en nuestras familias.

Y aunque las maldiciones generacionales son la consecuencia del pecado, algunas personas siguen enfermas aún después de haber logrado victoria sobre el pecado, porque son víctimas de las consecuencias de los pecados de sus padres o antepasados.

Estas personas están enfermas como resultado de las enfermedades generacionales; y esto es lo que se conoce como la enfermedad genética, las que son comunes en una familia.

Lo cierto es que podemos ser sanados de las enfermedades genéticas confesando los pecados de nuestros antepasados y pidiendo perdón a Dios como si fueran nuestros propios pecados. Ahora bien, ¿crees que tu enfermedad es genética? ¿Qué otro familiar tiene o tuvo esa enfermedad? ¿Qué información de esa persona puede ser útil para lograr tu sanidad? ¿A qué edad se enfermó? Si murió, ¿de qué edad murió? ¿Qué pecados, palabras, actitudes, acciones… eran comunes en su vida? Y si lo es de esa manera, ¿qué debes evitar de la vida de esa persona que puede intensificar tu enfermedad o impedir tu sanidad?

Vamos a orar.

Amado Dios, tú conoces el pecado y la enfermedad recurrente en mi familia, y solo tú puedes limpiar el pecado generacional que nos ha llevado a sufrir muertes prematuras por causa de la enfermedad mental, física y comportamental. Hoy rompo toda atadura generacional de enfermedad, pecado e iniquidad en mi familia, y confieso sanidad, liberación y nueva vida para mi descendencia. Rompo toda atadura, maleficio, comportamiento y hábito que provoque la enfermedad en mi familia, y confieso sanidad total y una vida nueva en Cristo. En el nombre de Jesús. Amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Proverbios 30-31

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1 Corintios 6:13 NTV
Ustedes dicen: «La comida se hizo para el estómago, y el estómago, para la comida». (Eso es cierto, aunque un día Dios acabará con ambas cosas). Pero ustedes no pueden decir que nuestro cuerpo fue creado para la inmoralidad sexual. Fue creado para el Señor, y al Señor le importa nuestro cuerpo.

Como lo dice el verso, incluso los temas del cuerpo y del sexo, por causa de nuestra inmoralidad, lujuria, sensualidad, seducción y depravación, se puede enfermar.

Cuando una persona es promiscua en el área sexual, está mucho más propensa y vulnerable a muchas enfermedades y, así mismo, podemos ver en los rostros de las personas la depravación, la lujuria, el doble sentido, la lascivia y su enfermedad mental sexual, solo con observar sus gestos y sus ojos. Por eso el rostro de una persona depravada sexualmente revela enfermedad.

En este caso el verso nos dice: «Ustedes no pueden decir que nuestro cuerpo fue creado para la inmoralidad sexual, pues fue creado para el Señor, y al Señor le importa nuestro cuerpo».

Y qué hermoso entender que a Dios le importa nuestro cuerpo y nuestra pureza y la preservación de nuestra intimidad, pues Él mismo, que nos diseñó, sabe que si le damos un uso desordenado, ello nos puede provocar hasta la muerte.

Finalmente, para cancelar las consecuencias del pecado sobre nosotros, es necesario hacer todo un proceso de sanidad espiritual que nos lleve a un verdadero arrepentimiento y a restituir, si es necesario, para no volver a pecar.

Vamos a orar.

Gracias, Señor, por el cuerpo que me has diseñado y hecho para adorarte y darte gracias. Gracias porque hoy puedo reconocer, como lo dice tu palabra, que a ti te importa lo que pase con mi cuerpo y lo que yo haga con él; y si tú tienes cuidado de mí, sé que estoy llamado a cuidar de mí mismo, de mi sexualidad y mi pureza. Hoy decido vivir una vida sin inmoralidad sexual, sin lujuria, depravación, promiscuidad, degradación y perversidad, pues limpio quiero estar y puro quiero vivir, para disfrutar de una sexualidad sana, llena de ti y de la maravillosa experiencia del amor y el placer que tú creaste para nuestro deleite. En el nombre de Jesús. Amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Proverbios 28-29

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Salmo 32:3 NVI
Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día.

Si revisamos en detalle la bendita palabra de Dios, nos podemos dar cuenta que el pecado oculto, guardado, el pecado que cometemos pensando que estamos muy bien, finalmente nos enferma.

Acciones como la murmuración, la crítica, la amargura, la incredulidad, la pereza, la pornografía, el adulterio, la fornicación, los celos, la codicia, la ambición, el ocultismo, el enojo, la violencia y muchas cosas más nos pueden llegar a enfermar.

