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Mateo 2:1-2 NTV. Jesús nació en Belén de Judea durante el reinado de Herodes. Por ese tiempo, algunos sabios de países del oriente llegaron a Jerusalén y preguntaron: [2] «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Vimos su estrella mientras salía y hemos venido a adorarlo».
Como lo comprueban las escrituras y los escritores de los Evangelios, inspirados por el Espíritu Santo, una de las razones más importantes para creer en Jesús es la manera en que su vida cumplió las profecías del Antiguo Testamento acerca del Mesías, y ésta es una lista de algunas de esas profecías.
En primer lugar, que el Mesías nacería en Belén Miqueas 5:2 Mateo 2:1-6; Lucas 2:1-20 y nacería de una virgen Isaías 7:14 Mateo 1:18-25; Lucas 1:26-38, seguido a esto, que El Mesías sería un profeta como Moisés Deuteronomio 18:15, 18-19 Juan 7:40 y entraría triunfante en Jerusalén Zacarías 9:9 Mateo 21:1-9; Juan 12:12-16; así mismo y en quinto lugar, estaba escrito que El Mesías sería rechazado por su propio pueblo Isaías 53:1, 3; Salmo 118:22 Mateo 26:3-4; Juan 12:37-43; Hechos 4:1-12 y que sería traicionado por uno de sus seguidores Salmo 41:9 Mateo 26:14-16, 47-50; Lucas 22:19-23, y que además de ser juzgado y condenado Isaías 53:8 Mateo 27:1-2; Lucas 23:1-25, El Mesías guardaría silencio ante sus acusadores Isaías 53:7 Mateo 27:12-14; Marcos 15:3-4; Lucas 23:8-10.
Y es impresionante como podemos escrutar en la bendita palabra de Dios el cumplimiento de cada una de estas profecías, que hoy mismo en la actualidad, nos confirman la soberanía de Dios y así mismo, la realidad de Jesús, como el Mesías y redentor de nuestras vidas.
En noveno lugar, podemos ver que El Mesías sería golpeado y escupido por sus enemigos Isaías 50:6 Mateo 26:67; 27:30; Marcos 14:65 y que se burlarían de Él y lo insultarían Salmo 22:7-8 Mateo 27:39-44; Lucas 23:11, 35
Finalmente, iniciando por la onceava razón y prueba del cumplimiento bíblico e histórico de la existencia del Mesías, en carne y hueso, asumiendo la condición de hombre para el perdón de los pecados, podemos ver que los evangelios muestran que el Mesías sería crucificado Salmo 22:14, 16-17 Mateo 27:31; Marcos 15:20, 25 y sufriría junto a criminales y oraría por sus enemigos Isaías 53:12 Mateo 27:38; Marcos 15:27-28; Lucas 23:32-34 y no solo eso, sino que, Al Mesías se le daría vino agrio Salmo 69:21 Mateo 27:34; Juan 19:28-30 y sortearían sus ropas Salmo 22:18 Mateo 27:35; Lucas 23:34; Juan 19:23-24.
Termina el cumplimiento de las profecías, mostrándonos en la bendita palabra de Dios, que No quebrarían sus huesos Éxodo 12:46 Juan 19:31-36 y moriría como un sacrificio por el pecado Isaías 53:5-6, 8, 10-12 Juan 1:29; 11:49-52; Hechos 10:43; 13:38-39 y que esta historia no terminaría así porque El Mesías resucitaría Salmo 16:10 Mateo 28:1-10; Hechos 2:22-32 y se sentaría a la derecha de Dios Salmo 110:1 Marcos 16:19; Hechos 7:55-56; Hebreos 10:12-13.
Vamos a orar.
Amado Señor, como no creer en ti y en tu soberanía como Salvador y Señor de nuestras vidas. Permítenos acercarnos a ti con un poquito más de sensatez y respeto, pues tu palabra y los profetas de la antigüedad, no hicieron más que describir tu preciosa venida para darnos libertad y perdón de nuestros pecados. Hoy te reconozco Señor, como mi Señor y Salvador, como el Mesías, el Salvador de la humanidad y como quien murió en esa cruz para el perdón de nuestros pecados y nuestra salvación. Tuyos somos Señor y solo te pido que el mundo pueda verte y reconocerte como el Mesías, el Salvador y Redentor de la humanidad. En el nombre de Jesús, amén.
