Proverbios 28:13 NTV. Los que encubren sus pecados no prosperarán, pero si los confiesan y los abandonan, recibirán misericordia.
Como nos podemos dar cuenta, el mero hecho de no confesar nuestros pecados, trae como consecuencia sequedad, y mucho más allá de ello, nos distancia de la presencia de Dios y de la autoridad para ser sus portavoces, por lo cual no vamos a tener credibilidad alguna. Como lo dice (1 Pedro 3:15-16 NVI), debemos estar preparados para responder a todo el que pida razón de la esperanza que hay en nosotros.
Así mismo, encubrir nuestro pecado impide que tomemos buenas decisiones, pues siempre vamos a estar a expensas de esa culpa que nos inmoviliza y no nos deja avanzar correctamente. Todo esto hace que no tengamos el poder para vencer las tentaciones que se nos presentan, y por eso mismo nos avisa de nuevo que el simple hecho de evitar una situación vergonzosa nos puede librar de muchas tentaciones.
Finalmente, no tendremos libertad para fortalecer amistades profundas, pues si nos damos cuenta, por causa de nuestra imprudencia posiblemente hemos ofendido y roto lo que había comenzado como una amistad verdadera. Por eso necesitamos restituir de manera sistemática a cada persona que hayamos herido o dañado, pues si no lo logramos hacer, las puertas de los cielos se cerrarán y ello impedirá que prospere nuestra alma y nuestra vida en general.
Vamos a orar.
Ayúdame, Señor, a restituir el daño causado. Te pido que me reveles, persona a persona, el daño hecho y, con ello, me des la estrategia y las maneras de restituir, pues restituir quiero completamente y sin escatimar. Límpiame, Señor, a través de la restitución de mi alma y de todos aquellos a quienes necesito compensar, restaurar y restituir. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Levítico 21-24
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Números 5:6-7 NTV. «Da al pueblo de Israel las siguientes instrucciones: si alguien del pueblo -sea hombre o mujer- traiciona al SEÑOR al hacerle mal a otra persona, esta persona es culpable. [7] Deberá confesar su pecado, restituir completamente el daño hecho más un veinte por ciento adicional y darlo a la persona que perjudicó.
En la tarea de restituir a alguien a quien le hemos causado un dolor o una frustración o a quien hemos herido, implica en primer lugar hacer un listado de los nombres de todas aquellas personas a las que necesitamos restituir. Así mismo, en segundo lugar debemos evitar menospreciar la ofensa, diciendo cosas como «no fue tan duro», «en ese tiempo fue algo muy insignificante» o cosas por el estilo, pues si de restituir se trata, debemos hacerlo más que bien, con lujo de detalles.
En tercer lugar, no podemos escatimar gastos para restituir y mucho menos aplazar y aplazar. Así mismo, necesitamos identificar la gravedad de la ofensa, poniéndonos en los zapatos de esa persona a la que le hicimos daño, pues lo que nosotros podemos ver como apenas una paja, para el otro puede significar una gran viga.
Finalmente, necesitamos hacerlo directamente y poner la cara sin recurrir a intermediarios y, para terminar, podemos pensar bien qué vamos a decir, de tal manera que nuestras palabras sean una gran parte de esa restitución que queremos ofrecer y entregar, sin orgullo, ni soberbia, ni mucho menos ironía, sino más bien con entereza de carácter, amor, arrepentimiento y ternura.
Una palabra bien intencionada que diga «perdón, me equivoqué; perdón, te hice daño», será más que suficiente, sin mencionar detalles que vuelvan a revivir el dolor o la ofensa, ni mucho menos sin que sea un sermón, pues el propósito de esa restitución es, como su nombre lo indica, volver a dejar como nuevo, restaurar, restituir, volver a alegrar un corazón que había quedado triste y desolado.
Vamos a orar.
Gracias, Señor, por enseñarme algunas maneras en que puedo restituir y resarcir en algo mi pecado, mis maneras de hacer daño y mis ofensas. Hoy decido con determinación restituir a todas aquellas personas a las que he herido y dañado. Tuyo soy, Señor, y quiero entender que en la medida en que yo pueda restituir, así mismo mi corazón, mi vida y todo mi ser, también restituido será. Y todo esto te lo pido, en el nombre de Jesús. Amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Levítico 17-20
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Lucas 19:8 NTV. Mientras tanto, Zaqueo se puso de pie delante del Señor y dijo: -Señor, daré la mitad de mi riqueza a los pobres y, si estafé a alguien con sus impuestos, le devolveré cuatro veces más.
Hace más de dos semanas, me impactó mucho escuchar de un amigo decir: más que ofrecer perdón y pedir perdón, necesitamos restituir, y la verdad esa consideración me dejó inspirado, pues en la mayoría de los casos solo queremos perdonar y que nos perdonen, pero casi nunca nos encargamos de restituir.
En este sentido, podemos entender que restituir significa restaurar el daño que nuestro pecado le ha ocasionado a otra persona; y si reconocemos nuestro pecado o nuestros errores y pedimos perdón, evitamos que las personas tengan algo en contra nuestra.
El verdadero arrepentimiento entonces para cada uno de nosotros debe incluir obligatoriamente restitución, pues así como lo dice el verso de hoy, Zaqueo, después de su encuentro con Jesús, dijo: “Si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea”.
Por otra parte, el apóstol Pablo dijo: “Por esto procuro siempre tener una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres” (Hechos 24:16). Y Jesús nos dejó claro también que “Si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano” (Mateo 5:23-24).
Creo que es mucha la tarea que tenemos por hacer (Santiago 5:16) (1 Timoteo 1:18-19), y restituir es parte de esa prioridad hoy en nuestras vidas.
Vamos a orar.
Amado Señor, yo te ruego que me permitas restituir a cada persona a la que le he hecho daño y le he dado la espalda y le he causado algún dolor. Yo te pido perdón por mis pecados y por todas mis equivocaciones, y te ruego que me permitas en cada una de ellas restituir sustancialmente y con holgura, de tal manera que con ello, apacigüe el dolor causado y ello llegue a ser un descanso para quien lo merece como restitución y recompensa. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Levítico 13 – 16
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Santiago 4:7 NVI. Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo y él huirá de ustedes.
Al terminar este mes, buscando la sanidad de nuestros hábitos pecaminosos, nos podemos dar cuenta, por cada día de sanidad interior que el Señor nos ha permitido escalar, que en realidad son varias las tareas espirituales que tenemos por hacer si lo queremos lograr. En primer lugar, salir de la prisión y dejar de ser esclavo (Colosenses 1:13-14 NVI); obligarnos a que el pecado no nos controle (Romanos 6:12 NTV); asegurarnos de que nuestros pecados sean borrados (Hechos 3:19 NTV); confesarlos (1 Juan 1:9 NTV); elegir el camino más seguro a la libertad (Hechos 17:30 NTV); cambiar de caminos (Isaías 55:7 NTV) y optar por un verdadero arrepentimiento (Salmo 32:5 NTV) (Salmo 51:16-17 NTV).
Así mismo, para lograr la sanidad de mis hábitos pecaminosos, debo apartarme del pecado (Isaías 1:16-17 NTV); renunciar a él y romper toda atadura (Marcos 16:17 NTV); dar fruto (Mateo 3:8 NTV); romper maldiciones generacionales de mi familia (Josué 23:15 NTV); confesar (Mateo 6:12 NTV); dejar el egoísmo y el orgullo (Filipenses 2:3 NTV); en mi trato con los demás (1 Pedro 5:5 NTV) (Mateo 23:12 NTV) (Mateo 7:1-2 NTV) (Proverbios 10:12 NTV); cuidando mis reacciones (Lucas 6:37 NTV); dejando la rebeldía (1 Samuel 15:23 NTV); el humanismo y la anarquía (Proverbios 14:12 NTV) (Romanos 13:2 NTV); orando por todo esto (Daniel 9:5 NTV); escogiendo el mejor camino (Salmos 51:17 NTV); desatando nuestros labios para bendecir (Salmos 51:15 NTV) y finalmente tomando la mejor determinación de todas, de escuchar y obedecer al Señor (Deuteronomio 28:1-14 NVI).
Vamos a orar. Señor, gracias por este mes en el que me permites hacer conciencia de mis hábitos pecaminosos y de cuántas ataduras, problemas y atascos emocionales y espirituales hay en mi vida. Yo te doy gracias por la sanidad que traes a mi vida un día a la vez, pues esa tarea la has hecho conmigo en cada paso que puedo dar contigo, Señor. Hoy me entrego a ti y me comprometo a seguir sanando mi alma, mi mente y todo mi ser con el medicamento perfecto de tu palabra, que me trae libertad. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Levítico 5 – 12
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Deuteronomio 28:1-14 NVI. Si realmente escuchas al SEÑOR tu Dios y cumples fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno, el SEÑOR tu Dios te pondrá por encima de todas las naciones de la tierra. [2] Si obedeces al SEÑOR tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te acompañarán siempre:
[3] Bendito serás en la ciudad y bendito en el campo. [4] Benditos serán el fruto de tu vientre, tus cosechas, las crías de tu ganado, los terneritos de tus manadas y los corderitos de tus rebaños. [5] Benditas serán tu canasta y tu bandeja de amasar. [6] Bendito serás en el hogar y bendito en el camino. [7] El SEÑOR te concederá la victoria sobre tus enemigos. Avanzarán contra ti por un camino y huirán de ti por siete caminos. [8] El SEÑOR bendecirá tus graneros y todo el trabajo de tus manos. El SEÑOR tu Dios te bendecirá en la tierra que te ha dado. [9] El SEÑOR te establecerá como su pueblo santo, conforme a su juramento, si cumples sus mandamientos y andas en sus caminos. [10] Todas las naciones de la tierra te temerán al reconocerte como el pueblo del SEÑOR. [11] El SEÑOR te concederá abundancia de bienes: multiplicará tus hijos, tu ganado y tus cosechas en la tierra que a tus antepasados juró que te daría. [12] El SEÑOR abrirá los cielos, su generoso tesoro, para derramar a su debido tiempo la lluvia sobre la tierra y para bendecir todo el trabajo de tus manos. Tú prestarás a muchas naciones, pero no tomarás prestado de nadie. [13] El SEÑOR te pondrá a la cabeza, nunca en la cola. Siempre estarás en la cima, nunca en el fondo, con tal de que prestes atención a los mandamientos del SEÑOR tu Dios que hoy te ordeno y los obedezcas con cuidado. [14] Jamás te apartes, ni a la derecha ni a la izquierda, de ninguna de las palabras que hoy te ordeno, para seguir y servir a otros dioses.
Vamos a orar.
Amado Dios, hoy decido escucharte y obedecerte, pues tu voluntad quiero para mi vida. Permíteme estar todos los días de mi vida lleno de ti, consciente de tu presencia y atento a tus instrucciones. Tuyo soy, Señor y dueño de mi vida. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Levítico 1 – 4
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Deuteronomio 28:1 NVI. Si realmente escuchas al SEÑOR tu Dios y cumples fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno, el SEÑOR tu Dios te pondrá por encima de todas las naciones de la tierra.
En el mundo vas a encontrar personas sumisas y otras que les cuesta someterse, ya sea por el estatus social o por el cargo que ocupen, por el estrato socioeconómico, por la edad o por el rol que desempeñen en donde se encuentren como líderes. Pero, la pregunta ante toda esta vitrina de modos de ser es: ¿Qué actitud vas a asumir tú?
En relación con las autoridades que Dios ha dispuesto en la ciudad, la calle, las instituciones y en cada lugar, ¿qué vas a hacer si toman decisiones con las que tú no estás de acuerdo? ¿Te vas a rebelar, te vas a quejar y a criticar? ¿Vas a irrespetar a la autoridad porque es policía, o porque es servidor general? ¿Te vas a ver obligado a hacer las cosas de mala gana? ¿Vas a ser un rebelde pasivo, de esos que parecen que no rompen un plato pero al final rompen toda la vajilla? ¿Vas a desobedecer la autoridad o vas a buscar alguna manera para no obedecer y hacer una trampita? ¿Vas a mostrar tu desacuerdo o a manipular la situación hasta lograr lo que tú quieras? ¿Vas a decidir llevar tus comentarios, tus sentimientos y tu desacuerdo a Dios, creyendo que si los que están en autoridad están equivocados, Él puede cambiarlos, pero que si aún no lo hace, te vas a someter con una buena actitud? ¿Vas a aceptar por fin la Biblia como autoridad sobre tu vida? ¿O vas a manipular lo que dice para lograr tus propósitos? ¿Qué camino vas a escoger? ¿Estás dispuesto a reconocer que esta actitud hacia la Palabra de Dios es rebeldía?
Vamos a orar.
“Señor, reconozco que no me he sometido y que he sido rebelde contigo y con lo que tu palabra me enseña; confieso que mi desobediencia es lo que me ha impedido verte. Por eso, te pido perdón y reconozco que no me he sometido a la autoridad que has puesto sobre mi vida, y me he rebelado. Sé que esto le ha dado derecho a Satanás, pues su plan es que me rebele, así como él lo hizo. Por eso, declaro que me someto a mi Padre Dios, a su Palabra y a las autoridades que Él ha puesto sobre mi vida. Renuncio en el nombre de Jesús a todo espíritu de rebeldía, división, falta de sumisión, terquedad, obstinación e insensatez; y renuncio a la independencia, y a toda actitud de indiferencia o menosprecio hacia la autoridad. En el nombre de Jesús mando callar toda voz que me dice que debo tenerle miedo a la autoridad o estar a la defensiva. Y te doy gracias, Señor, por perdonar mi rebelión, y decido obedecerte, en el nombre de Jesús. Amén”.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Lucas 23 – 24
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Salmos 51:15 NTV. Desata mis labios, oh Señor, para que mi boca pueda alabarte.
Al leer este verso por enésima vez, no dejo de asombrarme de las maneras como nosotros, de labios para afuera, decimos amar a Dios, pero en realidad, en nuestras acciones, nuestro corazón está completamente lejos de hacer su voluntad y agradarle.
Cuántas veces prestamos nuestros labios para mentir, dividir, calumniar, envidiar, maldecir, murmurar, enjuiciar, denigrar, humillar, pervertir, seducir, y para proferir cuánta grosería y basura pueda escupir de lo que llevamos dentro. Y desafortunadamente, eso es lo que pasa, de lo que hay en nuestro corazón es de lo que abunda nuestro decir. Como lo dice Santiago 4:1 NVI: ¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos?
Por eso creo yo que muchas personas no pueden alabar a Dios con libertad o simplemente darle gracias, o en el mejor de los casos, no pueden dejar de sentir vergüenza si profesan su fe en Cristo Jesús, y es porque tienen atados sus labios, su corazón, su voluntad y todo su ser al qué dirán, a todo, menos a Dios.
Por eso el verso nos dice: «Desata tus labios». Ya no más mentiras, dobleces, engaños, ya no más palabras ni chistes de doble sentido llenos de morbosidad, lujuria y mediocridad espiritual, ya no más groserías, ni más engaños; desata tus labios para que puedas alabar a Dios con libertad, sin pena, sin miramientos, y sin importar lo que digan los demás. Como lo dice el verso, (Salmos 51:15 NTV): Desata mis labios, oh Señor, para que mi boca pueda alabarte.
Vamos a orar.
Yo te ruego, Señor, que apartes de mi vida, de mi boca, de mi corazón, mi entendimiento, mi voluntad y de todo mi ser, aquello que ate mis labios. Hoy decido dejar atrás todo pensamiento, sentimiento, acción y declaración de mi boca que ate mi libertad para amarte, seguirte, darte gracias y alabarte, pues eso quiero, Señor, declarar con libertad mi amor por ti y nunca más negarte ni avergonzarme de lo que eres en mi vida. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Lucas 21 – 22
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Salmos 51:17 NTV. El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios.
Todo el tiempo, en muchas etapas de la vida, vamos a tener que decidir entre los muchos caminos que se nos presentan para escoger, algunos de ellos, seguramente llenos de éxitos, triunfos, dinero, poder y fama, pero sin Dios; y otros, seguramente planes mucho más austeros, llenos de situaciones por resolver, limitaciones, luchas y batallas por pelear, pero sin duda alguna, llenos de Dios. A veces, el camino que parece ser más promisorio no es el que precisamente nos acerca más a Dios.
