1 Pedro 5:5 NTV. Del mismo modo, ustedes los más jóvenes tienen que aceptar la autoridad de los ancianos; y todos vístanse con humildad en su trato los unos con los otros, porque «Dios se opone a los orgullosos pero da gracia a los humildes».
Yo creo que de este capítulo de Pedro, podemos sacar provecho tanto jóvenes como la gente mayor, pues en muchas ocasiones los mayores se pueden extralimitar con los jóvenes, llegando al punto de la soberbia y la arrogancia de la vida, humillando, estrujando, y demeritando la juventud, y así mismo, en otras ocasiones, los jóvenes en su trato con los mayores, pueden menospreciar un consejo o una exhortación, y además de ello, mofarse de la debilidad que comienza a caracterizar a las personas mayores, llegando al punto de la burla y la falta de respeto.
Por eso Pedro nos dice en el verso que debemos esforzarnos por ser humildes y servirnos mutuamente, tratando en todo tiempo de ser lo más diligentes posible que podamos ser, sin escatimar esfuerzos, y sin hacer distinción de personas por su capacidad o su edad.
El orgullo puede venir cuando pensamos que por ser jóvenes ya lo tenemos todo y no necesitamos consejo ni dirección de nadie, y por otra parte, el orgullo puede venir cuando no queremos escuchar la voz de quienes son más jóvenes y pensamos que sus argumentos o sus maneras de ver la realidad son insignificantes o erróneas.
Yo creo que las relaciones entre hombres y mujeres, adultos, jóvenes y ancianos deben procurar un equilibrio que nos permita, como lo dice Pedro, vestirnos con humildad en nuestro trato con los otros, porque «Dios se opone a los orgullosos pero da gracia a los humildes».
Vamos a orar.
Perdona mi orgullo, Señor, y mis maneras equivocadas de tratar a los demás y de pensar sobre los demás y de querer tener siempre la razón y una consideración de mí mismo más alta que la que debo tener. Yo te necesito y quiero cambiar mi manera de ser y de pensar. Llenarme de ti, Señor, y ayúdame en la vida práctica y cotidiana a vestirme de humildad y a llenarme de la gracia que solo proviene de ti y de tu santo Espíritu. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Lucas 1 – 2
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Filipenses 2:3 NTV. No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes.
El orgullo lo podemos considerar como una actitud completamente contraria a la humildad, y cuando esto sucede terminamos creyendo que somos mucho más de lo que somos, y sobrevalorando lo que somos, tenemos y hacemos.
El orgullo normalmente viene y nos susurra al oído: «No necesitas a nadie», «Tú lo puedes hacer solo», «¿Para qué después digan que fueron ellos y no tú?», no, no, no, no, no, mejor lo hago solo, cueste lo que me cueste.
Además de ello, el orgullo siempre nos va a obligar a ver a los demás como incompetentes, incapaces, pusilánimes, indignos de hacer las cosas conmigo, y además de ello nos va a resaltar todas las faltas de los demás: cómo se equivocan, cómo se demoran, cómo les cuesta hacer todo lo que a mí mismo me parece simple. Y todo eso no nos permite ver nuestra propia realidad (Mateo 7:3), que en ocasiones puede ser peor que la de quienes señalamos con tanta dureza.
Por eso el verso de hoy nos dice claramente (Filipenses 2:3 NTV): «No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes». Y es que el orgullo nos hace creer perfectos, y con ínfulas de criticar a todo el mundo, y nos impide aprender o disponernos para decir: «No lo sé, ¿me explicas?», «Tú tienes la razón», y con todo ello, terminamos diciendo que no necesitamos a Dios y queriendo ocupar el lugar que solo le corresponde a Él en su bendita perfección.
Vamos a orar.
Amado Dios, perdóname por mi egoísmo y mis maneras de tratar de impresionar a los demás o de ufanarme por algo que no soy. Hoy reconozco mi falta de humildad que se quiere esconder y camuflar de las maneras más mentirosas e hipócritas que solo tú puedes descifrar en mí y mis maneras de hablar y de compartir con los demás. Hoy te pido que me enseñes a ver a los demás como dignos de honra, atención, respeto, cuidado y protección, de tal manera que no me atreva a juzgarlos ni a criticarlos de la manera como tú sabes que lo puedo hacer. Hoy decido volver a ti y renunciar a todo orgullo en mí, pues solo tú me puedes ayudar a lograrlo. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Éxodo 37 – 40
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Mateo 6:12 NTV. Y perdónanos nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros.
Una parte fundamental de nuestro estilo de vida debe ser el de hacer conciencia de nuestros pecados y de nuestras faltas, pues la confesión es el primer paso para la redención y el perdón. Es necesario que hagamos de la confesión un hábito y diariamente decirle a Dios: «Señor, perdona mis ofensas, mis pensamientos, mis maneras equivocadas de juzgar y de sentir, mi egoísmo, mi rabia, mi frustración, mi envidia, mi pereza, mi mordacidad y todo aquello que me aparta de ti y de amar a los demás como tú quieres que lo haga».
Como lo dice el verso del Padre Nuestro, escrito en el libro de Mateo, como un modelo de oración y rendición a Dios (Mateo 6:12 NTV): «Perdónanos nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros». Debemos acercarnos a Dios y rendir cuentas diarias.
Este verso siempre me ha puesto frente al banquillo de la coherencia, pues me hace preguntar si en realidad perdono a quienes me han ofendido y si realmente lo hago a diario para no dejar que el corazón se me nuble y envenene por culpa del resentimiento y la falta de perdón.
Como lo podemos ver, esta es la condición primera para recibir el perdón de Dios: haber perdonado primero a nuestros deudores y a quienes han hecho algo en contra nuestra.
Todos los días necesitamos detenernos con Dios y evaluar lo que hemos hecho, de tal manera que podamos reconocer los pecados en contra de Dios y de otros y de esta manera no dar cabida al diablo y, más bien, disfrutar de la dicha de una vida libre de culpa y condenación.
Vamos a orar.
Amado Dios, cuánto te necesito y quiero en mi vida, pues solo tú sabes cómo me cuesta trabajo perdonar y la verdad es que eso es lo que quiero cada día: perdonar y perdonar sin que me cueste trabajo hacerlo. Enséñame, Señor, a resistir la tentación de juzgar y condenar a quienes me ofenden y permíteme despojarme de todo orgullo y de todo dolor o resentimiento que me lo impida. Decido perdonar para recibir tu perdón y más bien estar alerta de toda provocación que quiera venir a apartarme de tu bendita presencia. Y todo esto te lo pido, en el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Éxodo 33 – 36
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Joshua 23:15 NTV. Pero así como el SEÑOR su Dios les ha dado las buenas cosas que prometió, también traerá calamidad sobre ustedes si lo desobedecen. Los destruirá hasta eliminarlos por completo de esta buena tierra que les ha dado.
Yo creo que en la mayoría de las ocasiones no hacemos balances de lo que el pecado de nuestra familia nos ha dejado como herencia, y entre todas esas acciones podemos encontrar familias en las que se han vivido tradiciones de alcohol, abuso, maltrato, robos, trampas, inmoralidad, abusos de los padres hacia los hijos, entre hermanos, incestos, burlas, orgullo, arrogancia, violencia y muchas cosas más.
Solo Dios nos puede ayudar a hacer conciencia de toda esa tradición familiar que de una u otra forma nos afecta espiritualmente y se deduce en lo que vivimos hoy en día en nuestras relaciones y hábitos, como herencia familiar.
El asunto con toda esta reflexión es que debemos hacer conciencia de ese historial familiar, de tal manera que podamos entender espiritualmente lo que nos pasa y, así mismo, romper todas las ataduras espirituales de maldición que pueda haber en nuestra familia y que nos lleva a la destrucción y a la sequedad espiritual.
Son muchos los versos bíblicos que nos muestran las consecuencias por obedecer a Dios traducidas en bendiciones, y de la misma manera lo que puede venir a nuestras vidas si deliberadamente decidimos desobedecerlo (Deuteronomio 28). Es por eso que debemos conocer a profundidad lo que dice Dios sobre el pecado familiar (Ezequiel 36:31-33) y de la misma manera obligarnos a hacer guerra espiritual (Números 32:23 NTV) que nos permita romper con todo aquello que nos sigue atascando.
Vamos a orar.
Amado Dios, hoy reconozco que mi historial familiar no es el más santo ni el más perfecto y que en oración debo buscar en ti las respuestas que me lleven a reconocer las faltas y pecados familiares que aún el día de hoy siguen afectando nuestras vidas. Hoy decido llevar en oración los pecados de mi familia delante de tu altar para que me perdones y de esta manera podamos encontrar la libertad espiritual que solo tú nos puedes dar. Y esto te lo pido, en el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Éxodo 29 – 32
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Mateo 3:8 NTV. Demuestren con su forma de vivir que se han arrepentido de sus pecados y han vuelto a Dios.
