Lucas 6:37 NTV. »No juzguen a los demás, y no serán juzgados. No condenen a otros, para que no se vuelva en su contra. Perdonen a otros, y ustedes serán perdonados.

Algunas de las reacciones más comunes de la crítica y el enojo pueden venir acompañadas de gritos, acusaciones groseras, palabras hirientes, cosas que se tiran, golpes, palabras defensivas, ofensivas y muchas otras más.

Normalmente buscamos confrontar a los otros y especialmente a los de nuestra familia, pues la regularidad es que seamos más duros con quienes más amamos, sin darnos cuenta de lo que el libro de Romanos nos enseña, cuando nos dice (Romanos 2:1 NTV): Tal vez crees que puedes condenar a tales individuos, pero tu maldad es igual que la de ellos, ¡y no tienes ninguna excusa! Cuando dices que son perversos y merecen ser castigados, te condenas a ti mismo porque tú, que juzgas a otros, también practicas las mismas cosas.

Qué difícil y estrecho es el camino del juicio cuando lo miramos a la luz de la bendita palabra de Dios, pues nos gusta criticar pero no que nos critiquen y nos sentimos con el deber de enojarnos, pero no nos gusta que nadie se enoje con nosotros.

Más bien necesitamos conseguir el equilibrio perfecto que viene de Dios al buscar una vida a la manera del Espíritu Santo de Dios, como lo dice (Gálatas 5:22-23 NTV): En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas!

Vamos a orar.

“Señor, confieso en el nombre de Jesús, que mi juicio y crítica a los demás es pecado ante Ti, quiero dejar de justificar todo argumento que hace que me queje y vea en otros las faltas, sin ver mis propias debilidades; hoy te pido perdón porque me he quejado de muchas maneras y renuncio a todo demonio que quiera influenciar mi vida e impedir que el amor de Dios fluya a través de mí, renuncio en el nombre de Cristo a ser un buscador de faltas, y al enojo en contra de otros, al resentimiento, a la queja y al juicio.

Renuncio a toda irritabilidad que quiere dominar mi carácter, y a la mentira que he creído de mí mismo, de que soy bravo e irritable y que no puedo cambiar; te pido perdón porque sé que con mis reacciones he lastimado a otros, y por eso declaro que soy libre de toda influencia de las tinieblas y renuncio para siempre al opositor a las relaciones. Decido aceptar el amor de Dios, y pensar todo lo bueno y todo lo justo. Hoy desato la presencia del Espíritu Santo en mi corazón con su paz, bondad y templanza y limpio mi vida de estos pecados de la crítica y el enojo, en el nombre de Cristo Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Lucas  9 – 10

y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼

Proverbios 10:12 NTV. El odio provoca peleas, pero el amor cubre todas las ofensas.

A veces no sabemos qué dice Dios sobre la crítica y el enojo, y por eso debemos conocer qué es lo que dice la bendita palabra de Dios, para de esta manera poder hacerle frente a lo que sentimos y pensamos y que en determinado momento no nos deja vivir en paz.

En primer lugar, la palabra dice en (1 Pedro 4:8 NTV): Lo más importante de todo es que sigan demostrando profundo amor unos a otros, porque el amor cubre gran cantidad de pecados. Y a eso nos debemos obligar en la mayoría de los casos; a demostrar amor profundo unos a otros, pues solo el amor cubre multitud de pecados.

En segundo lugar, como antídoto, debemos atender lo que dice el libro de Mateo, pues la vara de medir que usemos para los demás, seguramente es la misma que más adelante se usará para con nosotros (Mateo 7:2 NVI): Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.

Tercer antídoto contra la crítica y el enojo, esperar, escuchar y morderse la lengua si es posible, pero no volverla a embarrar, como lo dice (Santiago 1:19 NTV): Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse.

Finalmente, como cuarta estrategia o antídoto para luchar contra la crítica y el enojo, Dios nos habla de perdonar, sí, de perdonar, así nos cueste la vida, pero perdonar y pedir perdón, como lo dice (Efesios 4:26 NVI): «Si se enojan, no pequen». No permitan que el enojo les dure hasta la puesta del sol.

Vamos a orar.