Por eso podemos entender que la rebeldía es el camino del enemigo, que nos lleva siempre contra el conocimiento de Dios y el de obedecer su palabra, pero así mismo, necesitamos entender que la sumisión y la obediencia es el camino que nos lleva a conocer la voluntad de Dios.
Dios más que exigir de nosotros una apariencia externa de sumisión, él quiere total sumisión, pues Dios siempre ve nuestro corazón, como lo dice el verso del (Salmos 51:16-17 NTV): Tú no deseas sacrificios; de lo contrario, te ofrecería uno. Tampoco quieres una ofrenda quemada. [17] El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios.
Vamos a orar.
Amado Señor, no me dejo de asombrar al ver en mí tantas secuelas, atisbos y arranques de rebeldía, apatía, descontento e inconformidad. Solo tú sabes cómo me debato entre las oportunidades que parecen lo más deslumbrante y tu maravilloso y perfecto amor. Hoy decido hacer mi vida a tu manera y no a la manera del mundo. Te necesito, Señor, enséñame tu voluntad y permíteme llevar a cabo el plan de vida que tú diseñaste para mí desde la eternidad. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Lucas 19 – 20
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Daniel 9:5 NTV. pero hemos pecado y hemos hecho lo malo. Nos hemos rebelado contra ti y hemos despreciado tus mandatos y ordenanzas. Daniel 9:4-19 NVI.
»Esta fue la oración y confesión que hice al SEÑOR: »“Señor, Dios grande y temible, que cumples tu pacto de fidelidad con los que te aman y obedecen tus mandamientos: [5] Hemos pecado y hecho lo malo; hemos sido malvados y rebeldes; nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus leyes. [6] No hemos prestado atención a tus siervos los profetas que, en tu nombre, hablaron a nuestros reyes y príncipes, a nuestros antepasados y a todos los habitantes de la tierra. [7] »”Señor, tuya es la justicia y nuestra es la vergüenza. Sí, nosotros, pueblo de Judá, habitantes de Jerusalén y de todo Israel, tanto los que vivimos cerca como los que se hallan lejos, en todos los países por los que nos has dispersado por haberte sido infieles. [16]Señor, de acuerdo con tus actos justos, por favor aparta tu ira y tu furor de Jerusalén, tu ciudad y tu monte santo. Por nuestros pecados y por la iniquidad de nuestros antepasados, Jerusalén y tu pueblo son objeto de burla de cuantos nos rodean. [17] »”Y ahora, Dios nuestro, escucha las oraciones y súplicas de este siervo tuyo. Por causa de tu nombre, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre tu santuario que ha quedado desolado. [18] Préstanos oído, Dios nuestro; abre los ojos y mira nuestra ruina y la ciudad sobre la cual se invoca tu Nombre. Al hacerte estas peticiones, no apelamos a nuestra rectitud, sino a tu gran misericordia. [19] ¡Señor, escúchanos! ¡Señor, perdónanos! ¡Señor, atiéndenos y actúa! Dios mío, hazlo por tu honor y no tardes más; tu Nombre se invoca sobre tu ciudad y sobre tu pueblo”.
Vamos a orar.
Perdona, Señor, nuestra inconciencia y la manera ligera como buscamos tener una relación contigo desprovista de tu palabra, de tu verdad y de tu voz. Hoy yo decido conocerte profundamente como mi Señor y Salvador y reconocer en tu palabra los principios de vida que me lleven a ser la persona que tú creaste para que fuera. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Lucas 17 – 18
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Romanos 13:2 NTV. Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será castigado.
Como lo estamos estudiando en estos días, la verdad es que hay gente que se rebela a todo, pues nada les gusta, todo les parece mal, y lo peor de todo es que estas personas suelen ser las menos propositivas del mundo, y por eso la misma Biblia nos muestra los canales más comunes como nosotros, como seres humanos, buscamos ir contra la corriente y de la manera más abierta declaramos nuestra apatía, rebeldía y descontento.
En este caso, la Biblia nos muestra nuestra rebeldía contra Dios (Daniel 9:5-9), contra el gobierno (Romanos 13:1-7, 1 Pedro 2:13-14), contra los padres (Efesios 6:1-3, Proverbios 6:20-23), contra el esposo o la esposa (Efesios 5:21-24,33, 1 Pedro 3:1-7), contra los dirigentes (Hebreos 13:17), contra la Biblia (Lucas 11:28), rebeldía contra los jefes (1 Pedro 2:18, Colosenses 3:22-24) y cuantas más expresiones de la rebeldía que podamos encontrar.
Todas ellas están descritas en la Biblia. Rebeldía con el pensamiento, con el corazón, con lo que decimos y hacemos.
El fin de todo esto es que la Biblia también nos muestra, como lo dice el verso de hoy, que después de la rebeldía vienen las consecuencias por lo hecho y por ir contra las autoridades establecidas (Romanos 13:2 NTV): Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será castigado.
Vamos a orar.
Señor, solo tú sabes todas las consecuencias que he tenido que afrontar por causa de mi rebeldía y mi manera de querer hacer mi voluntad, en contra de todo el sistema que claramente busca mantener el orden y preservar la unidad y la paz. Te pido perdón por rebelarme contra las autoridades que tú mismo has establecido y te ruego me enseñes a someterme a las autoridades que tú has puesto para mí en la ciudad, en el trabajo, en mi hogar y en cualquier lugar donde me permitas vivir. Te lo pido, en el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Lucas 15 – 16
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Proverbios 28:13 NTV. Los que encubren sus pecados no prosperarán, pero si los confiesan y los abandonan, recibirán misericordia.