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Filipenses 3:8 NTV. Así es, todo lo demás no vale nada cuando se le compara con el infinito valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él, he desechado todo lo demás y lo considero basura a fin de ganar a Cristo.
Si decides conocer a Dios, saber quién es y cómo obra en tu vida, vas a descubrir que todo lo que antes llamabas tesoro mío y de nadie más, no es más que polvo, humo, y solo bruma, pues como lo dice el verso, el apóstol Pablo, «todo lo demás no vale nada cuando se le compara con el infinito valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor».
Y la verdad es que cuando entramos en la bendita palabra de Dios, ese espejo no hace más que mostrarnos nuestra debilidad, nuestro orgullo y las montañas efímeras que podemos hacer de lo que hemos estudiado, conocido o hecho en algún ámbito de la vida.
De algún modo, y de manera sobrenatural, solo Dios trae la convicción que no tenemos y la luz que nos hace falta para mirar lo que antes no podíamos ver. Eso lo hace la palabra de Dios, cuando nos damos a la tarea de estudiarla y asimilarla. Transforma, cambia y paso a paso nos muestra el camino a seguir.
Vamos a orar.
Señor mío y Dios mío, cuánto te necesito en medio de mi oscuridad y soberbia. Tú me conoces y sabes cuánto me falta en mis relaciones y en lo que yo mismo puedo pensar de mí. Enséñame Señor, dame determinación para descubrirte a ti en tu palabra, pues de lo contrario nunca llegaré a conocerte y a encontrar la libertad que necesito para vivir, en el nombre de Jesús, amén.
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Jeremías 15:19 NVI. Por eso, así dice el SEÑOR: «Si te arrepientes, yo te restauraré y podrás servirme. Si evitas hablar en vano, y dices palabras valiosas, tú serás mi portavoz. Que ellos se vuelvan hacia ti, pero tú no te vuelvas hacia ellos.
Cuántas cosas nos pasan por tratar de complacer a los demás o de congraciarnos con ellos, en muchas ocasiones sin importar si traicionamos o no lo que nos han enseñado en nuestra casa o si nosotros mismos terminamos entrando a sitios que no debemos entrar y haciendo cosas que si las hacemos a plena luz, nos darían vergüenza.
Por eso en el camino de ser yo mismo, lo primero que necesito hacer es mirarme a la luz de lo que Dios dice que soy y no de lo que las personas dicen que debo ser. Qué tristeza, pero en la mayoría de las ocasiones terminamos como sirvientes de personas que en realidad no nos aman, y solo por conseguir un poquito de amor, sexo, o simplemente amistades que no serán más que pasajeras y triviales.
Por eso el verso de hoy nos dice «Que ellos se vuelvan hacia ti, pero tú no te vuelvas hacia ellos». Y eso resume la voluntad de Dios para nuestras vidas, que podamos más bien brillar su luz en vez de buscar lucecitas intermitentes que a la larga se van a fundir.
Finalmente necesitamos arrepentirnos para que Dios nos restaure y le podamos servir, evitando hablar en vano tanta basura y más bien sacando de nuestra boca y nuestro corazón las palabras más valiosas que den cuenta de nuestra relación con Dios y la relación que tenemos juntos.
Vamos a orar.
Perdóname Señor, me pierdo si no estás tú en mi vida y comienzo a buscar relaciones pasajeras que no hacen más que alejarme de ti en lo que realmente pienso, digo y hago. No quiero negarte Señor ni mucho menos apartarme de ti. Hoy regreso a tu presencia y te pido que me llenes de ti, para ser una persona transparente y verdadera y no simplemente un títere de algo que no quiero ser. Renuévame Señor, solo tú lo puedes hacer, en el nombre de Jesús, amén.
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Isaías 50:11 NTV. Pero tengan cuidado, ustedes que viven en su propia luz, y que se calientan en su propia fogata. Esta es la recompensa que recibirán de mí: pronto caerán en gran tormento.
Yo creo que todo el tiempo debemos estar más que atentos, y vigilantes ante tanta provocación, insinuación, moda, pensamiento, corriente, modo de vivir y de existir, pues como lo dice el verso, hay personas que fácilmente caen en el engaño de vivir de su propia luz, o sea de lo que ellos consideran que es la luz y otras personas, creen que es suficiente con calentarse como lo dice el verso, al calor de su propia fogata.