Amado Dios, gracias por tu palabra que me trae libertad. Hoy decido llevar a la práctica tu bendita palabra y demostrar amor profundo y verdadero por las personas que me rodean, sin máscaras ni fingimientos (1 Pedro 4:8 NTV), porque el amor cubre gran cantidad de pecados. Así mismo, decido ser prudente en la manera de juzgar a los demás, pues sé que esa misma medida es la que más adelante se usará para mí (Mateo 7:2 NVI). También te pido, Señor, que me permitas ser una persona más prudente y moderada con mi lengua (Santiago 1:19 NTV): rápido para escuchar, y lento para hablar y para enojarme. Finalmente, te ruego, amado Dios, como cuarta estrategia o antídoto para luchar contra la crítica y el enojo, que me permitas perdonar y no dejar que el enojo me controle o lo deje habitando en mí, pues de ninguna manera quieres que yo lo tenga (Efesios 4:26 NVI). Y todo esto te lo pido, en el nombre de Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Lucas  7 – 8

y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼

Mateo 7:1-2 NTV. »No juzguen a los demás, y no serán juzgados. [2] Pues serán tratados de la misma forma en que traten a los demás. El criterio que usen para juzgar a otros es el criterio con el que se les juzgará a ustedes.

Cuando decimos cosas como «así somos los paisas, o así somos los costeños o los santandereanos, o así somos en mi casa o así soy yo», no hacemos más que buscar una excusa o una justificación para caer en la dureza, la crítica y el juicio deliberado. Por eso podemos entender que criticar a quienes nos rodean y además de ello enojarnos con los demás se vuelve como algo habitual para muchos, que todo el tiempo se creen con el deber de hacerlo.

Resultamos entonces en un banquillo de jueces, como lo dice el verso de Mateo, pues pensamos que no hay nada de malo en hacerlo y que son más bien los demás los que tienen la culpa o los que siempre están equivocados.

Aun así, la Biblia nos enseña algo completamente distinto a lo que nosotros en la cotidianidad pensamos, y nos dice en la carta de (Mateo 7:1-2 NTV): »No juzguen a los demás, y no serán juzgados. [2] Pues serán tratados de la misma forma en que traten a los demás. El criterio que usen para juzgar a otros es el criterio con el que se les juzgará a ustedes.

Por eso Dios nos llama a amar a los que nos rodean, y a buscar la unidad en el amor que solo el Padre derramó en nuestro corazón, como lo dice (1 Pedro 4:8 NTV): Lo más importante de todo es que sigan demostrando profundo amor unos a otros, porque el amor cubre gran cantidad de pecados.

Vamos a orar.

Perdóname, Señor, mi crítica y mi mordacidad, mi incapacidad de perdonar, mi arrogancia y mi manera de querer juzgarlo todo y a todos. Solo tú me conoces y sabes lo complejo de mi enfermedad. Sáname, Señor, y límpiame de todo atisbo de crítica, rabia y juicio que pueda habitar en mí. Yo te lo pido, en el nombre de Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Lucas  5 – 6

y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼

Mateo 23:12 NTV pero aquellos que se exaltan a sí mismos serán humillados, y los que se humillan a sí mismos serán exaltados.

Cuando quiero hacer mi voluntad por encima de la voluntad de Dios, o cuando tengo un problema y no reconozco que necesito ayuda de Dios y de las personas a mi alrededor y me justifico, me enojo, me pongo a la defensiva, me hago la víctima, y no reconozco ni acepto lo que me pasa, posiblemente esté lleno de orgullo y altivez.

Yo creo que muchos de nosotros no sabemos reconocer cuándo fue la última vez que nos equivocamos y qué tan difícil es para nosotros reconocer que alguien más tiene la razón, pues queremos que nuestra opinión sea siempre la mejor.

De esta misma manera, podemos tercamente tomar decisiones de complacernos a nosotros mismos o a los demás, por encima de la voluntad de Dios, y en último caso, podemos seguir luchando con la falta de perdón, llenos de argumentos y excusas que no hacen más que evidenciarnos cuánto orgullo llevamos dentro.

Vamos a orar.

“Padre Dios, Tú palabra dice que antes de la caída está el orgullo; y por eso, reconozco que he pensado más en mí que en los demás, y no me he negado a mí mismo, ni te he seguido. Hoy reconozco que al hacer esto, le he dado lugar al enemigo en mi vida, y te pido perdón, porque he creído que puedo vivir por medio de mis propias fuerzas y al hacerlo he pecado, pues he puesto mi voluntad por encima de la tuya y he creído que soy superior a otros, olvidando que Tú pides que ame a quienes me rodean como a mí mismo.

