Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 29 de Abril. Lo que piensas de los demás

Filipenses 4:8 NTV 

Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza.

Yo creo que a través de la vida y de cada una de nuestras experiencias con los demás, podemos llegar a ser prejuiciosos, o en determinado caso a ser un poco desconfiados.

Y entre las muchas maneras de pensar en los demás, caemos en hacer juicios que de ninguna manera deberíamos hacer, pues eso no hace más que alimentar nuestra frustración, nuestro temor, nuestra rabia y nuestra desilusión.

Pensamientos como: «Yo, la verdad, no puedo confiar en nadie», «Todas las mujeres son iguales», o «Todos los hombres son iguales», pensamientos como «Es mejor no tener a nadie porque me va mejor solo», o «En esta vida no hay nadie para mí», resultan en desconcierto para nosotros mismos, y en definitiva no nos ayudan a encontrar la versión que Dios creó de cada uno de nosotros, pues detrás de todo ello no hay más que engaño.

Claro que podemos tener experiencias difíciles y dolorosas, pero eso no significa que podamos generalizar y renunciar definitivamente a relacionarnos de manera saludable.

Cuando estas cosas difíciles pasan terminamos diciendo cosas como: “No voy a permitir que nadie me vuelva a hacer daño”, “Todos son unos aprovechados, lo único que quieren hacer es usarme”, “La gente no es amigable”, y más bien “Debo cuidarme de lo que digo y hago, porque todo puede ser usado en mi contra”, “Todos los cristianos son unos fracasados”, “Las figuras de autoridad no son creíbles”, “Son una farsa, a mí no me manda sino Dios”. O sentencias de odio y rechazo como “Las mujeres son…”, “Los hombres son…”, “Los jefes son…”, “Los gringos son…”, “Los políticos son…”, “Las figuras de autoridad son…”, “Los pastores son…”, o “Los líderes de la iglesia son…”, terminan por adornar el cuadro de incongruencias verbales que podemos darnos a la tarea de declarar sin considerar el daño que solo nos provocamos a nosotros mismos.

Vamos a orar.

Amado Dios, hasta ahora me doy cuenta de cuántas cosas digo sin pensar y cuántas de ellas me hacen daño en vez de animarme y darme seguridad. Hoy me presento delante de ti y te pido perdón por cada declaración de desconfianza, de reniego y de crítica que ha salido de mí, y te pido que me hagas más consciente de lo que pienso, digo y hago, pues quiero pensar lo bueno, lo amable, lo puro, lo digno de admiración y en todo aquello que me acerque completamente a hacer tu voluntad. Y todo esto te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 1 Corintios 9-10

y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼

Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 28 de Abril. Cambia el chip de tu pensamiento
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 30 de Abril. ¿Cuáles son tus pensamientos sobre tu mamá y tu papá?

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *