Filipenses 4:19 NTV Y este mismo Dios quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas que nos ha dado por medio de Cristo Jesús.
Como lo hemos venido estudiando, el diablo se busca muchas maneras de matarnos incluso antes de que podamos nacer, con el aborto, el odio, el rechazo, y los traumatismos que pueden venir cuando nuestra vida apenas está iniciando en un embrión.
Por eso podemos entender que si Satanás no logra matar a los niños por medio del aborto, los va a tratar de destruir por medio de los abusos físicos, emocionales, verbales, sexuales, o impidiendo que sus necesidades emocionales sean suplidas en su familia.
Es por esto que esas heridas que han venido de manera posterior al nacimiento, durante los primeros 7 años de vida, necesitan ser sanadas, pues de ello depende nuestra estabilidad emocional, física y espiritual.
Seguramente muchas experiencias vividas en esta etapa nos han marcado de por vida y aun con los muchos años que tengamos, siguen estando ahí presentes como imágenes, sonidos y recuerdos que no hacen más que dañarnos y apartarnos de la libertad que Dios planeó que viviéramos.
Por eso necesitamos identificar de la mano de Dios, cuáles son esos momentos difíciles que vivimos de niños y que nos marcaron, reflejados de pronto en necesidades emocionales no suplidas, rechazo, inseguridad, temores, rebeldía, y abuso.
Somos y damos de lo que hemos recibido y por eso debemos identificar todas estas situaciones para que podamos perdonar, limpiar, resucitar y tener una vida nueva de la mano de Dios, pidiéndole que supla todos nuestros faltantes de la infancia en nuestra mente y corazón, pues como lo dice el verso de hoy, solo Dios es quien las puede suplir.
Vamos a orar.
Amado Dios, solo tú conoces mi vida plenamente, incluso aquellas de las que no me acuerdo o que yo mismo he borrado para protegerme del dolor que me puedan causar. Te amo, Señor, y me entrego a ti, pidiéndote que me reveles todas aquellas situaciones que desde niño me marcaron y me hacen ser la persona que soy. Tuyo soy y protegido estoy por ti, pues todo lo suples en mi vida. Descanso en ti, mi Dios y mi redentor, confiado de que sigues haciendo tu perfecta voluntad en mi vida, en el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗Romanos 7-8
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 14 de Abril. Necesitas sanar las heridas emocionales de la niñez.
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Filipenses 4:19 NTV Y este mismo Dios quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas que nos ha dado por medio de Cristo Jesús.
Como lo hemos venido estudiando, el diablo se busca muchas maneras de matarnos incluso antes de que podamos nacer, con el aborto, el odio, el rechazo, y los traumatismos que pueden venir cuando nuestra vida apenas está iniciando en un embrión.
Por eso podemos entender que si Satanás no logra matar a los niños por medio del aborto, los va a tratar de destruir por medio de los abusos físicos, emocionales, verbales, sexuales, o impidiendo que sus necesidades emocionales sean suplidas en su familia.
Es por esto que esas heridas que han venido de manera posterior al nacimiento, durante los primeros 7 años de vida, necesitan ser sanadas, pues de ello depende nuestra estabilidad emocional, física y espiritual.
Seguramente muchas experiencias vividas en esta etapa nos han marcado de por vida y aun con los muchos años que tengamos, siguen estando ahí presentes como imágenes, sonidos y recuerdos que no hacen más que dañarnos y apartarnos de la libertad que Dios planeó que viviéramos.
Por eso necesitamos identificar de la mano de Dios, cuáles son esos momentos difíciles que vivimos de niños y que nos marcaron, reflejados de pronto en necesidades emocionales no suplidas, rechazo, inseguridad, temores, rebeldía, y abuso.
Somos y damos de lo que hemos recibido y por eso debemos identificar todas estas situaciones para que podamos perdonar, limpiar, resucitar y tener una vida nueva de la mano de Dios, pidiéndole que supla todos nuestros faltantes de la infancia en nuestra mente y corazón, pues como lo dice el verso de hoy, solo Dios es quien las puede suplir.
Vamos a orar.
Amado Dios, solo tú conoces mi vida plenamente, incluso aquellas de las que no me acuerdo o que yo mismo he borrado para protegerme del dolor que me puedan causar. Te amo, Señor, y me entrego a ti, pidiéndote que me reveles todas aquellas situaciones que desde niño me marcaron y me hacen ser la persona que soy. Tuyo soy y protegido estoy por ti, pues todo lo suples en mi vida. Descanso en ti, mi Dios y mi redentor, confiado de que sigues haciendo tu perfecta voluntad en mi vida, en el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗Romanos 7-8
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
MIguel Montes