Confieso mi pecado y te pido perdón por toda altivez, soberbia, arrogancia y orgullo que he tenido. Y hoy renuncio a todo egoísmo y cierro las puertas que le abrí a los demonios por mi orgullo.

Decido humillarme y ceder, pues quiero confiar en el poder y la dirección del Espíritu Santo para poder hacer tu voluntad. Te doy mi corazón y resisto todos los ataques de Satanás. Te pido que me muestres cómo vivir para los demás. Señor, estoy de acuerdo en que he sido orgulloso y por eso, escojo humillarme ante Ti y depositar toda mi confianza en Ti. Ahora decido considerar a los demás como más importantes que yo y hacer de Ti la persona más importante de mi vida. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Lucas  3 – 4

y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼

1 Pedro 5:5 NTV. Del mismo modo, ustedes los más jóvenes tienen que aceptar la autoridad de los ancianos; y todos vístanse con humildad en su trato los unos con los otros, porque «Dios se opone a los orgullosos pero da gracia a los humildes».

Yo creo que de este capítulo de Pedro, podemos sacar provecho tanto jóvenes como la gente mayor, pues en muchas ocasiones los mayores se pueden extralimitar con los jóvenes, llegando al punto de la soberbia y la arrogancia de la vida, humillando, estrujando, y demeritando la juventud, y así mismo, en otras ocasiones, los jóvenes en su trato con los mayores, pueden menospreciar un consejo o una exhortación, y además de ello, mofarse de la debilidad que comienza a caracterizar a las personas mayores, llegando al punto de la burla y la falta de respeto.

Por eso Pedro nos dice en el verso que debemos esforzarnos por ser humildes y servirnos mutuamente, tratando en todo tiempo de ser lo más diligentes posible que podamos ser, sin escatimar esfuerzos, y sin hacer distinción de personas por su capacidad o su edad.

El orgullo puede venir cuando pensamos que por ser jóvenes ya lo tenemos todo y no necesitamos consejo ni dirección de nadie, y por otra parte, el orgullo puede venir cuando no queremos escuchar la voz de quienes son más jóvenes y pensamos que sus argumentos o sus maneras de ver la realidad son insignificantes o erróneas.

Yo creo que las relaciones entre hombres y mujeres, adultos, jóvenes y ancianos deben procurar un equilibrio que nos permita, como lo dice Pedro, vestirnos con humildad en nuestro trato con los otros, porque «Dios se opone a los orgullosos pero da gracia a los humildes».

Vamos a orar.

Perdona mi orgullo, Señor, y mis maneras equivocadas de tratar a los demás y de pensar sobre los demás y de querer tener siempre la razón y una consideración de mí mismo más alta que la que debo tener. Yo te necesito y quiero cambiar mi manera de ser y de pensar. Llenarme de ti, Señor, y ayúdame en la vida práctica y cotidiana a vestirme de humildad y a llenarme de la gracia que solo proviene de ti y de tu santo Espíritu. En el nombre de Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Lucas  1 – 2

y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼

Filipenses 2:3 NTV. No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes.

El orgullo lo podemos considerar como una actitud completamente contraria a la humildad, y cuando esto sucede terminamos creyendo que somos mucho más de lo que somos, y sobrevalorando lo que somos, tenemos y hacemos.

El orgullo normalmente viene y nos susurra al oído: «No necesitas a nadie», «Tú lo puedes hacer solo», «¿Para qué después digan que fueron ellos y no tú?», no, no, no, no, no, mejor lo hago solo, cueste lo que me cueste.

Además de ello, el orgullo siempre nos va a obligar a ver a los demás como incompetentes, incapaces, pusilánimes, indignos de hacer las cosas conmigo, y además de ello nos va a resaltar todas las faltas de los demás: cómo se equivocan, cómo se demoran, cómo les cuesta hacer todo lo que a mí mismo me parece simple. Y todo eso no nos permite ver nuestra propia realidad (Mateo 7:3), que en ocasiones puede ser peor que la de quienes señalamos con tanta dureza.