Yo creo que la mayoría de nosotros perdemos el examen cuando de dar frutos se trata, y aún más cuando se trata de demostrar con nuestra manera de vivir que nos hemos arrepentido y que nos hemos vuelto completamente a Dios.
Por eso Dios mismo nos invita todo el tiempo a demostrar con nuestra manera de vivir que verdaderamente nos hemos arrepentido de nuestros pecados y que nos hemos vuelto a Él de todo corazón, lo cual implicaría un cambio de comportamiento, nuevos hábitos, nuevas maneras de ser y de interactuar con los demás, nuevas maneras de sentir, de decir, de referirnos a los demás y, desde luego, nuevas maneras de amar.
Yo solo le pido a Dios que me permita dar fruto y verlo realmente en mí en cada momento y en cada lugar, de tal manera que los que me conozcan digan que soy diferente y que Dios me ha cambiado.
Vamos a orar. Amado Dios, cuánto te necesito y te amo, y cuánto quiero que me cambies la manera de pensar, de sentir, de decir y de hacer con los demás y conmigo mismo. Que lo que muestre por fuera realmente sea una experiencia completa y real por dentro, lleno de tu amor y de tu presencia. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Éxodo 25 – 28
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Marcos 16:17 NTV. Estas señales milagrosas acompañarán a los que creen: expulsarán demonios en mi nombre y hablarán nuevos idiomas.
Yo no sé si a usted le ha pasado, que siente que está atascado, como detenido y sin poder avanzar. Espiritualmente, esa condición de vida se llama atadura y es porque su mismo nombre lo indica, es una fuerza espiritual que literalmente nos ata de pies y manos y nos mantiene amarrados al vicio, la mentira, la infidelidad, las deudas, las excusas, la ambición, los caprichos, el control y a muchas cosas más.
Necesitamos entonces, más allá de renunciar a nuestro pecado, aprender a pelear las batallas espirituales en términos espirituales con la bendita palabra de Dios y, como lo dice el verso, expulsar de nuestras vidas toda influencia demoníaca que hayamos permitido entrar en nuestras vidas y que nosotros mismos reconozcamos, nos tienen atados y atascados a conductas y hábitos que no debemos tener.
Vamos a orar.
Amado Dios, cuánto te necesito y amo. Déjame ver de qué maneras he dejado que el enemigo habite en mi vida y tome el control. Hoy decido romper toda atadura a las deudas, la lujuria, el engaño, la mentira, el vicio, la infidelidad, la queja, la pereza, la crítica, la inconformidad y todo aquello que me impide hacer tu voluntad. En el nombre de Jesús. Amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Éxodo 21 – 24
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Isaías 1:16-17 NTV. ¡Lávense y queden limpios! Quiten sus pecados de mi vista. Abandonen sus caminos malvados. [17] Aprendan a hacer el bien. Busquen la justicia y ayuden a los oprimidos. Defiendan la causa de los huérfanos y luchen por los derechos de las viudas.
Una de las acciones directas que debemos hacer en busca de un verdadero arrepentimiento, definitivamente es apartarnos del pecado y de todo aquello que nos lleve a pecar; esto es, de toda provocación, tentación, amistad, o situación que nos pueda hacer caer de nuevo.
Lo más prudente cuando estamos tratando de salir de un pecado, es tomar distancia completa y total de todo aquello que nos lleve a fallar, pecar y caer de nuevo. Y en el verso de hoy, lo podemos entender claramente, pues el Señor dice: (Isaías 1:16 NTV) ¡Lávense y queden limpios! Quiten sus pecados de mi vista. Abandonen sus caminos malvados.
Tres cosas radicales que debemos obedecer y hacer:
1. Lavarnos hasta quedar limpios;
2. Quitar los pecados de la vista de Dios, pues Él conoce las intenciones y los pensamientos del corazón; y
3. Abandonar los caminos malvados, que siempre nos llevan a la destrucción.
Finalmente, si hacemos esto, podremos, como lo dice el verso, aprender a hacer el bien, buscar la justicia, ayudar a los oprimidos, defender la causa de los huérfanos y luchar por los derechos de las viudas.
Vamos a orar.
Amado Dios, hoy quiero lavarme hasta quedar limpio, apartar mis pecados de tu presencia y abandonar todo camino de maldad. Decido a partir de este momento, aprender a hacer el bien, buscar la justicia, ayudar a los oprimidos, defender la causa de los huérfanos y luchar por los derechos de las viudas. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Éxodo 17 – 20
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Salmo 51:16-17 NTV. Tú no deseas sacrificios; de lo contrario, te ofrecería uno. Tampoco quieres una ofrenda quemada. [17] El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios.