Como nos podemos dar cuenta, el mero hecho de no confesar nuestros pecados, trae como consecuencia sequedad, y mucho más allá de ello, nos distancia de la presencia de Dios y de la autoridad para ser sus portavoces, por lo cual no vamos a tener credibilidad alguna. Como lo dice (1 Pedro 3:15-16 NVI), debemos estar preparados para responder a todo el que pida razón de la esperanza que hay en nosotros.
Así mismo, encubrir nuestro pecado impide que tomemos buenas decisiones, pues siempre vamos a estar a expensas de esa culpa que nos inmoviliza y no nos deja avanzar correctamente. Todo esto hace que no tengamos el poder para vencer las tentaciones que se nos presentan, y por eso mismo nos avisa de nuevo que el simple hecho de evitar una situación vergonzosa nos puede librar de muchas tentaciones.
Finalmente, no tendremos libertad para fortalecer amistades profundas, pues si nos damos cuenta, por causa de nuestra imprudencia posiblemente hemos ofendido y roto lo que había comenzado como una amistad verdadera. Por eso necesitamos restituir de manera sistemática a cada persona que hayamos herido o dañado, pues si no lo logramos hacer, las puertas de los cielos se cerrarán y ello impedirá que prospere nuestra alma y nuestra vida en general.
Vamos a orar.
Ayúdame, Señor, a restituir el daño causado. Te pido que me reveles, persona a persona, el daño hecho y, con ello, me des la estrategia y las maneras de restituir, pues restituir quiero completamente y sin escatimar. Límpiame, Señor, a través de la restitución de mi alma y de todos aquellos a quienes necesito compensar, restaurar y restituir. En el nombre de Jesús, amén.
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Números 5:6-7 NTV. «Da al pueblo de Israel las siguientes instrucciones: si alguien del pueblo -sea hombre o mujer- traiciona al SEÑOR al hacerle mal a otra persona, esta persona es culpable. [7] Deberá confesar su pecado, restituir completamente el daño hecho más un veinte por ciento adicional y darlo a la persona que perjudicó.
En la tarea de restituir a alguien a quien le hemos causado un dolor o una frustración o a quien hemos herido, implica en primer lugar hacer un listado de los nombres de todas aquellas personas a las que necesitamos restituir. Así mismo, en segundo lugar debemos evitar menospreciar la ofensa, diciendo cosas como «no fue tan duro», «en ese tiempo fue algo muy insignificante» o cosas por el estilo, pues si de restituir se trata, debemos hacerlo más que bien, con lujo de detalles.
En tercer lugar, no podemos escatimar gastos para restituir y mucho menos aplazar y aplazar. Así mismo, necesitamos identificar la gravedad de la ofensa, poniéndonos en los zapatos de esa persona a la que le hicimos daño, pues lo que nosotros podemos ver como apenas una paja, para el otro puede significar una gran viga.
Finalmente, necesitamos hacerlo directamente y poner la cara sin recurrir a intermediarios y, para terminar, podemos pensar bien qué vamos a decir, de tal manera que nuestras palabras sean una gran parte de esa restitución que queremos ofrecer y entregar, sin orgullo, ni soberbia, ni mucho menos ironía, sino más bien con entereza de carácter, amor, arrepentimiento y ternura.
Una palabra bien intencionada que diga «perdón, me equivoqué; perdón, te hice daño», será más que suficiente, sin mencionar detalles que vuelvan a revivir el dolor o la ofensa, ni mucho menos sin que sea un sermón, pues el propósito de esa restitución es, como su nombre lo indica, volver a dejar como nuevo, restaurar, restituir, volver a alegrar un corazón que había quedado triste y desolado.
Vamos a orar.
Gracias, Señor, por enseñarme algunas maneras en que puedo restituir y resarcir en algo mi pecado, mis maneras de hacer daño y mis ofensas. Hoy decido con determinación restituir a todas aquellas personas a las que he herido y dañado. Tuyo soy, Señor, y quiero entender que en la medida en que yo pueda restituir, así mismo mi corazón, mi vida y todo mi ser, también restituido será. Y todo esto te lo pido, en el nombre de Jesús. Amén.
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Lucas 19:8 NTV. Mientras tanto, Zaqueo se puso de pie delante del Señor y dijo: -Señor, daré la mitad de mi riqueza a los pobres y, si estafé a alguien con sus impuestos, le devolveré cuatro veces más.
Hace más de dos semanas, me impactó mucho escuchar de un amigo decir: más que ofrecer perdón y pedir perdón, necesitamos restituir, y la verdad esa consideración me dejó inspirado, pues en la mayoría de los casos solo queremos perdonar y que nos perdonen, pero casi nunca nos encargamos de restituir.
En este sentido, podemos entender que restituir significa restaurar el daño que nuestro pecado le ha ocasionado a otra persona; y si reconocemos nuestro pecado o nuestros errores y pedimos perdón, evitamos que las personas tengan algo en contra nuestra.
El verdadero arrepentimiento entonces para cada uno de nosotros debe incluir obligatoriamente restitución, pues así como lo dice el verso de hoy, Zaqueo, después de su encuentro con Jesús, dijo: “Si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea”.
Por otra parte, el apóstol Pablo dijo: “Por esto procuro siempre tener una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres” (Hechos 24:16). Y Jesús nos dejó claro también que “Si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y ve, reconcíliate primero con tu hermano” (Mateo 5:23-24).
