Colosenses 3:21 NTV Padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desanimen.
Como lo hemos venido estudiando, Dios nos ha dado la relación sexual para bendecir a nuestro cónyuge, pero eso solo puede ser posible si nuestro espíritu está en la capacidad por medio de nuestro cuerpo de dar, enriquecer, sanar y bendecir el espíritu de la otra persona; y eso es solo posible si ha sido provisto por nuestros padres, a través del mismo afecto, confianza, seguridad y amor que recibimos en la casa por parte de ellos.
De la misma manera, la capacidad sexual de un hombre y de una mujer es formada en su niñez, cuando su espíritu aprende a descansar con toda confianza en la fuerza de los brazos de su papá y de su mamá. Mientras el niño y la niña juegan en sus piernas, se arrunchan sobre su pecho y se funden felices en una relación de confianza y mutualidad, aprendemos lo que es bendecir, con la hermosura del contacto físico y, desde luego, a ser bendecidos.
En medio del abrazo con el papá y la mamá y el contacto físico del hogar, una persona del sexo opuesto, aprende lo que es poder descansar en los brazos de un hombre o una mujer, pues todas estas experiencias de amor en el hogar nos permiten afianzarnos en una identidad de seguridad que solo Dios nos puede dar en el mundo del hogar. Por eso podemos ver que en el caso de una mujer que no ha tenido esa clase de relación con su papá, o de un hijo que no ha tenido una buena relación con su mamá desde la niñez, difícilmente podrán establecer relaciones sanas de amor y erotismo y por eso mismo, encontrar dificultades en su personalidad y en su manera de ser a la hora de entregarse en una relación amorosa.
Así podemos entender que la capacidad sexual de un hombre también se forma en su niñez por su papá. Los abrazos, el caminar juntos, los juegos de contacto físico, el reír con su papá, le enseña al espíritu la forma correcta, proporcionada, tierna y pura de responder a otros.
Finalmente, la manera en la cual el papá trata a su mamá, la cercanía o la lejanía en la relación, el contacto físico, tierno o destructor, su forma de hablar y muchas cosas más…, todo esto es tomado por el niño, enseñándole la manera correcta, o más bien la forma de Dios en la cual debe tratar a una mujer.
Vamos a orar.
Amado Señor, hoy te doy gracias por lo que me has dado y por la seguridad relacional que solo puede venir de tu presencia y tu incomparable amor. Ya sea porque tu experiencia haya sido armónica o traumática, sabes ya en este momento, que hay hallazgos y pruebas que demuestran de dónde vienen todos esos comportamientos relacionales bruscos, groseros y toscos, o por otra parte si la experiencia fue contraria, esos comportamientos tiernos, amorosos, suaves, y puros que definen tu experiencia del amor.
Hoy te pido, Señor, que sanes mi mente, mi cuerpo y mi corazón. Enséñame a amar como tú lo haces, Señor, y como lo tenías planeado para mí desde la eternidad. Tuyo soy, Señor, y dócil en tus manos quiero ser, para aprender el modo correcto de ser y existir en el amor. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 2 Samuel 21-24
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 4 de Junio. Nuestra capacidad sexual, tiene mucho que ver con la relación parental.
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Colosenses 3:21 NTV Padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desanimen.
Como lo hemos venido estudiando, Dios nos ha dado la relación sexual para bendecir a nuestro cónyuge, pero eso solo puede ser posible si nuestro espíritu está en la capacidad por medio de nuestro cuerpo de dar, enriquecer, sanar y bendecir el espíritu de la otra persona; y eso es solo posible si ha sido provisto por nuestros padres, a través del mismo afecto, confianza, seguridad y amor que recibimos en la casa por parte de ellos.
De la misma manera, la capacidad sexual de un hombre y de una mujer es formada en su niñez, cuando su espíritu aprende a descansar con toda confianza en la fuerza de los brazos de su papá y de su mamá. Mientras el niño y la niña juegan en sus piernas, se arrunchan sobre su pecho y se funden felices en una relación de confianza y mutualidad, aprendemos lo que es bendecir, con la hermosura del contacto físico y, desde luego, a ser bendecidos.
En medio del abrazo con el papá y la mamá y el contacto físico del hogar, una persona del sexo opuesto, aprende lo que es poder descansar en los brazos de un hombre o una mujer, pues todas estas experiencias de amor en el hogar nos permiten afianzarnos en una identidad de seguridad que solo Dios nos puede dar en el mundo del hogar. Por eso podemos ver que en el caso de una mujer que no ha tenido esa clase de relación con su papá, o de un hijo que no ha tenido una buena relación con su mamá desde la niñez, difícilmente podrán establecer relaciones sanas de amor y erotismo y por eso mismo, encontrar dificultades en su personalidad y en su manera de ser a la hora de entregarse en una relación amorosa.
Así podemos entender que la capacidad sexual de un hombre también se forma en su niñez por su papá. Los abrazos, el caminar juntos, los juegos de contacto físico, el reír con su papá, le enseña al espíritu la forma correcta, proporcionada, tierna y pura de responder a otros.
Finalmente, la manera en la cual el papá trata a su mamá, la cercanía o la lejanía en la relación, el contacto físico, tierno o destructor, su forma de hablar y muchas cosas más…, todo esto es tomado por el niño, enseñándole la manera correcta, o más bien la forma de Dios en la cual debe tratar a una mujer.
Vamos a orar.
Amado Señor, hoy te doy gracias por lo que me has dado y por la seguridad relacional que solo puede venir de tu presencia y tu incomparable amor. Ya sea porque tu experiencia haya sido armónica o traumática, sabes ya en este momento, que hay hallazgos y pruebas que demuestran de dónde vienen todos esos comportamientos relacionales bruscos, groseros y toscos, o por otra parte si la experiencia fue contraria, esos comportamientos tiernos, amorosos, suaves, y puros que definen tu experiencia del amor.
Hoy te pido, Señor, que sanes mi mente, mi cuerpo y mi corazón. Enséñame a amar como tú lo haces, Señor, y como lo tenías planeado para mí desde la eternidad. Tuyo soy, Señor, y dócil en tus manos quiero ser, para aprender el modo correcto de ser y existir en el amor. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 2 Samuel 21-24
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios
MIguel Montes