Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que obedezca a Cristo.
Constantemente, incluso en las familias de personas creyentes, encontramos problemas con los pensamientos de hombres y mujeres, de jóvenes y adolescentes que diariamente lidian con mentiras que nos engañan y nos distancian de la bendita presencia de Dios y de la paz que sobrepasa todo entendimiento.
Por eso en el diario de Dios, su bendita palabra, encontramos instrucciones directas de lo que debemos hacer en medio de la tribulación diaria a la que estamos expuestos, y como lo dice el verso de hoy, es necesario destruir todo argumento de ambición, de envidia, de frustración, de queja, de inseguridad, lujuria, altivez, orgullo, insatisfacción, derrota, comparación, afán, desmotivación, amargura, caos, y muchos otros más que puedan venir a nuestra mente.
De la misma manera necesitamos echar fuera de nuestras vidas toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios y eso significa poner mucha atención a aquellas cosas que ponemos en primer lugar en nuestras vidas, pensando que realmente son esas cosas lo que vale la pena y no precisamente dedicarnos a conocer a Dios o a entregarle nuestra vida.
Existen muchas personas que aun, en medio de su búsqueda por el Señor, no pueden salir de la prisión de sus ambiciones ni de sus envidias, ni de su incesante preocupación por las cosas del dinero y de este mundo, con lo cual terminan siendo víctimas de su propia insensatez, pues el diario de Dios dice claramente (Lucas 16:13 NTV) »Nadie puede servir a dos amos. Pues odiará a uno y amará al otro; será leal a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y al dinero».
Todas estas acciones, a la larga, no hacen más que volverse fortalezas mentales y habituales de vida, que nos llevan a una vida desdichada y sin propósito.
Finalmente el verso de Corintios nos dice que nuestra tarea cuando vienen estos pensamientos, contradicciones y líos a nuestra mente es la de llevar todos esos motivos a Cristo, pues es la única manera como podemos identificar que no le agradan y que definitivamente no pertenecen al conjunto de lo que Dios desea para nuestras vidas.
Dios no quiere que tengamos el corazón dividido, ni mucho menos que seamos solamente una pantalla de un amor hacia Él, que en la práctica realmente no existe.
Como lo dice el diario de Dios (Mateo 15:8 NTV) «Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí.
Vamos a orar.
Señor, tú sabes cómo lucho con tantos pensamientos de comparación, de queja, de ambición, envidia, de frustración, de inseguridad, lujuria, altivez, orgullo, insatisfacción, derrota, comparación, afán, desmotivación, amargura, caos, y muchos otros más que pueden venir a mi mente. Solo tú sabes que me hacen daño y que me apartan completamente de ti y de tu perfecto amor y gracia.
Hoy decido llevar todo pensamiento cautivo en obediencia a tus pies y a la cruz, de tal manera que pueda ser libre para mirarte a ti y conocerte a ti como quiero y necesito hacerlo. Libre quiero ser, Señor, de toda mentira, acusación y engaño que me quiera apartar de hacer tu voluntad. Me entrego a ti y descanso en ti y en la obra que estás haciendo en mi vida para cambiarme y hacer de mí la persona que diseñaste para que fuera desde la eternidad. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Jueces 14-17
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 7 de Mayo. Pensamientos que se vuelven fortalezas.
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2 Corintios 10:5 NVI
Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que obedezca a Cristo.
Constantemente, incluso en las familias de personas creyentes, encontramos problemas con los pensamientos de hombres y mujeres, de jóvenes y adolescentes que diariamente lidian con mentiras que nos engañan y nos distancian de la bendita presencia de Dios y de la paz que sobrepasa todo entendimiento.
Por eso en el diario de Dios, su bendita palabra, encontramos instrucciones directas de lo que debemos hacer en medio de la tribulación diaria a la que estamos expuestos, y como lo dice el verso de hoy, es necesario destruir todo argumento de ambición, de envidia, de frustración, de queja, de inseguridad, lujuria, altivez, orgullo, insatisfacción, derrota, comparación, afán, desmotivación, amargura, caos, y muchos otros más que puedan venir a nuestra mente.
De la misma manera necesitamos echar fuera de nuestras vidas toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios y eso significa poner mucha atención a aquellas cosas que ponemos en primer lugar en nuestras vidas, pensando que realmente son esas cosas lo que vale la pena y no precisamente dedicarnos a conocer a Dios o a entregarle nuestra vida.
Existen muchas personas que aun, en medio de su búsqueda por el Señor, no pueden salir de la prisión de sus ambiciones ni de sus envidias, ni de su incesante preocupación por las cosas del dinero y de este mundo, con lo cual terminan siendo víctimas de su propia insensatez, pues el diario de Dios dice claramente (Lucas 16:13 NTV) »Nadie puede servir a dos amos. Pues odiará a uno y amará al otro; será leal a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y al dinero».
Todas estas acciones, a la larga, no hacen más que volverse fortalezas mentales y habituales de vida, que nos llevan a una vida desdichada y sin propósito.
Finalmente el verso de Corintios nos dice que nuestra tarea cuando vienen estos pensamientos, contradicciones y líos a nuestra mente es la de llevar todos esos motivos a Cristo, pues es la única manera como podemos identificar que no le agradan y que definitivamente no pertenecen al conjunto de lo que Dios desea para nuestras vidas.
Dios no quiere que tengamos el corazón dividido, ni mucho menos que seamos solamente una pantalla de un amor hacia Él, que en la práctica realmente no existe.
Como lo dice el diario de Dios (Mateo 15:8 NTV) «Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí.
Vamos a orar.
Señor, tú sabes cómo lucho con tantos pensamientos de comparación, de queja, de ambición, envidia, de frustración, de inseguridad, lujuria, altivez, orgullo, insatisfacción, derrota, comparación, afán, desmotivación, amargura, caos, y muchos otros más que pueden venir a mi mente. Solo tú sabes que me hacen daño y que me apartan completamente de ti y de tu perfecto amor y gracia.
Hoy decido llevar todo pensamiento cautivo en obediencia a tus pies y a la cruz, de tal manera que pueda ser libre para mirarte a ti y conocerte a ti como quiero y necesito hacerlo. Libre quiero ser, Señor, de toda mentira, acusación y engaño que me quiera apartar de hacer tu voluntad. Me entrego a ti y descanso en ti y en la obra que estás haciendo en mi vida para cambiarme y hacer de mí la persona que diseñaste para que fuera desde la eternidad. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Jueces 14-17
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios
MIguel Montes