Creo que es mucha la tarea que tenemos por hacer (Santiago 5:16) (1 Timoteo 1:18-19), y restituir es parte de esa prioridad hoy en nuestras vidas.
Vamos a orar.
Amado Señor, yo te ruego que me permitas restituir a cada persona a la que le he hecho daño y le he dado la espalda y le he causado algún dolor. Yo te pido perdón por mis pecados y por todas mis equivocaciones, y te ruego que me permitas en cada una de ellas restituir sustancialmente y con holgura, de tal manera que con ello, apacigüe el dolor causado y ello llegue a ser un descanso para quien lo merece como restitución y recompensa. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Levítico 13 – 16
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Santiago 4:7 NVI. Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo y él huirá de ustedes.
Al terminar este mes, buscando la sanidad de nuestros hábitos pecaminosos, nos podemos dar cuenta, por cada día de sanidad interior que el Señor nos ha permitido escalar, que en realidad son varias las tareas espirituales que tenemos por hacer si lo queremos lograr. En primer lugar, salir de la prisión y dejar de ser esclavo (Colosenses 1:13-14 NVI); obligarnos a que el pecado no nos controle (Romanos 6:12 NTV); asegurarnos de que nuestros pecados sean borrados (Hechos 3:19 NTV); confesarlos (1 Juan 1:9 NTV); elegir el camino más seguro a la libertad (Hechos 17:30 NTV); cambiar de caminos (Isaías 55:7 NTV) y optar por un verdadero arrepentimiento (Salmo 32:5 NTV) (Salmo 51:16-17 NTV).
Así mismo, para lograr la sanidad de mis hábitos pecaminosos, debo apartarme del pecado (Isaías 1:16-17 NTV); renunciar a él y romper toda atadura (Marcos 16:17 NTV); dar fruto (Mateo 3:8 NTV); romper maldiciones generacionales de mi familia (Josué 23:15 NTV); confesar (Mateo 6:12 NTV); dejar el egoísmo y el orgullo (Filipenses 2:3 NTV); en mi trato con los demás (1 Pedro 5:5 NTV) (Mateo 23:12 NTV) (Mateo 7:1-2 NTV) (Proverbios 10:12 NTV); cuidando mis reacciones (Lucas 6:37 NTV); dejando la rebeldía (1 Samuel 15:23 NTV); el humanismo y la anarquía (Proverbios 14:12 NTV) (Romanos 13:2 NTV); orando por todo esto (Daniel 9:5 NTV); escogiendo el mejor camino (Salmos 51:17 NTV); desatando nuestros labios para bendecir (Salmos 51:15 NTV) y finalmente tomando la mejor determinación de todas, de escuchar y obedecer al Señor (Deuteronomio 28:1-14 NVI).
Vamos a orar. Señor, gracias por este mes en el que me permites hacer conciencia de mis hábitos pecaminosos y de cuántas ataduras, problemas y atascos emocionales y espirituales hay en mi vida. Yo te doy gracias por la sanidad que traes a mi vida un día a la vez, pues esa tarea la has hecho conmigo en cada paso que puedo dar contigo, Señor. Hoy me entrego a ti y me comprometo a seguir sanando mi alma, mi mente y todo mi ser con el medicamento perfecto de tu palabra, que me trae libertad. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Levítico 5 – 12
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
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Deuteronomio 28:1-14 NVI. Si realmente escuchas al SEÑOR tu Dios y cumples fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno, el SEÑOR tu Dios te pondrá por encima de todas las naciones de la tierra. [2] Si obedeces al SEÑOR tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te acompañarán siempre:
[3] Bendito serás en la ciudad y bendito en el campo. [4] Benditos serán el fruto de tu vientre, tus cosechas, las crías de tu ganado, los terneritos de tus manadas y los corderitos de tus rebaños. [5] Benditas serán tu canasta y tu bandeja de amasar. [6] Bendito serás en el hogar y bendito en el camino. [7] El SEÑOR te concederá la victoria sobre tus enemigos. Avanzarán contra ti por un camino y huirán de ti por siete caminos. [8] El SEÑOR bendecirá tus graneros y todo el trabajo de tus manos. El SEÑOR tu Dios te bendecirá en la tierra que te ha dado. [9] El SEÑOR te establecerá como su pueblo santo, conforme a su juramento, si cumples sus mandamientos y andas en sus caminos. [10] Todas las naciones de la tierra te temerán al reconocerte como el pueblo del SEÑOR. [11] El SEÑOR te concederá abundancia de bienes: multiplicará tus hijos, tu ganado y tus cosechas en la tierra que a tus antepasados juró que te daría. [12] El SEÑOR abrirá los cielos, su generoso tesoro, para derramar a su debido tiempo la lluvia sobre la tierra y para bendecir todo el trabajo de tus manos. Tú prestarás a muchas naciones, pero no tomarás prestado de nadie. [13] El SEÑOR te pondrá a la cabeza, nunca en la cola. Siempre estarás en la cima, nunca en el fondo, con tal de que prestes atención a los mandamientos del SEÑOR tu Dios que hoy te ordeno y los obedezcas con cuidado. [14] Jamás te apartes, ni a la derecha ni a la izquierda, de ninguna de las palabras que hoy te ordeno, para seguir y servir a otros dioses.
Vamos a orar.
Amado Dios, hoy decido escucharte y obedecerte, pues tu voluntad quiero para mi vida. Permíteme estar todos los días de mi vida lleno de ti, consciente de tu presencia y atento a tus instrucciones. Tuyo soy, Señor y dueño de mi vida. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Levítico 1 – 4
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Deuteronomio 28:1 NVI. Si realmente escuchas al SEÑOR tu Dios y cumples fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno, el SEÑOR tu Dios te pondrá por encima de todas las naciones de la tierra.