Yo creo que cuando fallamos, nos equivocamos y pecamos, la tristeza viene a nosotros por el dolor que significa engañar, dañar y maltratar a alguien. Indudablemente nuestro pecado produce dolor cuando le hacemos frente y nos damos cuenta que le hemos fallado a Dios y a las personas que amamos.
Y por eso como lo dice el verso, Dios no quiere de nosotros sacrificios ni ofrendas, ni pagar promesas como se acostumbra por muchos, llenos de sufrimientos y dolores, sino un espíritu quebrantado y arrepentido que se acerque a Dios con humildad y simplemente en oración reconozca que ha pecado.
Esa es la tristeza que el verdadero arrepentimiento trae consigo, no una tristeza de muerte que nos lleve a tomar, a drogarnos o a perder el control, sino una que nos acerque completamente a Dios en oración, clamor y restauración.
Vamos a orar.
Amado Dios, solo tú sabes el dolor que me causa mi pecado. Conoces mi dolor y mi tristeza Señor. Cansado estoy de vivir sin ti y a mi manera, y por eso mismo te pido que me perdones y me levantes para vivir conforme a tu bendita voluntad. Sana mi tristeza y mi dolor Señor, yo te lo ruego, en el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Éxodo 13 – 16
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Salmo 32:5 NTV. Finalmente te confesé todos mis pecados y ya no intenté ocultar mi culpa. Me dije: «Le confesaré mis rebeliones al SEÑOR », ¡y tú me perdonaste! Toda mi culpa desapareció.
Una de las características del verdadero arrepentimiento, sin duda alguna, es la sensatez que viene de reconocer nuestra falta, nuestro pecado y el daño que hemos hecho. (1 Juan 1:9) Como lo dice el verso en la voz de David, clamándole al Señor “Finalmente te confesé todos mis pecados y ya no intenté ocultar mi culpa” de la misma forma debemos cada uno de nosotros venir ante el Señor y reconocer nuestra falta y nuestro pecado, de tal manera que pueda haber un verdadero arrepentimiento. (Salmo 51:1)
En ese momento podemos confesar a Dios nuestras rebeliones (Santiago 5:16) y recibir su perdón y su gracia, y como lo dice el verso, experimentar que al momento de hacerlo, nuestra culpa desaparece y recibimos una nueva vida.
Vamos a orar.
Amado Dios, hoy reconozco mi falta, mi pecado y mi gran insensatez. Una y otra vez he caído y he querido esconder y disimular mis rebeliones. Pero tú Señor, una vez más me llamas, me limpias y me das una nueva oportunidad. Te necesito Señor, cambia mi vida. Hoy te confieso mi pecado y te pido que me perdones. Gracias te doy por el perdón y por quitar de mi alma toda culpa y toda carga. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Éxodo 9 – 12
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Isaías 55:7 NTV. Que los malvados cambien sus caminos y alejen de sí hasta el más mínimo pensamiento de hacer el mal. Que se vuelvan al SEÑOR, para que les tenga misericordia. Sí, vuélvanse a nuestro Dios, porque él perdonará con generosidad.
No sé si alguna vez has pensado en los caminos que has recorrido y en las muchas ocasiones en las que le has dado rienda suelta a tu voluntad, sin importar las consecuencias. Lo cierto es que una vez miramos atrás y vemos lo que somos hoy, nos podemos dar cuenta que si pudiéramos tomar de nuevo una decisión, haríamos todo lo contrario y buscaríamos hacer las cosas a la manera de Dios.
Por eso dice el verso de Isaías, una vez más, (Isaías 55:7 NTV) Que los malvados cambien sus caminos y alejen de sí hasta el más mínimo pensamiento de hacer el mal. Que se vuelvan al SEÑOR, para que les tenga misericordia. Sí, vuélvanse a nuestro Dios, porque él perdonará con generosidad.
Esto es lo que debemos hacer para que Dios cambie nuestro camino: cambiar de ruta si la que estamos transitando está demasiado pedregosa, alejar de nosotros hasta el más mínimo pensamiento de hacer el mal, y volvernos al Señor para que Él nos tenga misericordia, pues Él nos perdonará con generosidad.
Vamos a orar.
Amado Dios, cómo se me olvida fácilmente que tú estás ahí para perdonarme, para recogerme y para darme nuevas fuerzas. Cambia mi vida Señor, renuévame, cambia mis caminos pedregosos de pelea, aburrimiento, desorden, e indeterminación, y ayúdame a volver a ti. Hoy recibo tu perdón y me vuelvo completamente a ti, en el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Éxodo 5 – 8
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
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1 Pedro 5:5 NTV. Del mismo modo, ustedes los más jóvenes tienen que aceptar la autoridad de los ancianos; y todos vístanse con humildad en su trato los unos con los otros, porque «Dios se opone a los orgullosos pero da gracia a los humildes».
