No se preocupen por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.[6][7]
De pronto conocemos personas que todo el tiempo dicen dentro de su pesimismo: “No puedo, no soy capaz, es muy difícil, no soy digno, no merezco nada, no sirvo para nada, soy un fracaso, todos son mejores que yo, no soy digno de la bendición de Dios”.
O quizá conozcas personas que en su desmesurado afán dicen cosas como: «No puedo esperar, quiero esto ya, yo nunca voy a madurar, nadie me ama, nadie me entiende, yo no pertenezco a este lugar, todo esto es mi culpa, tengo una vida miserable, pobrecito yo, la verdad no me valoran por lo que soy, sino por lo que tengo, yo creo que todos me juzgan, me tienen envidia, me atacan, y la verdad no merezco vivir, lo mejor para todos sería que dejara de existir, creo que he perdido muchos años como para recuperarlos ahora, creo que me va a pasar algo, o me voy a morir de algo muy trágico».
En el tercer grupo de maneras de pensar podemos encontrar a los que dicen: «Yo, la verdad, puedo vivir en otro mundo y soñar despierto mientras estoy en este lugar, puedo seguir jugando, navegando en la red, oyendo música y perdiendo el tiempo porque no soy responsable de lo que hago».
Y para finalizar, encontramos personas que todo el tiempo no hacen más que pensar que están mal. Y como resultado se dicen a sí mismas cosas como: «Yo no valgo nada porque no tengo ni presencia, ni dinero, ni contactos, ni posición social, ni reconocimiento alguno y, además de eso, no soy buen papá, ni mamá, ni esposo(a). Tampoco soy tierno, ni amoroso, ni detallista». O por otra parte, personas que dicen todo lo contrario: «Soy el mejor, nadie me da la talla, me basto y me sobro solo, todo lo que tengo es por mi esfuerzo, nunca seré un débil, lo tengo todo bajo control y yo nunca me equivoco».
Sea cual sea la situación en la que te encuentres o el bucle de pensamiento en el que estés repetitivamente metido, necesitamos renovar el chip de nuestro pensamiento, y más bien, como lo dice el verso de hoy, dejar todas nuestras preocupaciones en las manos de Dios, para que, dejándonos de enredar en tanto pensamiento vacío e inicuo, podamos encontrar la paz que sobrepasa todo entendimiento.
Vamos a orar.
Perdóname, Señor, por mi tanta necedad en las cosas que pienso y digo. Hoy te entrego cada pensamiento y cada palabra que sale de mi boca, pues nuevo quiero ser y renovar mi mente quiero. Renueva mi manera de pensar, Señor, yo te lo ruego. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 1 Corintios 7-8
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 28 de Abril. Cambia el chip de tu pensamiento
Podcast: Reproducir en una nueva ventana | Descargar
Suscríbete: Apple Podcasts | Spotify | Correo electrónico | YouTube Music | RSS
Filipenses 4:6-7 NVI
No se preocupen por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.[6][7]
De pronto conocemos personas que todo el tiempo dicen dentro de su pesimismo: “No puedo, no soy capaz, es muy difícil, no soy digno, no merezco nada, no sirvo para nada, soy un fracaso, todos son mejores que yo, no soy digno de la bendición de Dios”.
O quizá conozcas personas que en su desmesurado afán dicen cosas como: «No puedo esperar, quiero esto ya, yo nunca voy a madurar, nadie me ama, nadie me entiende, yo no pertenezco a este lugar, todo esto es mi culpa, tengo una vida miserable, pobrecito yo, la verdad no me valoran por lo que soy, sino por lo que tengo, yo creo que todos me juzgan, me tienen envidia, me atacan, y la verdad no merezco vivir, lo mejor para todos sería que dejara de existir, creo que he perdido muchos años como para recuperarlos ahora, creo que me va a pasar algo, o me voy a morir de algo muy trágico».
En el tercer grupo de maneras de pensar podemos encontrar a los que dicen: «Yo, la verdad, puedo vivir en otro mundo y soñar despierto mientras estoy en este lugar, puedo seguir jugando, navegando en la red, oyendo música y perdiendo el tiempo porque no soy responsable de lo que hago».
Y para finalizar, encontramos personas que todo el tiempo no hacen más que pensar que están mal. Y como resultado se dicen a sí mismas cosas como: «Yo no valgo nada porque no tengo ni presencia, ni dinero, ni contactos, ni posición social, ni reconocimiento alguno y, además de eso, no soy buen papá, ni mamá, ni esposo(a). Tampoco soy tierno, ni amoroso, ni detallista». O por otra parte, personas que dicen todo lo contrario: «Soy el mejor, nadie me da la talla, me basto y me sobro solo, todo lo que tengo es por mi esfuerzo, nunca seré un débil, lo tengo todo bajo control y yo nunca me equivoco».
Sea cual sea la situación en la que te encuentres o el bucle de pensamiento en el que estés repetitivamente metido, necesitamos renovar el chip de nuestro pensamiento, y más bien, como lo dice el verso de hoy, dejar todas nuestras preocupaciones en las manos de Dios, para que, dejándonos de enredar en tanto pensamiento vacío e inicuo, podamos encontrar la paz que sobrepasa todo entendimiento.
Vamos a orar.
Perdóname, Señor, por mi tanta necedad en las cosas que pienso y digo. Hoy te entrego cada pensamiento y cada palabra que sale de mi boca, pues nuevo quiero ser y renovar mi mente quiero. Renueva mi manera de pensar, Señor, yo te lo ruego. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 1 Corintios 7-8
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
MIguel Montes