Todo esto resume parte de la condición humana que busca alardear de su inteligencia o de su estabilidad económica, o en algunos casos de lo que han hecho de sus vidas como «nombre», lo cual al final no significa más que destellos pasajeros de luz y llamas que arden por un momento pero que luego pierden la brasa que antes producía una gran hoguera.
Por eso el verso de hoy nos dice «tengan cuidado, ustedes que viven en su propia luz, y que se calientan en su propia fogata», pues «Esta es la recompensa que recibirán de mí: pronto caerán en gran tormento». Y la verdad, creo que esta desolación y tormento es la que queda cuando pretendemos borrar a Dios de nuestras vidas y consideramos arrogantemente hacer de nosotros un dios que de ninguna manera lo es.
¿Y qué tal si estás más vigilante?
Vamos a orar.
Ayúdame Señor en mi incredulidad y mi sobrada manera de verme a mí mismo y a los demás. No quiero la luz que proviene de mí sino la tuya que puede venir y alumbrar mi densa oscuridad. De la misma manera te pido que enciendas la llama de la fe en mi interior, pues de esta manera podré mantener mi llama ardiendo por ti y por tu presencia en mi vida. Y si tengo esto, el resto estará asegurado y mi vida no se hundirá en la desolación y el tormento. Lléname Señor de ti, yo te lo pido, en el nombre de Jesús, amén.
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Juan 11:40 NTV. Jesús respondió: -¿No te dije que si crees, verás la gloria de Dios?
Como lo podemos ver en este verso, no hay manera de ver a Dios, ni lo que hace Dios ni cómo habla Dios, ni cómo podemos tener una relación con Él, si no creemos. Es imposible tener lo uno si no se tiene lo fundamental que proviene de la fe; y muchos preguntarán, pero ¿cómo se hace evidente la fe?, ¿cómo la puedo hacer real en mi vida?, pues la Biblia lo responde claramente y nos dice que la fe viene por el oír y el oír la palabra de Dios.
No hay ninguna otra manera de llenarnos de fe, si no es por conocer las buenas nuevas del evangelio de salvación. Jesús mismo nos dice en su palabra, si crees, verás la gloria de Dios, escucharás su voz, tendrás coordenadas de vuelo para la vida, dirección, seguridad, claridad, aceptación, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, humildad, fidelidad y dominio propio y seguramente muchos más atributos espirituales que te permitirán experimentar claramente la gloria de Dios.
Ahora bien, la pregunta de siempre y la más fundamental en este asunto ¿qué tal si decides creer? Y buscas afinar el oído, el entendimiento, tu vida y todo tu ser con la palabra de Dios?
Vamos a orar.
Señor mío y Dios mío, solo tú me conoces y me examinas, sabes cuando me siento y cuando me levanto, aún a la distancia me lees el pensamiento y conoces mis vacíos, mi falta de fe y mi incredulidad. También sabes Señor que mi falta de fe se traduce en que no te conozco y por eso decido conocerte más y recibir de ti la guía y la dirección que necesito en tu bendita palabra, enséñame Señor y hazme dócil a ti en el nombre de Jesús. Amén.
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1 Samuel 2:3 NVI. »Dejen de hablar con tanto orgullo y altivez; ¡no profieran palabras soberbias! El SEÑOR es un Dios que todo lo sabe, y él es quien juzga las acciones.
El despojo es algo que debemos practicar a diario, o al menos yo, por mi parte, experimento que cada día exige despojarme de algo, posiblemente y creo yo, con más seguridad, de todo aquello que no podemos ver y que como lo dice el verso, nos hace actuar, pensar y hablar con tanto orgullo y altivez.
Claramente los días nos advierten situaciones en las que proferir palabras soberbias es más fácil de lo que pensamos, y es precisamente en esos momentos cuando necesitamos voluntariamente renunciar a tanto ímpetu y soberbia, y más bien hacer conciencia de que hay un Dios que todo lo sabe y ni siquiera lo secreto le podemos ocultar.
¿Qué tal si te despojas?
Solo Dios juzga las intenciones y los pensamientos del corazón como lo dice Hebreos 4:12 y en esa conciencia que podamos tener de lo que Dios sabe, deberíamos como lo dice el verso tratar de ponerle freno a tanto orgullo y altivez que se cuela en nuestro corazón al proferir palabras soberbias.