Yo creo que de este capítulo de Pedro, podemos sacar provecho tanto jóvenes como la gente mayor, pues en muchas ocasiones los mayores se pueden extralimitar con los jóvenes, llegando al punto de la soberbia y la arrogancia de la vida, humillando, estrujando, y demeritando la juventud, y así mismo, en otras ocasiones, los jóvenes en su trato con los mayores, pueden menospreciar un consejo o una exhortación, y además de ello, mofarse de la debilidad que comienza a caracterizar a las personas mayores, llegando al punto de la burla y la falta de respeto.
Por eso Pedro nos dice en el verso que debemos esforzarnos por ser humildes y servirnos mutuamente, tratando en todo tiempo de ser lo más diligentes posible que podamos ser, sin escatimar esfuerzos, y sin hacer distinción de personas por su capacidad o su edad.
El orgullo puede venir cuando pensamos que por ser jóvenes ya lo tenemos todo y no necesitamos consejo ni dirección de nadie, y por otra parte, el orgullo puede venir cuando no queremos escuchar la voz de quienes son más jóvenes y pensamos que sus argumentos o sus maneras de ver la realidad son insignificantes o erróneas.
Yo creo que las relaciones entre hombres y mujeres, adultos, jóvenes y ancianos deben procurar un equilibrio que nos permita, como lo dice Pedro, vestirnos con humildad en nuestro trato con los otros, porque «Dios se opone a los orgullosos pero da gracia a los humildes».
Vamos a orar.
Perdona mi orgullo, Señor, y mis maneras equivocadas de tratar a los demás y de pensar sobre los demás y de querer tener siempre la razón y una consideración de mí mismo más alta que la que debo tener. Yo te necesito y quiero cambiar mi manera de ser y de pensar. Llenarme de ti, Señor, y ayúdame en la vida práctica y cotidiana a vestirme de humildad y a llenarme de la gracia que solo proviene de ti y de tu santo Espíritu. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Lucas 1 – 2
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Filipenses 2:3 NTV. No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes.
El orgullo lo podemos considerar como una actitud completamente contraria a la humildad, y cuando esto sucede terminamos creyendo que somos mucho más de lo que somos, y sobrevalorando lo que somos, tenemos y hacemos.
El orgullo normalmente viene y nos susurra al oído: «No necesitas a nadie», «Tú lo puedes hacer solo», «¿Para qué después digan que fueron ellos y no tú?», no, no, no, no, no, mejor lo hago solo, cueste lo que me cueste.
Además de ello, el orgullo siempre nos va a obligar a ver a los demás como incompetentes, incapaces, pusilánimes, indignos de hacer las cosas conmigo, y además de ello nos va a resaltar todas las faltas de los demás: cómo se equivocan, cómo se demoran, cómo les cuesta hacer todo lo que a mí mismo me parece simple. Y todo eso no nos permite ver nuestra propia realidad (Mateo 7:3), que en ocasiones puede ser peor que la de quienes señalamos con tanta dureza.
Por eso el verso de hoy nos dice claramente (Filipenses 2:3 NTV): «No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes». Y es que el orgullo nos hace creer perfectos, y con ínfulas de criticar a todo el mundo, y nos impide aprender o disponernos para decir: «No lo sé, ¿me explicas?», «Tú tienes la razón», y con todo ello, terminamos diciendo que no necesitamos a Dios y queriendo ocupar el lugar que solo le corresponde a Él en su bendita perfección.
Vamos a orar.
Amado Dios, perdóname por mi egoísmo y mis maneras de tratar de impresionar a los demás o de ufanarme por algo que no soy. Hoy reconozco mi falta de humildad que se quiere esconder y camuflar de las maneras más mentirosas e hipócritas que solo tú puedes descifrar en mí y mis maneras de hablar y de compartir con los demás. Hoy te pido que me enseñes a ver a los demás como dignos de honra, atención, respeto, cuidado y protección, de tal manera que no me atreva a juzgarlos ni a criticarlos de la manera como tú sabes que lo puedo hacer. Hoy decido volver a ti y renunciar a todo orgullo en mí, pues solo tú me puedes ayudar a lograrlo. En el nombre de Jesús, amén.
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Mateo 6:12 NTV. Y perdónanos nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros.