En el mundo vas a encontrar personas sumisas y otras que les cuesta someterse, ya sea por el estatus social o por el cargo que ocupen, por el estrato socioeconómico, por la edad o por el rol que desempeñen en donde se encuentren como líderes. Pero, la pregunta ante toda esta vitrina de modos de ser es: ¿Qué actitud vas a asumir tú?
En relación con las autoridades que Dios ha dispuesto en la ciudad, la calle, las instituciones y en cada lugar, ¿qué vas a hacer si toman decisiones con las que tú no estás de acuerdo? ¿Te vas a rebelar, te vas a quejar y a criticar? ¿Vas a irrespetar a la autoridad porque es policía, o porque es servidor general? ¿Te vas a ver obligado a hacer las cosas de mala gana? ¿Vas a ser un rebelde pasivo, de esos que parecen que no rompen un plato pero al final rompen toda la vajilla? ¿Vas a desobedecer la autoridad o vas a buscar alguna manera para no obedecer y hacer una trampita? ¿Vas a mostrar tu desacuerdo o a manipular la situación hasta lograr lo que tú quieras? ¿Vas a decidir llevar tus comentarios, tus sentimientos y tu desacuerdo a Dios, creyendo que si los que están en autoridad están equivocados, Él puede cambiarlos, pero que si aún no lo hace, te vas a someter con una buena actitud? ¿Vas a aceptar por fin la Biblia como autoridad sobre tu vida? ¿O vas a manipular lo que dice para lograr tus propósitos? ¿Qué camino vas a escoger? ¿Estás dispuesto a reconocer que esta actitud hacia la Palabra de Dios es rebeldía?
Vamos a orar.
“Señor, reconozco que no me he sometido y que he sido rebelde contigo y con lo que tu palabra me enseña; confieso que mi desobediencia es lo que me ha impedido verte. Por eso, te pido perdón y reconozco que no me he sometido a la autoridad que has puesto sobre mi vida, y me he rebelado. Sé que esto le ha dado derecho a Satanás, pues su plan es que me rebele, así como él lo hizo. Por eso, declaro que me someto a mi Padre Dios, a su Palabra y a las autoridades que Él ha puesto sobre mi vida. Renuncio en el nombre de Jesús a todo espíritu de rebeldía, división, falta de sumisión, terquedad, obstinación e insensatez; y renuncio a la independencia, y a toda actitud de indiferencia o menosprecio hacia la autoridad. En el nombre de Jesús mando callar toda voz que me dice que debo tenerle miedo a la autoridad o estar a la defensiva. Y te doy gracias, Señor, por perdonar mi rebelión, y decido obedecerte, en el nombre de Jesús. Amén”.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Lucas 23 – 24
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Salmos 51:15 NTV. Desata mis labios, oh Señor, para que mi boca pueda alabarte.
Al leer este verso por enésima vez, no dejo de asombrarme de las maneras como nosotros, de labios para afuera, decimos amar a Dios, pero en realidad, en nuestras acciones, nuestro corazón está completamente lejos de hacer su voluntad y agradarle.
Cuántas veces prestamos nuestros labios para mentir, dividir, calumniar, envidiar, maldecir, murmurar, enjuiciar, denigrar, humillar, pervertir, seducir, y para proferir cuánta grosería y basura pueda escupir de lo que llevamos dentro. Y desafortunadamente, eso es lo que pasa, de lo que hay en nuestro corazón es de lo que abunda nuestro decir. Como lo dice Santiago 4:1 NVI: ¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos?
Por eso creo yo que muchas personas no pueden alabar a Dios con libertad o simplemente darle gracias, o en el mejor de los casos, no pueden dejar de sentir vergüenza si profesan su fe en Cristo Jesús, y es porque tienen atados sus labios, su corazón, su voluntad y todo su ser al qué dirán, a todo, menos a Dios.
Por eso el verso nos dice: «Desata tus labios». Ya no más mentiras, dobleces, engaños, ya no más palabras ni chistes de doble sentido llenos de morbosidad, lujuria y mediocridad espiritual, ya no más groserías, ni más engaños; desata tus labios para que puedas alabar a Dios con libertad, sin pena, sin miramientos, y sin importar lo que digan los demás. Como lo dice el verso, (Salmos 51:15 NTV): Desata mis labios, oh Señor, para que mi boca pueda alabarte.
Vamos a orar.
Yo te ruego, Señor, que apartes de mi vida, de mi boca, de mi corazón, mi entendimiento, mi voluntad y de todo mi ser, aquello que ate mis labios. Hoy decido dejar atrás todo pensamiento, sentimiento, acción y declaración de mi boca que ate mi libertad para amarte, seguirte, darte gracias y alabarte, pues eso quiero, Señor, declarar con libertad mi amor por ti y nunca más negarte ni avergonzarme de lo que eres en mi vida. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Lucas 21 – 22
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Salmos 51:17 NTV. El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios.
Todo el tiempo, en muchas etapas de la vida, vamos a tener que decidir entre los muchos caminos que se nos presentan para escoger, algunos de ellos, seguramente llenos de éxitos, triunfos, dinero, poder y fama, pero sin Dios; y otros, seguramente planes mucho más austeros, llenos de situaciones por resolver, limitaciones, luchas y batallas por pelear, pero sin duda alguna, llenos de Dios. A veces, el camino que parece ser más promisorio no es el que precisamente nos acerca más a Dios.