Vamos a orar.
Perdóname Señor tanta arrogancia, orgullo y altivez que sale de mí; y si sale de mí, es porque lo llevo dentro. Así que te pido Señor, en el nombre de Jesús, que me ayudes a despojarme de todo eso que habita en mi interior y me permitas con humildad reconocer que tú eres Dios y que todo lo sabes y que nada te puedo argumentar ni esconder. ¿Quién puede contender contigo Señor? Tú que todo lo sabes y todo lo puedes, ayúdame en mi poca fe y en mi obstinada terquedad. Quiero despojarme Señor de todo aquello que me impide verte y reconocerte y hoy decido hacerlo, confiado en ti y en tu perfecta voluntad para mi vida. En el nombre de Jesús, amén.
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Lamentaciones 3:55-57 NVI. Desde lo más profundo de la fosa invoqué, SEÑOR, tu nombre, [56] y tú escuchaste mi plegaria: «No cierres tus oídos a mi clamor de alivio». [57] Te invoqué, y viniste a mí; «No temas», me dijiste.
Como nos podemos dar cuenta, todos los personajes bíblicos que tuvieron un encuentro con Dios o con sus ángeles experimentaron en algún momento de sus vidas temor. Y así nos podemos dar cuenta que el temor es mucho más común de lo que nos imaginamos.
Por otro lado, también nos podemos dar cuenta que cuando esto sucedió en ellos, todos recibieron de parte de Dios, la misma respuesta, «No tengas miedo» y tan pronto se daban cuenta de que Dios los aceptaba y conocía sus inseguridades y todos los detalles de lo que les estaba pasando, su temor desaparecía, pues Dios les permitía ser sus amigos y reconocer en la confianza de una relación la mutualidad que solo viene de tener una relación total con el Salvador.
Hoy Dios hace lo mismo con usted en medio de las situaciones que en nuestras fuerzas no se pueden resolver y más bien sí, nos trae la convicción y la seguridad de que estamos en su plan de vida para nosotros que es bueno, perfecto y agradable. Tal vez esa situación por la que pasamos en este momento, es lo que necesitamos para cambiar y para acercarnos más a Jesús y reconocer que sin Él nada podemos hacer ni vivir.
Vamos a orar.
Amado Dios, yo te entrego todo temor y te pido que me enseñes el propósito que tienes para mi vida detrás de esta situación que vivo. Gracias por escuchar mi oración Señor y por permitirme descansar en tu perfecta voluntad para mi vida. Hoy una vez más te reconozco como mi Señor y mi Salvador, en el nombre de Jesús, amén.
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Lucas 2:10-20 NVI. Pero el ángel dijo: «No tengan miedo. Miren que traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo.
En este relato de Lucas, sobre el nacimiento de Jesús, nos podemos dar cuenta que este ángel tiene un gran protagonismo, pues llega y le habla a los pastores que estaban en ese lugar y les dice ««No tengan miedo. Miren que traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo» [11] Hoy ha nacido en la Ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. [12] Y esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». [13] De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: [14] «Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad».
Qué dicha que en este día, nosotros pudiéramos escuchar la voz de este ángel y por fin descansar en esas buenas noticias, que son el verdadero motivo de alegría para toda nuestra familia y para cada uno de nosotros en particular.
Y esas buenas noticias, como lo dice el ángel, vienen llenas de la seguridad que solo Jesús nos puede traer, pues así lo dice el verso, «No tengan miedo». Y si esta palabra se hace realidad en nuestras vidas, al recibir a Jesús como nuestro Señor y Salvador, todo temor y toda culpa desaparecerán y vendrán a morar en nosotros su paz y su reposo.
Vamos a orar.
Amado Dios, hoy recibo de ti tu paz y tu reposo, pues sé que mi vida está en tus manos y que vivo tu perfecta voluntad para mi vida. Decido creer tu palabra y abandonar todo temor a la muerte, a la enfermedad, a la soledad, al caos y la inseguridad, y más bien recibir tu bendita y perfecta paz para mi vida. Te recibo hoy de nuevo en mi corazón y te pido en el nombre de Jesús que no me aparte nunca de tu presencia. Amén.
