A algunos que, confiando en sí mismos, se creían justos y que despreciaban a los demás, Jesús les contó esta parábola:
Es claro que en muchas ocasiones podemos pensar de nosotros mismos con menosprecio, por ser de alguna región en particular o por ser de una nacionalidad en especial. Y entonces decimos cosas como «los mexicanos son así», «los colombianos ni se diga», «los guatemaltecos ni hablar» y así de tanto en tanto llegamos a referirnos con menosprecio hacia nuestro lugar de origen o nuestra propia familia.
Parece que en algunas ocasiones exageramos los calificativos por el lugar de donde somos, queriendo sobreponernos sobre los demás, o en determinado caso nos comparamos con los demás por su estrato social, por las oportunidades que han tenido o por lo mucho o lo poco que podamos tener; y llegamos a pensar de nuevo equivocadamente, cosas como «por eso yo soy así».
De todas estas acciones comparativas creo yo que ninguno de nosotros se escapa, y la verdad cuando se trata de valorar lo que somos o lo que tenemos, todas estas comparaciones son ociosas, impuras, llenas de maldad y completamente contaminantes.
Finalmente necesitamos ponerle fin a tanta fanfarronería y a tanta ostentación que de ninguna manera nos aporta, ni nos hace bien.
Vamos a orar.
Perdóname, Señor, por el menosprecio que puede venir de mi parte hacia mí mismo y hacia los demás. Sabes que detrás de todo esto no hay más que inseguridad y debilidad. Te pido perdón, Señor, por tener miramientos que no debo tener y por alejarme tanto de ti con cada pensamiento y cada oportunidad que tengo para ver a los demás. Ayúdame a verme en tu espejo, Señor, y a no olvidarme de lo que me puedas mostrar en él, pues quiero ser conforme a tu voluntad y parecerme cada vez más a ti. En el nombre de Jesús te lo pido, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Jueces 8-10
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 5 de Mayo. No te menosprecies.
Podcast: Reproducir en una nueva ventana | Descargar
Suscríbete: Apple Podcasts | Spotify | Correo electrónico | YouTube Music | RSS
Lucas 18:9 NVI
A algunos que, confiando en sí mismos, se creían justos y que despreciaban a los demás, Jesús les contó esta parábola:
Es claro que en muchas ocasiones podemos pensar de nosotros mismos con menosprecio, por ser de alguna región en particular o por ser de una nacionalidad en especial. Y entonces decimos cosas como «los mexicanos son así», «los colombianos ni se diga», «los guatemaltecos ni hablar» y así de tanto en tanto llegamos a referirnos con menosprecio hacia nuestro lugar de origen o nuestra propia familia.
Parece que en algunas ocasiones exageramos los calificativos por el lugar de donde somos, queriendo sobreponernos sobre los demás, o en determinado caso nos comparamos con los demás por su estrato social, por las oportunidades que han tenido o por lo mucho o lo poco que podamos tener; y llegamos a pensar de nuevo equivocadamente, cosas como «por eso yo soy así».
De todas estas acciones comparativas creo yo que ninguno de nosotros se escapa, y la verdad cuando se trata de valorar lo que somos o lo que tenemos, todas estas comparaciones son ociosas, impuras, llenas de maldad y completamente contaminantes.
Finalmente necesitamos ponerle fin a tanta fanfarronería y a tanta ostentación que de ninguna manera nos aporta, ni nos hace bien.
Vamos a orar.
Perdóname, Señor, por el menosprecio que puede venir de mi parte hacia mí mismo y hacia los demás. Sabes que detrás de todo esto no hay más que inseguridad y debilidad. Te pido perdón, Señor, por tener miramientos que no debo tener y por alejarme tanto de ti con cada pensamiento y cada oportunidad que tengo para ver a los demás. Ayúdame a verme en tu espejo, Señor, y a no olvidarme de lo que me puedas mostrar en él, pues quiero ser conforme a tu voluntad y parecerme cada vez más a ti. En el nombre de Jesús te lo pido, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Jueces 8-10
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios
MIguel Montes