Una parte fundamental de nuestro estilo de vida debe ser el de hacer conciencia de nuestros pecados y de nuestras faltas, pues la confesión es el primer paso para la redención y el perdón. Es necesario que hagamos de la confesión un hábito y diariamente decirle a Dios: «Señor, perdona mis ofensas, mis pensamientos, mis maneras equivocadas de juzgar y de sentir, mi egoísmo, mi rabia, mi frustración, mi envidia, mi pereza, mi mordacidad y todo aquello que me aparta de ti y de amar a los demás como tú quieres que lo haga».
Como lo dice el verso del Padre Nuestro, escrito en el libro de Mateo, como un modelo de oración y rendición a Dios (Mateo 6:12 NTV): «Perdónanos nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros». Debemos acercarnos a Dios y rendir cuentas diarias.
Este verso siempre me ha puesto frente al banquillo de la coherencia, pues me hace preguntar si en realidad perdono a quienes me han ofendido y si realmente lo hago a diario para no dejar que el corazón se me nuble y envenene por culpa del resentimiento y la falta de perdón.
Como lo podemos ver, esta es la condición primera para recibir el perdón de Dios: haber perdonado primero a nuestros deudores y a quienes han hecho algo en contra nuestra.
Todos los días necesitamos detenernos con Dios y evaluar lo que hemos hecho, de tal manera que podamos reconocer los pecados en contra de Dios y de otros y de esta manera no dar cabida al diablo y, más bien, disfrutar de la dicha de una vida libre de culpa y condenación.
Vamos a orar.
Amado Dios, cuánto te necesito y quiero en mi vida, pues solo tú sabes cómo me cuesta trabajo perdonar y la verdad es que eso es lo que quiero cada día: perdonar y perdonar sin que me cueste trabajo hacerlo. Enséñame, Señor, a resistir la tentación de juzgar y condenar a quienes me ofenden y permíteme despojarme de todo orgullo y de todo dolor o resentimiento que me lo impida. Decido perdonar para recibir tu perdón y más bien estar alerta de toda provocación que quiera venir a apartarme de tu bendita presencia. Y todo esto te lo pido, en el nombre de Jesús, amén.
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y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
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Joshua 23:15 NTV. Pero así como el SEÑOR su Dios les ha dado las buenas cosas que prometió, también traerá calamidad sobre ustedes si lo desobedecen. Los destruirá hasta eliminarlos por completo de esta buena tierra que les ha dado.
Yo creo que en la mayoría de las ocasiones no hacemos balances de lo que el pecado de nuestra familia nos ha dejado como herencia, y entre todas esas acciones podemos encontrar familias en las que se han vivido tradiciones de alcohol, abuso, maltrato, robos, trampas, inmoralidad, abusos de los padres hacia los hijos, entre hermanos, incestos, burlas, orgullo, arrogancia, violencia y muchas cosas más.
Solo Dios nos puede ayudar a hacer conciencia de toda esa tradición familiar que de una u otra forma nos afecta espiritualmente y se deduce en lo que vivimos hoy en día en nuestras relaciones y hábitos, como herencia familiar.
El asunto con toda esta reflexión es que debemos hacer conciencia de ese historial familiar, de tal manera que podamos entender espiritualmente lo que nos pasa y, así mismo, romper todas las ataduras espirituales de maldición que pueda haber en nuestra familia y que nos lleva a la destrucción y a la sequedad espiritual.
Son muchos los versos bíblicos que nos muestran las consecuencias por obedecer a Dios traducidas en bendiciones, y de la misma manera lo que puede venir a nuestras vidas si deliberadamente decidimos desobedecerlo (Deuteronomio 28). Es por eso que debemos conocer a profundidad lo que dice Dios sobre el pecado familiar (Ezequiel 36:31-33) y de la misma manera obligarnos a hacer guerra espiritual (Números 32:23 NTV) que nos permita romper con todo aquello que nos sigue atascando.
Vamos a orar.
Amado Dios, hoy reconozco que mi historial familiar no es el más santo ni el más perfecto y que en oración debo buscar en ti las respuestas que me lleven a reconocer las faltas y pecados familiares que aún el día de hoy siguen afectando nuestras vidas. Hoy decido llevar en oración los pecados de mi familia delante de tu altar para que me perdones y de esta manera podamos encontrar la libertad espiritual que solo tú nos puedes dar. Y esto te lo pido, en el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Éxodo 29 – 32
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Mateo 3:8 NTV. Demuestren con su forma de vivir que se han arrepentido de sus pecados y han vuelto a Dios.