Por eso el verso de hoy nos dice claramente (Filipenses 2:3 NTV): «No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes». Y es que el orgullo nos hace creer perfectos, y con ínfulas de criticar a todo el mundo, y nos impide aprender o disponernos para decir: «No lo sé, ¿me explicas?», «Tú tienes la razón», y con todo ello, terminamos diciendo que no necesitamos a Dios y queriendo ocupar el lugar que solo le corresponde a Él en su bendita perfección.

Vamos a orar.

Amado Dios, perdóname por mi egoísmo y mis maneras de tratar de impresionar a los demás o de ufanarme por algo que no soy. Hoy reconozco mi falta de humildad que se quiere esconder y camuflar de las maneras más mentirosas e hipócritas que solo tú puedes descifrar en mí y mis maneras de hablar y de compartir con los demás. Hoy te pido que me enseñes a ver a los demás como dignos de honra, atención, respeto, cuidado y protección, de tal manera que no me atreva a juzgarlos ni a criticarlos de la manera como tú sabes que lo puedo hacer. Hoy decido volver a ti y renunciar a todo orgullo en mí, pues solo tú me puedes ayudar a lograrlo. En el nombre de Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Éxodo 37 – 40

y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼

Mateo 6:12 NTV. Y perdónanos nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros.

Una parte fundamental de nuestro estilo de vida debe ser el de hacer conciencia de nuestros pecados y de nuestras faltas, pues la confesión es el primer paso para la redención y el perdón. Es necesario que hagamos de la confesión un hábito y diariamente decirle a Dios: «Señor, perdona mis ofensas, mis pensamientos, mis maneras equivocadas de juzgar y de sentir, mi egoísmo, mi rabia, mi frustración, mi envidia, mi pereza, mi mordacidad y todo aquello que me aparta de ti y de amar a los demás como tú quieres que lo haga».

Como lo dice el verso del Padre Nuestro, escrito en el libro de Mateo, como un modelo de oración y rendición a Dios (Mateo 6:12 NTV): «Perdónanos nuestros pecados, así como hemos perdonado a los que pecan contra nosotros». Debemos acercarnos a Dios y rendir cuentas diarias.

Este verso siempre me ha puesto frente al banquillo de la coherencia, pues me hace preguntar si en realidad perdono a quienes me han ofendido y si realmente lo hago a diario para no dejar que el corazón se me nuble y envenene por culpa del resentimiento y la falta de perdón.

Como lo podemos ver, esta es la condición primera para recibir el perdón de Dios: haber perdonado primero a nuestros deudores y a quienes han hecho algo en contra nuestra.

Todos los días necesitamos detenernos con Dios y evaluar lo que hemos hecho, de tal manera que podamos reconocer los pecados en contra de Dios y de otros y de esta manera no dar cabida al diablo y, más bien, disfrutar de la dicha de una vida libre de culpa y condenación.

Vamos a orar.

Amado Dios, cuánto te necesito y quiero en mi vida, pues solo tú sabes cómo me cuesta trabajo perdonar y la verdad es que eso es lo que quiero cada día: perdonar y perdonar sin que me cueste trabajo hacerlo. Enséñame, Señor, a resistir la tentación de juzgar y condenar a quienes me ofenden y permíteme despojarme de todo orgullo y de todo dolor o resentimiento que me lo impida. Decido perdonar para recibir tu perdón y más bien estar alerta de toda provocación que quiera venir a apartarme de tu bendita presencia. Y todo esto te lo pido, en el nombre de Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Éxodo 33 – 36

y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼

Joshua 23:15 NTV. Pero así como el SEÑOR su Dios les ha dado las buenas cosas que prometió, también traerá calamidad sobre ustedes si lo desobedecen. Los destruirá hasta eliminarlos por completo de esta buena tierra que les ha dado.

Yo creo que en la mayoría de las ocasiones no hacemos balances de lo que el pecado de nuestra familia nos ha dejado como herencia, y entre todas esas acciones podemos encontrar familias en las que se han vivido tradiciones de alcohol, abuso, maltrato, robos, trampas, inmoralidad, abusos de los padres hacia los hijos, entre hermanos, incestos, burlas, orgullo, arrogancia, violencia y muchas cosas más.