Por eso podemos entender que la rebeldía es el camino del enemigo, que nos lleva siempre contra el conocimiento de Dios y el de obedecer su palabra, pero así mismo, necesitamos entender que la sumisión y la obediencia es el camino que nos lleva a conocer la voluntad de Dios.
Dios más que exigir de nosotros una apariencia externa de sumisión, él quiere total sumisión, pues Dios siempre ve nuestro corazón, como lo dice el verso del (Salmos 51:16-17 NTV): Tú no deseas sacrificios; de lo contrario, te ofrecería uno. Tampoco quieres una ofrenda quemada. [17] El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios.
Vamos a orar.
Amado Señor, no me dejo de asombrar al ver en mí tantas secuelas, atisbos y arranques de rebeldía, apatía, descontento e inconformidad. Solo tú sabes cómo me debato entre las oportunidades que parecen lo más deslumbrante y tu maravilloso y perfecto amor. Hoy decido hacer mi vida a tu manera y no a la manera del mundo. Te necesito, Señor, enséñame tu voluntad y permíteme llevar a cabo el plan de vida que tú diseñaste para mí desde la eternidad. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Lucas 19 – 20
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Daniel 9:5 NTV. pero hemos pecado y hemos hecho lo malo. Nos hemos rebelado contra ti y hemos despreciado tus mandatos y ordenanzas. Daniel 9:4-19 NVI.
»Esta fue la oración y confesión que hice al SEÑOR: »“Señor, Dios grande y temible, que cumples tu pacto de fidelidad con los que te aman y obedecen tus mandamientos: [5] Hemos pecado y hecho lo malo; hemos sido malvados y rebeldes; nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus leyes. [6] No hemos prestado atención a tus siervos los profetas que, en tu nombre, hablaron a nuestros reyes y príncipes, a nuestros antepasados y a todos los habitantes de la tierra. [7] »”Señor, tuya es la justicia y nuestra es la vergüenza. Sí, nosotros, pueblo de Judá, habitantes de Jerusalén y de todo Israel, tanto los que vivimos cerca como los que se hallan lejos, en todos los países por los que nos has dispersado por haberte sido infieles. [16]Señor, de acuerdo con tus actos justos, por favor aparta tu ira y tu furor de Jerusalén, tu ciudad y tu monte santo. Por nuestros pecados y por la iniquidad de nuestros antepasados, Jerusalén y tu pueblo son objeto de burla de cuantos nos rodean. [17] »”Y ahora, Dios nuestro, escucha las oraciones y súplicas de este siervo tuyo. Por causa de tu nombre, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre tu santuario que ha quedado desolado. [18] Préstanos oído, Dios nuestro; abre los ojos y mira nuestra ruina y la ciudad sobre la cual se invoca tu Nombre. Al hacerte estas peticiones, no apelamos a nuestra rectitud, sino a tu gran misericordia. [19] ¡Señor, escúchanos! ¡Señor, perdónanos! ¡Señor, atiéndenos y actúa! Dios mío, hazlo por tu honor y no tardes más; tu Nombre se invoca sobre tu ciudad y sobre tu pueblo”.
Vamos a orar.
Perdona, Señor, nuestra inconciencia y la manera ligera como buscamos tener una relación contigo desprovista de tu palabra, de tu verdad y de tu voz. Hoy yo decido conocerte profundamente como mi Señor y Salvador y reconocer en tu palabra los principios de vida que me lleven a ser la persona que tú creaste para que fuera. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Lucas 17 – 18
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Romanos 13:2 NTV. Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será castigado.
Como lo estamos estudiando en estos días, la verdad es que hay gente que se rebela a todo, pues nada les gusta, todo les parece mal, y lo peor de todo es que estas personas suelen ser las menos propositivas del mundo, y por eso la misma Biblia nos muestra los canales más comunes como nosotros, como seres humanos, buscamos ir contra la corriente y de la manera más abierta declaramos nuestra apatía, rebeldía y descontento.
En este caso, la Biblia nos muestra nuestra rebeldía contra Dios (Daniel 9:5-9), contra el gobierno (Romanos 13:1-7, 1 Pedro 2:13-14), contra los padres (Efesios 6:1-3, Proverbios 6:20-23), contra el esposo o la esposa (Efesios 5:21-24,33, 1 Pedro 3:1-7), contra los dirigentes (Hebreos 13:17), contra la Biblia (Lucas 11:28), rebeldía contra los jefes (1 Pedro 2:18, Colosenses 3:22-24) y cuantas más expresiones de la rebeldía que podamos encontrar.
Todas ellas están descritas en la Biblia. Rebeldía con el pensamiento, con el corazón, con lo que decimos y hacemos.
El fin de todo esto es que la Biblia también nos muestra, como lo dice el verso de hoy, que después de la rebeldía vienen las consecuencias por lo hecho y por ir contra las autoridades establecidas (Romanos 13:2 NTV): Por lo tanto, cualquiera que se rebele contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y será castigado.
Vamos a orar.
Señor, solo tú sabes todas las consecuencias que he tenido que afrontar por causa de mi rebeldía y mi manera de querer hacer mi voluntad, en contra de todo el sistema que claramente busca mantener el orden y preservar la unidad y la paz. Te pido perdón por rebelarme contra las autoridades que tú mismo has establecido y te ruego me enseñes a someterme a las autoridades que tú has puesto para mí en la ciudad, en el trabajo, en mi hogar y en cualquier lugar donde me permitas vivir. Te lo pido, en el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Lucas 15 – 16
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