A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos y se les oscureció su insensato corazón.
En muchas ocasiones de la vida, habremos dicho cosas como: no sé para dónde coger, me siento confundido, perdido y me encuentro en tinieblas, a oscuras, sin poder ver claramente qué es lo que debo hacer, dónde y cómo.
Pues bien, otro de los pasos que podemos dar hacia la degradación es el de apagar la luz de Dios en nuestras vidas y quedarnos literalmente a oscuras. Esa es nuestra vida cuando andamos sin Dios, una vida sin la luz verdadera que nos pueda llevar a tomar las mejores decisiones y de esta manera, un corazón cada vez más endurecido por los argumentos y las ideas propias de cómo es que se debe vivir la vida.
Cuando una persona sigue permitiendo fantasías sexuales y de todo tipo en su mente, llega un momento en el cual esas fantasías ya no satisfacen y empieza la búsqueda de algo cada vez más perverso para satisfacer la lujuria y la necesidad que tenga, y como resultado su corazón se enferma y se endurece.
Con esto podemos entender las múltiples maneras como podemos llegar a endurecer tanto el corazón que ya no nos importa lo que diga Dios, y este es el síntoma más evidente de que la presencia de Dios en nuestras vidas la tenemos completamente apagada, pues aunque Dios está siempre dispuesto a recogernos, limpiarnos y transformarnos de los pies a la cabeza, nosotros de manera terca y obstinada no queremos prender su luz.
Vamos a orar.
Amado Dios, tú me conoces tanto que sabes en qué áreas de mi vida me encuentro a oscuras, lejos y con mi corazón endurecido. Yo te pido que quites de mí toda dureza en mi corazón y me permitas volver a ti, quiero tener una dirección clara contigo del para dónde voy y sobre el qué debo hacer para acercarme a ti y hacer tu bendita voluntad. Hoy me entrego a ti y me rindo, Señor, ya no quiero luchar más en mis fuerzas. Perdóname, Señor… y en este momento puedes hablar con Dios y entregarle toda tu carga… Recibo tu perdón, Señor, pues sé que solo tú haces todo nuevo. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 2 Reyes 5-8
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios
Estamos para escucharte. Si necesitas hablar más sobre este tema, puedes escribirnos al WhatsApp 3133340116
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 16 de Junio. Una mente en oscuridad y confusión.
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Romanos 1:21 NVI
A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos y se les oscureció su insensato corazón.
En muchas ocasiones de la vida, habremos dicho cosas como: no sé para dónde coger, me siento confundido, perdido y me encuentro en tinieblas, a oscuras, sin poder ver claramente qué es lo que debo hacer, dónde y cómo.
Pues bien, otro de los pasos que podemos dar hacia la degradación es el de apagar la luz de Dios en nuestras vidas y quedarnos literalmente a oscuras. Esa es nuestra vida cuando andamos sin Dios, una vida sin la luz verdadera que nos pueda llevar a tomar las mejores decisiones y de esta manera, un corazón cada vez más endurecido por los argumentos y las ideas propias de cómo es que se debe vivir la vida.
Cuando una persona sigue permitiendo fantasías sexuales y de todo tipo en su mente, llega un momento en el cual esas fantasías ya no satisfacen y empieza la búsqueda de algo cada vez más perverso para satisfacer la lujuria y la necesidad que tenga, y como resultado su corazón se enferma y se endurece.
Con esto podemos entender las múltiples maneras como podemos llegar a endurecer tanto el corazón que ya no nos importa lo que diga Dios, y este es el síntoma más evidente de que la presencia de Dios en nuestras vidas la tenemos completamente apagada, pues aunque Dios está siempre dispuesto a recogernos, limpiarnos y transformarnos de los pies a la cabeza, nosotros de manera terca y obstinada no queremos prender su luz.
Vamos a orar.
Amado Dios, tú me conoces tanto que sabes en qué áreas de mi vida me encuentro a oscuras, lejos y con mi corazón endurecido. Yo te pido que quites de mí toda dureza en mi corazón y me permitas volver a ti, quiero tener una dirección clara contigo del para dónde voy y sobre el qué debo hacer para acercarme a ti y hacer tu bendita voluntad. Hoy me entrego a ti y me rindo, Señor, ya no quiero luchar más en mis fuerzas. Perdóname, Señor… y en este momento puedes hablar con Dios y entregarle toda tu carga… Recibo tu perdón, Señor, pues sé que solo tú haces todo nuevo. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 2 Reyes 5-8
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios
Estamos para escucharte. Si necesitas hablar más sobre este tema, puedes escribirnos al WhatsApp 3133340116
MIguel Montes