Cuando ustedes siguen los deseos de la naturaleza pecaminosa, los resultados son más que claros: inmoralidad sexual, impureza, pasiones sensuales, idolatría, hechicería, hostilidad, peleas, celos, arrebatos de furia, ambición egoísta, discordias, divisiones, envidia, borracheras, fiestas desenfrenadas y otros pecados parecidos. Permítanme repetirles lo que les dije antes: cualquiera que lleve esa clase de vida no heredará el reino de Dios.
Cuando vivimos una vida gobernada por el deseo sexual, como lo dice el verso, no podemos ser libres en nuestra mente ni en nuestro corazón, porque sí o sí esta enfermedad va a querer dominar todas las áreas de la vida.
Por eso el verso lo explica bien y nos dice que cuando vivimos una vida dominada por la lujuria y el deseo sexual descontrolado, la impureza y el libertinaje, los resultados serán más evidentes de lo que podemos imaginar: idolatría, hechicería, hostilidad, peleas, celos, arrebatos de furia, ambición egoísta, discordias, divisiones, envidia, borracheras, fiestas desenfrenadas y toda clase de acciones similares a estas.
Normalmente podemos comenzar con algo que parece inofensivo y que a la larga no deja de ser la puerta de entrada al desenfreno total.
Lo cierto es que mientras haya lujuria descontrolada, todo este tipo de desórdenes van a ser más que visibles y nos afectarán la vida entera: el trabajo, la casa, las relaciones familiares y personales, para terminar en desolación y, como lo estudiamos el día de ayer, siendo vaso de un solo uso.
Vamos a orar.
Amado Señor, ayúdame a huir de los deseos mundanos que me llevan a perder el control de mi sexualidad, de mi corazón y mis deseos. Hoy vengo a ti arrepentido y te pido perdón por mi desorden sexual, por mi manera de usar a los demás y también por dejarme usar de otras personas. Perdona todo manoseo, toda lujuria y toda inmoralidad que haya en mí. En el nombre de Jesús te pido que me cambies completamente en mi manera de pensar y de obrar, pues libre quiero ser. En el nombre de Jesús. Amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 2 Crónicas 33-36
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios
Estamos para escucharte. Si necesitas hablar más sobre este tema, puedes escribirnos al WhatsApp 3133340116
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 11 de Julio. Mientras haya lujuria descontrolada.
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Gálatas 5:19-21 NTV
Cuando ustedes siguen los deseos de la naturaleza pecaminosa, los resultados son más que claros: inmoralidad sexual, impureza, pasiones sensuales, idolatría, hechicería, hostilidad, peleas, celos, arrebatos de furia, ambición egoísta, discordias, divisiones, envidia, borracheras, fiestas desenfrenadas y otros pecados parecidos. Permítanme repetirles lo que les dije antes: cualquiera que lleve esa clase de vida no heredará el reino de Dios.
Cuando vivimos una vida gobernada por el deseo sexual, como lo dice el verso, no podemos ser libres en nuestra mente ni en nuestro corazón, porque sí o sí esta enfermedad va a querer dominar todas las áreas de la vida.
Por eso el verso lo explica bien y nos dice que cuando vivimos una vida dominada por la lujuria y el deseo sexual descontrolado, la impureza y el libertinaje, los resultados serán más evidentes de lo que podemos imaginar: idolatría, hechicería, hostilidad, peleas, celos, arrebatos de furia, ambición egoísta, discordias, divisiones, envidia, borracheras, fiestas desenfrenadas y toda clase de acciones similares a estas.
Normalmente podemos comenzar con algo que parece inofensivo y que a la larga no deja de ser la puerta de entrada al desenfreno total.
Lo cierto es que mientras haya lujuria descontrolada, todo este tipo de desórdenes van a ser más que visibles y nos afectarán la vida entera: el trabajo, la casa, las relaciones familiares y personales, para terminar en desolación y, como lo estudiamos el día de ayer, siendo vaso de un solo uso.
Vamos a orar.
Amado Señor, ayúdame a huir de los deseos mundanos que me llevan a perder el control de mi sexualidad, de mi corazón y mis deseos. Hoy vengo a ti arrepentido y te pido perdón por mi desorden sexual, por mi manera de usar a los demás y también por dejarme usar de otras personas. Perdona todo manoseo, toda lujuria y toda inmoralidad que haya en mí. En el nombre de Jesús te pido que me cambies completamente en mi manera de pensar y de obrar, pues libre quiero ser. En el nombre de Jesús. Amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 2 Crónicas 33-36
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios
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MIguel Montes