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Mateo 2:1-2 NTV. Jesús nació en Belén de Judea durante el reinado de Herodes. Por ese tiempo, algunos sabios de países del oriente llegaron a Jerusalén y preguntaron: [2] «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Vimos su estrella mientras salía y hemos venido a adorarlo».
Como lo comprueban las escrituras y los escritores de los Evangelios, inspirados por el Espíritu Santo, una de las razones más importantes para creer en Jesús es la manera en que su vida cumplió las profecías del Antiguo Testamento acerca del Mesías, y ésta es una lista de algunas de esas profecías.
En primer lugar, que el Mesías nacería en Belén Miqueas 5:2 Mateo 2:1-6; Lucas 2:1-20 y nacería de una virgen Isaías 7:14 Mateo 1:18-25; Lucas 1:26-38, seguido a esto, que El Mesías sería un profeta como Moisés Deuteronomio 18:15, 18-19 Juan 7:40 y entraría triunfante en Jerusalén Zacarías 9:9 Mateo 21:1-9; Juan 12:12-16; así mismo y en quinto lugar, estaba escrito que El Mesías sería rechazado por su propio pueblo Isaías 53:1, 3; Salmo 118:22 Mateo 26:3-4; Juan 12:37-43; Hechos 4:1-12 y que sería traicionado por uno de sus seguidores Salmo 41:9 Mateo 26:14-16, 47-50; Lucas 22:19-23, y que además de ser juzgado y condenado Isaías 53:8 Mateo 27:1-2; Lucas 23:1-25, El Mesías guardaría silencio ante sus acusadores Isaías 53:7 Mateo 27:12-14; Marcos 15:3-4; Lucas 23:8-10.
Y es impresionante como podemos escrutar en la bendita palabra de Dios el cumplimiento de cada una de estas profecías, que hoy mismo en la actualidad, nos confirman la soberanía de Dios y así mismo, la realidad de Jesús, como el Mesías y redentor de nuestras vidas.
En noveno lugar, podemos ver que El Mesías sería golpeado y escupido por sus enemigos Isaías 50:6 Mateo 26:67; 27:30; Marcos 14:65 y que se burlarían de Él y lo insultarían Salmo 22:7-8 Mateo 27:39-44; Lucas 23:11, 35
Finalmente, iniciando por la onceava razón y prueba del cumplimiento bíblico e histórico de la existencia del Mesías, en carne y hueso, asumiendo la condición de hombre para el perdón de los pecados, podemos ver que los evangelios muestran que el Mesías sería crucificado Salmo 22:14, 16-17 Mateo 27:31; Marcos 15:20, 25 y sufriría junto a criminales y oraría por sus enemigos Isaías 53:12 Mateo 27:38; Marcos 15:27-28; Lucas 23:32-34 y no solo eso, sino que, Al Mesías se le daría vino agrio Salmo 69:21 Mateo 27:34; Juan 19:28-30 y sortearían sus ropas Salmo 22:18 Mateo 27:35; Lucas 23:34; Juan 19:23-24.
Termina el cumplimiento de las profecías, mostrándonos en la bendita palabra de Dios, que No quebrarían sus huesos Éxodo 12:46 Juan 19:31-36 y moriría como un sacrificio por el pecado Isaías 53:5-6, 8, 10-12 Juan 1:29; 11:49-52; Hechos 10:43; 13:38-39 y que esta historia no terminaría así porque El Mesías resucitaría Salmo 16:10 Mateo 28:1-10; Hechos 2:22-32 y se sentaría a la derecha de Dios Salmo 110:1 Marcos 16:19; Hechos 7:55-56; Hebreos 10:12-13.
Vamos a orar.
Amado Señor, como no creer en ti y en tu soberanía como Salvador y Señor de nuestras vidas. Permítenos acercarnos a ti con un poquito más de sensatez y respeto, pues tu palabra y los profetas de la antigüedad, no hicieron más que describir tu preciosa venida para darnos libertad y perdón de nuestros pecados. Hoy te reconozco Señor, como mi Señor y Salvador, como el Mesías, el Salvador de la humanidad y como quien murió en esa cruz para el perdón de nuestros pecados y nuestra salvación. Tuyos somos Señor y solo te pido que el mundo pueda verte y reconocerte como el Mesías, el Salvador y Redentor de la humanidad. En el nombre de Jesús, amén.
