Isaías 41:10 NVI. Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con la diestra de mi justicia.
Yo creo que una de las cualidades del carácter más importantes que se gestan en la infancia es la seguridad, y es porque el contacto mismo con esta sociedad nos impulsa a necesitar sí o sí esa seguridad para vivir.
Seguridad cuando nacemos de tener un brazo que nos cuide y que nos dirija, que nos haga sentir importantes, que inspire autoridad, cuidado, protección y estabilidad.
Qué hermoso es salir con el papá o la mamá de la mano cuando somos pequeños, sabiendo que ellos son nuestros papás y que con su mano y su voz nos dan toda la seguridad que necesitamos para sentirnos protegidos y estables.
En esta perspectiva, sabemos también que no todas las personas contamos con la misma posibilidad de alguien que nos diera la seguridad que necesitábamos desde pequeños, y esto sucedió posiblemente por la ausencia de alguno de los dos, o por una actitud muy dominante en la formación, o por las maneras como respondían a nuestros conflictos y situaciones de riesgo, o sencillamente por un ambiente hostil que no nos dejó más remedio que huir o refugiarnos en el silencio.
Posiblemente no nos sintamos tan seguros como debiera para contar lo que nos pasa, o para afrontar alguna situación difícil o para pedir ayuda, y todo ello nos lleve a sentir temor y a no saber qué hacer.
Es por esto que necesitamos reconocer si desde nuestra infancia nos dieron esa seguridad y esa importancia que necesitábamos para formar en nuestras vidas un carácter firme y estable para enfrentar las vicisitudes de la vida, de tal manera que podamos sanar por un lado toda herida que nos hayan hecho y por otro lado que podamos levantarnos y buscar la fortaleza que requerimos para vivir de la mano de Dios, quien es el único que puede suplir todo lo que necesitamos de una manera sobrenatural que nadie más lo puede hacer.
Como lo dice el verso de hoy (Isaías 41:10 NVI): Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con la diestra de mi justicia.
Y qué hermoso encontrar en Dios, como lo dice su Palabra, esa seguridad que necesitamos para vivir, porque es su promesa defendernos de nuestros temores, enseñarnos a reconocer la verdad de la mentira, y darnos seguridad cuando más la necesitamos, pues su Palabra dice que siempre está con nosotros y que por eso no nos debemos angustiar, porque Él es nuestro Dios, que nos fortalecerá y nos ayudará y quien nos sostiene de su mano como el papá que es.
Vamos a orar.
Amado Dios, te amo y te doy gracias por tu amor y tu fidelidad. Siempre has estado ahí, no me dejas y además de ello insistes en amarme y en darme lo mejor. Hoy recibo esa seguridad que proviene de ti y me sostengo de tu mano. Ayúdame a cruzar los límites de mi temor, Señor, y a estabilizar el vuelo de la vida con la seguridad de que estás a mi lado. Tuyo soy, Señor, y en ti puedo reconocer que soy importante y seguro. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Romanos 11-12
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 16 de Abril. Necesitas sentirte seguro.
Podcast: Reproducir en una nueva ventana | Descargar
Suscríbete: Apple Podcasts | Spotify | Correo electrónico | YouTube Music | RSS
Isaías 41:10 NVI. Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con la diestra de mi justicia.
Yo creo que una de las cualidades del carácter más importantes que se gestan en la infancia es la seguridad, y es porque el contacto mismo con esta sociedad nos impulsa a necesitar sí o sí esa seguridad para vivir.
Seguridad cuando nacemos de tener un brazo que nos cuide y que nos dirija, que nos haga sentir importantes, que inspire autoridad, cuidado, protección y estabilidad.
Qué hermoso es salir con el papá o la mamá de la mano cuando somos pequeños, sabiendo que ellos son nuestros papás y que con su mano y su voz nos dan toda la seguridad que necesitamos para sentirnos protegidos y estables.
En esta perspectiva, sabemos también que no todas las personas contamos con la misma posibilidad de alguien que nos diera la seguridad que necesitábamos desde pequeños, y esto sucedió posiblemente por la ausencia de alguno de los dos, o por una actitud muy dominante en la formación, o por las maneras como respondían a nuestros conflictos y situaciones de riesgo, o sencillamente por un ambiente hostil que no nos dejó más remedio que huir o refugiarnos en el silencio.
Posiblemente no nos sintamos tan seguros como debiera para contar lo que nos pasa, o para afrontar alguna situación difícil o para pedir ayuda, y todo ello nos lleve a sentir temor y a no saber qué hacer.
Es por esto que necesitamos reconocer si desde nuestra infancia nos dieron esa seguridad y esa importancia que necesitábamos para formar en nuestras vidas un carácter firme y estable para enfrentar las vicisitudes de la vida, de tal manera que podamos sanar por un lado toda herida que nos hayan hecho y por otro lado que podamos levantarnos y buscar la fortaleza que requerimos para vivir de la mano de Dios, quien es el único que puede suplir todo lo que necesitamos de una manera sobrenatural que nadie más lo puede hacer.
Como lo dice el verso de hoy (Isaías 41:10 NVI): Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con la diestra de mi justicia.
Y qué hermoso encontrar en Dios, como lo dice su Palabra, esa seguridad que necesitamos para vivir, porque es su promesa defendernos de nuestros temores, enseñarnos a reconocer la verdad de la mentira, y darnos seguridad cuando más la necesitamos, pues su Palabra dice que siempre está con nosotros y que por eso no nos debemos angustiar, porque Él es nuestro Dios, que nos fortalecerá y nos ayudará y quien nos sostiene de su mano como el papá que es.
Vamos a orar.
Amado Dios, te amo y te doy gracias por tu amor y tu fidelidad. Siempre has estado ahí, no me dejas y además de ello insistes en amarme y en darme lo mejor. Hoy recibo esa seguridad que proviene de ti y me sostengo de tu mano. Ayúdame a cruzar los límites de mi temor, Señor, y a estabilizar el vuelo de la vida con la seguridad de que estás a mi lado. Tuyo soy, Señor, y en ti puedo reconocer que soy importante y seguro. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Romanos 11-12
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
MIguel Montes