La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual; que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y honrosa, sin dejarse llevar por los malos deseos como hacen los paganos, que no conocen a Dios. Y que nadie perjudique a su hermano ni se aproveche de él en este asunto. El Señor castiga todo esto, como ya les hemos dicho y advertido.[4][5][6]
Cuando se trata de sanar nuestra sexualidad, necesitamos de muchas maneras buscar y buscar entre recuerdos, experiencias, situaciones, sensaciones y personas, la raíz de todos nuestros traumas o fortalezas, pues si nuestro propósito es experimentar una espiritualidad funcional, necesitamos a como dé lugar, sanar.
Por eso, si eres mujer te puedes preguntar algunas cosas como: ¿Pudiste descansar confiadamente en los brazos de papá? ¿Es posible que hayas salido de tu casa y estés buscando fuera lo que tu papá nunca te dio? ¿Crees que algún hombre pueda realmente llenar ese faltante en tu vida? O ¿estás dispuesta a permitir que Jesús te ayude a llenar ese lugar?
De pronto, en la relación de mamá con tu papá, ¿qué cosas pudieron afectar la manera en la cual te relacionas con tu esposo o con los hombres?
Así mismo, los hombres nos podemos preguntar cosas como: ¿Qué recuerdos tienes de tu niñez con tu papá? ¿Hubo contacto físico? Abrazos, besos, o juegos físicos.
De pronto, en la relación de tu papá con tu mamá, ¿qué cosas pudieron afectar la manera en la cual te relacionas con tu esposa o con las mujeres? ¿Existe la posibilidad de que tu papá haya intentado abusar de ti o que su brazo o su contacto físico no hayan sido sanos? ¿Hubo un momento en el cual se afectó la relación con tu papá o sentiste que él se alejó de ti? ¿Cuántos años tenías? ¿Cómo te sientes debido a ello?
Todas estas situaciones, de una u otra manera moldean en nosotros muchos aspectos de nuestra vida sexual, pues en algunos casos heredamos de nuestros padres sus hábitos y costumbres y de alguna manera es en el hogar y en la formación directa que recibimos en él, donde cada uno de nosotros ha aprendido a controlar su propio cuerpo, sus deseos, instintos, y hábitos, sin dejarse llevar, como lo dice el verso y con ello, logrando un dominio integral de lo que Dios con tanta precisión y amor nos dio para disfrutar de la vida y la pureza que solo el buen sexo nos puede dar.
Vamos a orar.
Gracias, Señor, por permitirme mirar hacia adentro y por darme la oportunidad de sanar aquello que solo tú conoces en detalle y que solo tú me puedes recomponer y restaurar. Hoy decido presentarme delante de ti con mis aciertos, y con mis debilidades y equivocaciones, y te pido que me permitas de ahora en adelante, hacer las cosas a tu manera y no a mi parecer y capricho. Puro quiero ser, Señor, y vivir mi vida sexual conforme tu perfecto diseño y en tu completa voluntad. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Filipenses 1-2
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios
Estamos para escucharte. Si necesitas hablar más sobre este tema, puedes escribirnos al WhatsApp 3133340116
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 5 de Junio. Un pequeño Test.
Podcast: Reproducir en una nueva ventana | Descargar
Suscríbete: Apple Podcasts | Spotify | Correo electrónico | YouTube Music | RSS
1 Tesalonicenses 4:3-6 NVI
La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual; que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo de una manera santa y honrosa, sin dejarse llevar por los malos deseos como hacen los paganos, que no conocen a Dios. Y que nadie perjudique a su hermano ni se aproveche de él en este asunto. El Señor castiga todo esto, como ya les hemos dicho y advertido.[4][5][6]
Cuando se trata de sanar nuestra sexualidad, necesitamos de muchas maneras buscar y buscar entre recuerdos, experiencias, situaciones, sensaciones y personas, la raíz de todos nuestros traumas o fortalezas, pues si nuestro propósito es experimentar una espiritualidad funcional, necesitamos a como dé lugar, sanar.
Por eso, si eres mujer te puedes preguntar algunas cosas como: ¿Pudiste descansar confiadamente en los brazos de papá? ¿Es posible que hayas salido de tu casa y estés buscando fuera lo que tu papá nunca te dio? ¿Crees que algún hombre pueda realmente llenar ese faltante en tu vida? O ¿estás dispuesta a permitir que Jesús te ayude a llenar ese lugar?
De pronto, en la relación de mamá con tu papá, ¿qué cosas pudieron afectar la manera en la cual te relacionas con tu esposo o con los hombres?
Así mismo, los hombres nos podemos preguntar cosas como: ¿Qué recuerdos tienes de tu niñez con tu papá? ¿Hubo contacto físico? Abrazos, besos, o juegos físicos.
De pronto, en la relación de tu papá con tu mamá, ¿qué cosas pudieron afectar la manera en la cual te relacionas con tu esposa o con las mujeres? ¿Existe la posibilidad de que tu papá haya intentado abusar de ti o que su brazo o su contacto físico no hayan sido sanos? ¿Hubo un momento en el cual se afectó la relación con tu papá o sentiste que él se alejó de ti? ¿Cuántos años tenías? ¿Cómo te sientes debido a ello?
Todas estas situaciones, de una u otra manera moldean en nosotros muchos aspectos de nuestra vida sexual, pues en algunos casos heredamos de nuestros padres sus hábitos y costumbres y de alguna manera es en el hogar y en la formación directa que recibimos en él, donde cada uno de nosotros ha aprendido a controlar su propio cuerpo, sus deseos, instintos, y hábitos, sin dejarse llevar, como lo dice el verso y con ello, logrando un dominio integral de lo que Dios con tanta precisión y amor nos dio para disfrutar de la vida y la pureza que solo el buen sexo nos puede dar.
Vamos a orar.
Gracias, Señor, por permitirme mirar hacia adentro y por darme la oportunidad de sanar aquello que solo tú conoces en detalle y que solo tú me puedes recomponer y restaurar. Hoy decido presentarme delante de ti con mis aciertos, y con mis debilidades y equivocaciones, y te pido que me permitas de ahora en adelante, hacer las cosas a tu manera y no a mi parecer y capricho. Puro quiero ser, Señor, y vivir mi vida sexual conforme tu perfecto diseño y en tu completa voluntad. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Filipenses 1-2
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios
Estamos para escucharte. Si necesitas hablar más sobre este tema, puedes escribirnos al WhatsApp 3133340116
MIguel Montes