Por eso dice el (Salmo 32:1-2 NVI): «Dichoso aquel a quien se le perdonan sus transgresiones, cuyos pecados son cubiertos. [2] Dichoso aquel cuyo pecado el SEÑOR no le toma en cuenta, y en cuyo espíritu no hay engaño», pues mientras guardé silencio y oculté mi pecado, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir todo el día.

Por eso vemos en la palabra de Dios que cuando Jesús sanaba siempre hacía una advertencia de no volverlo a hacer, pues las consecuencias de recaer en el pecado serán mucho más difíciles de afrontar, como lo dice el verso sobre el hombre paralítico en (Juan 5:14 NVI): «Después de esto Jesús lo encontró en el templo y le dijo: —Mira, ya has quedado sano. No vuelvas a pecar, no sea que te ocurra algo peor».

Vamos a orar.

Amado Dios, yo te pido perdón por mi contrariedad, mi lucha y mi desazón que me lleva a experimentar dolor físico y enfermedad. Hoy reconozco que necesito sanar por dentro mi espíritu, mi pensamiento y mi corazón, de tal manera que pueda blindar mi cuerpo de toda enfermedad producida por el pecado que habita en mí. En el nombre de Jesús. Amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Proverbios 25-27

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Marcos 10:51-52 NTV

—¿Qué quieres que haga por ti? —preguntó Jesús. —Mi Rabí —dijo el hombre ciego—, ¡quiero ver! [52] Y Jesús le dijo: —Puedes irte, pues tu fe te ha sanado. Al instante el hombre pudo ver y siguió a Jesús por el camino.

Como lo podemos notar al leer la Biblia, nos damos cuenta que son seis referencias que hace la Biblia sobre la frase «tu fe te ha sanado», y en este caso es porque son tres casos los que aparecen en la Biblia en la que se narra la historia de la mujer que sufría de hemorragias (Mateo 9:22, Marcos 5:34, Lucas 8:48) y la del ciego Bartimeo, como en este caso (Marcos 10:52, Lucas 18:42), y para terminar, la del leproso samaritano que volvió a dar gracias a Jesús (Lucas 17:19).

En el evangelio de Marcos 10:52 Jesús le dice al ciego: «Vete, tu fe te ha salvado… Y en seguida recobró la vista».

Por eso debemos entender que la enfermedad no es la voluntad de Dios, pero en muchas ocasiones Dios la usa para que las personas busquen su necesidad principal: la salvación.

De esta manera podemos entender que la sanidad se inicia en el Espíritu y muchas personas son sanadas físicamente cuando reciben a Jesús como Señor y Salvador, pero otras necesitan encontrar la causa o raíz de la enfermedad para así ser sanados.

¿Eres tú una persona enferma o que se enferma con facilidad? ¿Qué enfermedades te aquejan? ¿Cuántas veces al año te enfermas? ¿Cuánto dura tu enfermedad? ¿Cómo reaccionas ante la enfermedad? Queja, enojo y agresividad, autoconmiseración, oración y alabanza. ¿Hay alguien a quien le echas la culpa de la enfermedad? ¿Quién? ¿Desde cuándo has sido víctima de una enfermedad o enfermedades?

Todas estas preguntas se juntan cuando estamos pasando por un dolor que nos logra desestabilizar o una enfermedad.

Aun así, como lo dice el diario de Dios, tenemos la mejor opción para buscar la sanidad total y la salvación, que solo proviene de entregarle nuestra vida a Jesús, y en ese proceso, madurar en la fe de tal manera que solo a través de ella podamos encontrar la libertad física y espiritual que tanto anhelamos.

Vamos a orar.

Amado Dios, gracias por la sanidad y la salvación que proviene de ti y encuentro en ti y tu bendita presencia. Hoy me presento delante de ti y te pido que avives mi fe y me permitas encontrar el descanso que solo a través de ella puedo experimentar en ti. Tuyo soy, Señor; tuyo es mi cuerpo, mi vida, lo que tengo y lo que soy, y en ti reposo completamente, pues sé que tú me das gracia y justicia en la perfecta medida. Hoy presento delante de ti mi enfermedad y mi dolor, y te ruego, Señor: sáname y seré sanado, límpiame y quedaré más blanco que la nieve. Y todo esto te lo pido agradecido, confiado y lleno de fe, en el nombre de Jesús. Amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Proverbios 22-24

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