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Miqueas 5:2 NVI. Pero tú, Belén Efrata, pequeña entre los clanes de Judá, de ti saldrá el que gobernará a Israel; sus orígenes son de un pasado distante, desde tiempos antiguos.
Belén Efrata. Este pueblo al Sur de Jerusalén fue el lugar de nacimiento de David y más adelante de Jesucristo. El nombre Belén significa “casa de pan” porque se encontraba en una región que había tenido gran producción de grano desde los tiempos del AT, y además de ello, el nombre Efrata (“fructífero”) le diferencia de otro pueblo en Galilea con el mismo nombre.
Esta población, conocida por sus viñedos abundantes y sus sembrados de oliva, era pequeña en tamaño mas no en honra, y todos estos datos, aluden a la encarnación del Dios eterno en la persona de Jesucristo y también apunta a su reino milenario como Rey de reyes.
Como lo dice (Mateo 2:6 NTV) «Y tú, oh Belén, en la tierra de Judá, no eres la menor entre las ciudades reinantes de Judá, porque de ti saldrá un gobernante que será el pastor de mi pueblo Israel».
La mayoría de los líderes religiosos creían en el cumplimiento literal de las profecías del Antiguo Testamento. Por lo tanto, creían que el Mesías nacería en Belén como había sido profetizado por Miqueas siete siglos antes, como lo podemos ver en el verso de hoy. (Miqueas 5:2). Irónicamente, cuando Jesús nació, estos mismos líderes religiosos llegaron a ser sus más grandes enemigos. Cuando el Mesías que esperaban finalmente llegó, no lo reconocieron.
Vamos a orar.
Perdóname Señor por estar en la misma condición de los fariseos, quienes aun viendo el cumplimiento de tu palabra, no reconocieron tu nombre, ni tu presencia como el hijo de Dios y el salvador de la humanidad. Hoy decido creer en ti y entregarte mi corazón, mi voluntad y todo mi ser, pues reconozco que tú eres mi dueño y mi salvador. Hoy me entrego a ti y arrepentido te pido perdón por mi incredulidad, y mi orgullo. Te recibo como mi Señor y mi salvador, y me comprometo a seguirte y a conocerte todos los días de mi vida. En el nombre de Jesús, amén.
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Miqueas 4:5 NTV. Aunque las naciones que nos rodean sigan a sus ídolos, nosotros seguiremos al SEÑOR nuestro Dios por siempre y para siempre.
Las naciones del mundo, como lo dice el verso, en su mayoría se han fabricado ídolos de sí mismas y en su gran fanfarria, han querido permear las voluntades de muchos ingenuos, que piensan que llegando a esas naciones y bebiendo del néctar que esas naciones dan, ya tendrán la vida resuelta.
Es así como en esta época, muchas personas siguen pensando en el sueño americano, en el sueño europeo y en el más pobre de los casos en el sueño mexicano; pensando que al emigrar a esos lugares y de cualquier manera, ya sea sin papeles, sin dinero, arriesgando todo lo que tienen y lo que son, podrán hacer su sueño de vida realidad.
Y yo no sé si te has puesto a pensar en ello, pero para muchos, finalmente el sueño americano, europeo, o mexicano, se resume en tener unos dólares de más, para comprar cosas que no se necesitan y llegar a impresionar a gente que no le importa.
Por eso este mensaje de hoy nos pregunta, ¿A quién vas a seguir?, porque (Miqueas 4:5 NTV) Aunque las naciones que nos rodean sigan a sus ídolos, nosotros seguiremos al SEÑOR nuestro Dios por siempre y para siempre.
Y yo creo que esa es definitivamente la mejor opción de todas, seguir al Señor por siempre y para siempre, y más bien sí, sin forzar situaciones en la vida, hacer lo que Dios mismo nos permita hacer.
Vamos a orar.
Perdóname Señor por pensar que mi realización está siguiendo los ídolos de este mundo y de las naciones, resumidas en el dinero, las compras, el placer y el deslumbramiento por las cosas de este mundo y sus ídolos. Hoy yo te pido que me perdones y me permitas fijar la mirada en ti y en tu bendito reino que es por siempre y para siempre. No quiero ganar el mundo, si es que ello significa perderme de ti Señor. En el nombre de Jesús. Amén.
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