Yo creo que la mayoría de nosotros perdemos el examen cuando de dar frutos se trata, y aún más cuando se trata de demostrar con nuestra manera de vivir que nos hemos arrepentido y que nos hemos vuelto completamente a Dios.
Por eso Dios mismo nos invita todo el tiempo a demostrar con nuestra manera de vivir que verdaderamente nos hemos arrepentido de nuestros pecados y que nos hemos vuelto a Él de todo corazón, lo cual implicaría un cambio de comportamiento, nuevos hábitos, nuevas maneras de ser y de interactuar con los demás, nuevas maneras de sentir, de decir, de referirnos a los demás y, desde luego, nuevas maneras de amar.
Yo solo le pido a Dios que me permita dar fruto y verlo realmente en mí en cada momento y en cada lugar, de tal manera que los que me conozcan digan que soy diferente y que Dios me ha cambiado.
Vamos a orar. Amado Dios, cuánto te necesito y te amo, y cuánto quiero que me cambies la manera de pensar, de sentir, de decir y de hacer con los demás y conmigo mismo. Que lo que muestre por fuera realmente sea una experiencia completa y real por dentro, lleno de tu amor y de tu presencia. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Éxodo 25 – 28
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Marcos 16:17 NTV. Estas señales milagrosas acompañarán a los que creen: expulsarán demonios en mi nombre y hablarán nuevos idiomas.
Yo no sé si a usted le ha pasado, que siente que está atascado, como detenido y sin poder avanzar. Espiritualmente, esa condición de vida se llama atadura y es porque su mismo nombre lo indica, es una fuerza espiritual que literalmente nos ata de pies y manos y nos mantiene amarrados al vicio, la mentira, la infidelidad, las deudas, las excusas, la ambición, los caprichos, el control y a muchas cosas más.
Necesitamos entonces, más allá de renunciar a nuestro pecado, aprender a pelear las batallas espirituales en términos espirituales con la bendita palabra de Dios y, como lo dice el verso, expulsar de nuestras vidas toda influencia demoníaca que hayamos permitido entrar en nuestras vidas y que nosotros mismos reconozcamos, nos tienen atados y atascados a conductas y hábitos que no debemos tener.
Vamos a orar.
Amado Dios, cuánto te necesito y amo. Déjame ver de qué maneras he dejado que el enemigo habite en mi vida y tome el control. Hoy decido romper toda atadura a las deudas, la lujuria, el engaño, la mentira, el vicio, la infidelidad, la queja, la pereza, la crítica, la inconformidad y todo aquello que me impide hacer tu voluntad. En el nombre de Jesús. Amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Éxodo 21 – 24
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Isaías 1:16-17 NTV. ¡Lávense y queden limpios! Quiten sus pecados de mi vista. Abandonen sus caminos malvados. [17] Aprendan a hacer el bien. Busquen la justicia y ayuden a los oprimidos. Defiendan la causa de los huérfanos y luchen por los derechos de las viudas.
Una de las acciones directas que debemos hacer en busca de un verdadero arrepentimiento, definitivamente es apartarnos del pecado y de todo aquello que nos lleve a pecar; esto es, de toda provocación, tentación, amistad, o situación que nos pueda hacer caer de nuevo.
Lo más prudente cuando estamos tratando de salir de un pecado, es tomar distancia completa y total de todo aquello que nos lleve a fallar, pecar y caer de nuevo. Y en el verso de hoy, lo podemos entender claramente, pues el Señor dice: (Isaías 1:16 NTV) ¡Lávense y queden limpios! Quiten sus pecados de mi vista. Abandonen sus caminos malvados.
Tres cosas radicales que debemos obedecer y hacer:
1. Lavarnos hasta quedar limpios;
2. Quitar los pecados de la vista de Dios, pues Él conoce las intenciones y los pensamientos del corazón; y
3. Abandonar los caminos malvados, que siempre nos llevan a la destrucción.
Finalmente, si hacemos esto, podremos, como lo dice el verso, aprender a hacer el bien, buscar la justicia, ayudar a los oprimidos, defender la causa de los huérfanos y luchar por los derechos de las viudas.
Vamos a orar.
Amado Dios, hoy quiero lavarme hasta quedar limpio, apartar mis pecados de tu presencia y abandonar todo camino de maldad. Decido a partir de este momento, aprender a hacer el bien, buscar la justicia, ayudar a los oprimidos, defender la causa de los huérfanos y luchar por los derechos de las viudas. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Éxodo 17 – 20
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
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Salmo 51:16-17 NTV. Tú no deseas sacrificios; de lo contrario, te ofrecería uno. Tampoco quieres una ofrenda quemada. [17] El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios.
