Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer.
Muchos de nosotros cuando nos vemos expuestos o también cuando nos damos cuenta que estamos atados por un vicio, un hábito o una situación que no podemos manejar, terminamos como lo dice el verso, diciéndonos a nosotros mismos, no vale la pena hacer las cosas como Dios dice que las debo hacer y entonces damos rienda suelta a un modo de vida en el que de ninguna manera le damos cabida a Dios y su bendita voluntad para nuestras vidas.
No solamente las adicciones nos llevan a vivir una vida totalmente divorciada de Dios, sino también el pecado sexual, pues cuando esto sucede pensamos que esa situación es mucho más fuerte que nuestra propia voluntad, entonces resolvemos bajar los brazos y declinar completamente de vivir a la manera de Dios y más bien seguir haciendo nuestra vida independientemente de Él.
Es claro que cuando optamos por pensar que no vale la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, Él a su vez nos entrega a la depravación mental, para que hagamos lo que no debemos hacer, pues Dios siempre va a respetar nuestra voluntad y solo desea que lo escojamos libremente a Él. El tema es tan literal como lo siguiente: si no queremos nada de Cristo en nuestras vidas, entonces dejamos entrar el espíritu del anticristo.
Lo cierto es que nunca vamos a poder retomar el control si no tenemos hábitos espirituales que nos permitan conectar con Dios y buscar de su mano la salida que necesitamos para nuestra adicción física y para esa atadura espiritual.
Estos hábitos, como orar, leer la palabra, meditar en ella, buscar a Dios y darle gracias y rendirnos a su voluntad, son las herramientas que tenemos para huir de la tentación y de esas prácticas que más que libertad nos llenan de ataduras y dependencias que nada bueno nos van a traer para nuestra vida personal y familiar.
Vamos a orar.
Perdóname, Señor, por rendirme de la manera como lo hago y por alejarme de ti hasta el punto de negarte y de pensar que no vale la pena vivir en obediencia a tu palabra y tu bendita voluntad. Yo te ruego, Señor, que me permitas nacer de nuevo y renovar mi manera de pensar a través de la lectura de tu palabra y del buscarte a ti como mi prioridad y anhelo. Ya no quiero más pecado en mi vida, ni mucho menos más depravación vacía. Hoy decido arrepentirme y volver a ti decididamente pues ya no quiero andar más en el camino de la muerte sin ti. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 1 Tesalonicenses 3-5
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios
Estamos para escucharte. Si necesitas hablar más sobre este tema, puedes escribirnos al WhatsApp 3133340116
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 23 de Junio. No vale la pena.
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Romanos 1:28 NVI
Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer.
Muchos de nosotros cuando nos vemos expuestos o también cuando nos damos cuenta que estamos atados por un vicio, un hábito o una situación que no podemos manejar, terminamos como lo dice el verso, diciéndonos a nosotros mismos, no vale la pena hacer las cosas como Dios dice que las debo hacer y entonces damos rienda suelta a un modo de vida en el que de ninguna manera le damos cabida a Dios y su bendita voluntad para nuestras vidas.
No solamente las adicciones nos llevan a vivir una vida totalmente divorciada de Dios, sino también el pecado sexual, pues cuando esto sucede pensamos que esa situación es mucho más fuerte que nuestra propia voluntad, entonces resolvemos bajar los brazos y declinar completamente de vivir a la manera de Dios y más bien seguir haciendo nuestra vida independientemente de Él.
Es claro que cuando optamos por pensar que no vale la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, Él a su vez nos entrega a la depravación mental, para que hagamos lo que no debemos hacer, pues Dios siempre va a respetar nuestra voluntad y solo desea que lo escojamos libremente a Él. El tema es tan literal como lo siguiente: si no queremos nada de Cristo en nuestras vidas, entonces dejamos entrar el espíritu del anticristo.
Lo cierto es que nunca vamos a poder retomar el control si no tenemos hábitos espirituales que nos permitan conectar con Dios y buscar de su mano la salida que necesitamos para nuestra adicción física y para esa atadura espiritual.
Estos hábitos, como orar, leer la palabra, meditar en ella, buscar a Dios y darle gracias y rendirnos a su voluntad, son las herramientas que tenemos para huir de la tentación y de esas prácticas que más que libertad nos llenan de ataduras y dependencias que nada bueno nos van a traer para nuestra vida personal y familiar.
Vamos a orar.
Perdóname, Señor, por rendirme de la manera como lo hago y por alejarme de ti hasta el punto de negarte y de pensar que no vale la pena vivir en obediencia a tu palabra y tu bendita voluntad. Yo te ruego, Señor, que me permitas nacer de nuevo y renovar mi manera de pensar a través de la lectura de tu palabra y del buscarte a ti como mi prioridad y anhelo. Ya no quiero más pecado en mi vida, ni mucho menos más depravación vacía. Hoy decido arrepentirme y volver a ti decididamente pues ya no quiero andar más en el camino de la muerte sin ti. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 1 Tesalonicenses 3-5
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios
Estamos para escucharte. Si necesitas hablar más sobre este tema, puedes escribirnos al WhatsApp 3133340116
MIguel Montes