Solo Dios nos puede ayudar a hacer conciencia de toda esa tradición familiar que de una u otra forma nos afecta espiritualmente y se deduce en lo que vivimos hoy en día en nuestras relaciones y hábitos, como herencia familiar.

El asunto con toda esta reflexión es que debemos hacer conciencia de ese historial familiar, de tal manera que podamos entender espiritualmente lo que nos pasa y, así mismo, romper todas las ataduras espirituales de maldición que pueda haber en nuestra familia y que nos lleva a la destrucción y a la sequedad espiritual.

Son muchos los versos bíblicos que nos muestran las consecuencias por obedecer a Dios traducidas en bendiciones, y de la misma manera lo que puede venir a nuestras vidas si deliberadamente decidimos desobedecerlo (Deuteronomio 28). Es por eso que debemos conocer a profundidad lo que dice Dios sobre el pecado familiar (Ezequiel 36:31-33) y de la misma manera obligarnos a hacer guerra espiritual (Números 32:23 NTV) que nos permita romper con todo aquello que nos sigue atascando.

Vamos a orar.

Amado Dios, hoy reconozco que mi historial familiar no es el más santo ni el más perfecto y que en oración debo buscar en ti las respuestas que me lleven a reconocer las faltas y pecados familiares que aún el día de hoy siguen afectando nuestras vidas. Hoy decido llevar en oración los pecados de mi familia delante de tu altar para que me perdones y de esta manera podamos encontrar la libertad espiritual que solo tú nos puedes dar. Y esto te lo pido, en el nombre de Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Éxodo 29 – 32

y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼

Mateo 3:8 NTV. Demuestren con su forma de vivir que se han arrepentido de sus pecados y han vuelto a Dios.

Yo creo que la mayoría de nosotros perdemos el examen cuando de dar frutos se trata, y aún más cuando se trata de demostrar con nuestra manera de vivir que nos hemos arrepentido y que nos hemos vuelto completamente a Dios.

Por eso Dios mismo nos invita todo el tiempo a demostrar con nuestra manera de vivir que verdaderamente nos hemos arrepentido de nuestros pecados y que nos hemos vuelto a Él de todo corazón, lo cual implicaría un cambio de comportamiento, nuevos hábitos, nuevas maneras de ser y de interactuar con los demás, nuevas maneras de sentir, de decir, de referirnos a los demás y, desde luego, nuevas maneras de amar.

Yo solo le pido a Dios que me permita dar fruto y verlo realmente en mí en cada momento y en cada lugar, de tal manera que los que me conozcan digan que soy diferente y que Dios me ha cambiado.

Vamos a orar. Amado Dios, cuánto te necesito y te amo, y cuánto quiero que me cambies la manera de pensar, de sentir, de decir y de hacer con los demás y conmigo mismo. Que lo que muestre por fuera realmente sea una experiencia completa y real por dentro, lleno de tu amor y de tu presencia. En el nombre de Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Éxodo 25 – 28

y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼

Marcos 16:17 NTV. Estas señales milagrosas acompañarán a los que creen: expulsarán demonios en mi nombre y hablarán nuevos idiomas.

Yo no sé si a usted le ha pasado, que siente que está atascado, como detenido y sin poder avanzar. Espiritualmente, esa condición de vida se llama atadura y es porque su mismo nombre lo indica, es una fuerza espiritual que literalmente nos ata de pies y manos y nos mantiene amarrados al vicio, la mentira, la infidelidad, las deudas, las excusas, la ambición, los caprichos, el control y a muchas cosas más.

Necesitamos entonces, más allá de renunciar a nuestro pecado, aprender a pelear las batallas espirituales en términos espirituales con la bendita palabra de Dios y, como lo dice el verso, expulsar de nuestras vidas toda influencia demoníaca que hayamos permitido entrar en nuestras vidas y que nosotros mismos reconozcamos, nos tienen atados y atascados a conductas y hábitos que no debemos tener.

Vamos a orar.

Amado Dios, cuánto te necesito y amo. Déjame ver de qué maneras he dejado que el enemigo habite en mi vida y tome el control. Hoy decido romper toda atadura a las deudas, la lujuria, el engaño, la mentira, el vicio, la infidelidad, la queja, la pereza, la crítica, la inconformidad y todo aquello que me impide hacer tu voluntad. En el nombre de Jesús. Amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Éxodo 21 – 24

y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼

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