Yo creo que cuando fallamos, nos equivocamos y pecamos, la tristeza viene a nosotros por el dolor que significa engañar, dañar y maltratar a alguien. Indudablemente nuestro pecado produce dolor cuando le hacemos frente y nos damos cuenta que le hemos fallado a Dios y a las personas que amamos.
Y por eso como lo dice el verso, Dios no quiere de nosotros sacrificios ni ofrendas, ni pagar promesas como se acostumbra por muchos, llenos de sufrimientos y dolores, sino un espíritu quebrantado y arrepentido que se acerque a Dios con humildad y simplemente en oración reconozca que ha pecado.
Esa es la tristeza que el verdadero arrepentimiento trae consigo, no una tristeza de muerte que nos lleve a tomar, a drogarnos o a perder el control, sino una que nos acerque completamente a Dios en oración, clamor y restauración.
Vamos a orar.
Amado Dios, solo tú sabes el dolor que me causa mi pecado. Conoces mi dolor y mi tristeza Señor. Cansado estoy de vivir sin ti y a mi manera, y por eso mismo te pido que me perdones y me levantes para vivir conforme a tu bendita voluntad. Sana mi tristeza y mi dolor Señor, yo te lo ruego, en el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Éxodo 13 – 16
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
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Salmo 32:5 NTV. Finalmente te confesé todos mis pecados y ya no intenté ocultar mi culpa. Me dije: «Le confesaré mis rebeliones al SEÑOR », ¡y tú me perdonaste! Toda mi culpa desapareció.
Una de las características del verdadero arrepentimiento, sin duda alguna, es la sensatez que viene de reconocer nuestra falta, nuestro pecado y el daño que hemos hecho. (1 Juan 1:9) Como lo dice el verso en la voz de David, clamándole al Señor “Finalmente te confesé todos mis pecados y ya no intenté ocultar mi culpa” de la misma forma debemos cada uno de nosotros venir ante el Señor y reconocer nuestra falta y nuestro pecado, de tal manera que pueda haber un verdadero arrepentimiento. (Salmo 51:1)
En ese momento podemos confesar a Dios nuestras rebeliones (Santiago 5:16) y recibir su perdón y su gracia, y como lo dice el verso, experimentar que al momento de hacerlo, nuestra culpa desaparece y recibimos una nueva vida.
Vamos a orar.
Amado Dios, hoy reconozco mi falta, mi pecado y mi gran insensatez. Una y otra vez he caído y he querido esconder y disimular mis rebeliones. Pero tú Señor, una vez más me llamas, me limpias y me das una nueva oportunidad. Te necesito Señor, cambia mi vida. Hoy te confieso mi pecado y te pido que me perdones. Gracias te doy por el perdón y por quitar de mi alma toda culpa y toda carga. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Éxodo 9 – 12
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Isaías 55:7 NTV. Que los malvados cambien sus caminos y alejen de sí hasta el más mínimo pensamiento de hacer el mal. Que se vuelvan al SEÑOR, para que les tenga misericordia. Sí, vuélvanse a nuestro Dios, porque él perdonará con generosidad.
No sé si alguna vez has pensado en los caminos que has recorrido y en las muchas ocasiones en las que le has dado rienda suelta a tu voluntad, sin importar las consecuencias. Lo cierto es que una vez miramos atrás y vemos lo que somos hoy, nos podemos dar cuenta que si pudiéramos tomar de nuevo una decisión, haríamos todo lo contrario y buscaríamos hacer las cosas a la manera de Dios.
Por eso dice el verso de Isaías, una vez más, (Isaías 55:7 NTV) Que los malvados cambien sus caminos y alejen de sí hasta el más mínimo pensamiento de hacer el mal. Que se vuelvan al SEÑOR, para que les tenga misericordia. Sí, vuélvanse a nuestro Dios, porque él perdonará con generosidad.
Esto es lo que debemos hacer para que Dios cambie nuestro camino: cambiar de ruta si la que estamos transitando está demasiado pedregosa, alejar de nosotros hasta el más mínimo pensamiento de hacer el mal, y volvernos al Señor para que Él nos tenga misericordia, pues Él nos perdonará con generosidad.
Vamos a orar.
Amado Dios, cómo se me olvida fácilmente que tú estás ahí para perdonarme, para recogerme y para darme nuevas fuerzas. Cambia mi vida Señor, renuévame, cambia mis caminos pedregosos de pelea, aburrimiento, desorden, e indeterminación, y ayúdame a volver a ti. Hoy recibo tu perdón y me vuelvo completamente a ti, en el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Éxodo 5 – 8
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