Isaías 49:15 RV60 ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.
Cuántos traumas podemos tener en la vida, que son producto de un solo instante, de un solo momento. Sí, el parto. Ese que tantas mamás en ocasiones dicen que fue traumático y duro. Y si para ellas lo fue, lo que podemos intuir es que en ese momento eran dos y por lo tanto el sufrimiento no fue solo de la mamá, sino también de ese pequeño ser que apenas trataba de llegar a una nueva vida.
Seguramente conocemos personas que hablan de las complicaciones de ese momento, que en algunos casos lo que provoca es un lazo de amor que nada ni nadie lo puede destruir de ninguna manera, pero también por otro lado, puede provocar una distancia que no debió existir nunca.
Muchas madres, como lo dice el verso de hoy, se olvidan de quien dieron a luz y otras por su parte dejan de compadecerse del hijo de su vientre, otras optan por dejarlos abandonados en adopción, ya sea por pensar que no van a tener cómo darles un sustento, o simplemente por no complicarse la vida.
Finalmente, todas estas cosas que suceden indudablemente van a traer traumas y conflicto a ambas partes, para lo cual no podemos negar lo que podemos sentir y experimentar a lo largo de la vida, por un solo instante y una sola experiencia traumática.
Aunado a esto, podemos darnos cuenta que en la ecuación hay una tercera persona y es el papá que rogó e insistió por la vida de su hijo hasta el final o del papá que no quiso saber nada del asunto y simplemente se desentendió.
Pero aun así, con todo esto, sin que nos hayan amamantado o querido, como lo dice el verso de hoy, Dios no nos olvida, no nos deja abandonados, nos adopta, nos hace sus hijos, estuvo ahí en ese parto traumático, en el abandono y la desolación, para decirnos, (Isaías 43:1-3 NTV) ««No tengas miedo, porque he pagado tu rescate; te he llamado por tu nombre; eres mío. Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán. Pues yo soy el SEÑOR, tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador.»[2][3]
Vamos a orar.
Amado Dios, cuánto me amas. Nunca me has dejado, pagaste mi rescate, me diste un nombre, me hiciste tu hijo y me has dado el amor que un padre solamente me puede dar y la protección que una madre nunca deja de dar a sus hijos. Te amo, Señor, y soy tuyo completamente, hasta el tuétano de mis huesos. Hoy decido perdonar toda herida y trauma que haya podido traer a mi vida el momento del parto y decido creer la verdad que estabas ahí en ese momento y me adoptaste y te hiciste cargo de mí. Tuyo soy, Señor, y recibo la alegría de vivir, me levanto y decido vivir mi vida conforme tu bendita voluntad, obedeciéndote y amándote todos los días de mi vida, con toda mi alma, mi mente y mi corazón. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗Romanos 3-4
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 12 de Abril. Rechazo en el parto.
Podcast: Reproducir en una nueva ventana | Descargar
Suscríbete: Apple Podcasts | Spotify | Correo electrónico | YouTube Music | RSS
Isaías 49:15 RV60 ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.
Cuántos traumas podemos tener en la vida, que son producto de un solo instante, de un solo momento. Sí, el parto. Ese que tantas mamás en ocasiones dicen que fue traumático y duro. Y si para ellas lo fue, lo que podemos intuir es que en ese momento eran dos y por lo tanto el sufrimiento no fue solo de la mamá, sino también de ese pequeño ser que apenas trataba de llegar a una nueva vida.
Seguramente conocemos personas que hablan de las complicaciones de ese momento, que en algunos casos lo que provoca es un lazo de amor que nada ni nadie lo puede destruir de ninguna manera, pero también por otro lado, puede provocar una distancia que no debió existir nunca.
Muchas madres, como lo dice el verso de hoy, se olvidan de quien dieron a luz y otras por su parte dejan de compadecerse del hijo de su vientre, otras optan por dejarlos abandonados en adopción, ya sea por pensar que no van a tener cómo darles un sustento, o simplemente por no complicarse la vida.
Finalmente, todas estas cosas que suceden indudablemente van a traer traumas y conflicto a ambas partes, para lo cual no podemos negar lo que podemos sentir y experimentar a lo largo de la vida, por un solo instante y una sola experiencia traumática.
Aunado a esto, podemos darnos cuenta que en la ecuación hay una tercera persona y es el papá que rogó e insistió por la vida de su hijo hasta el final o del papá que no quiso saber nada del asunto y simplemente se desentendió.
Pero aun así, con todo esto, sin que nos hayan amamantado o querido, como lo dice el verso de hoy, Dios no nos olvida, no nos deja abandonados, nos adopta, nos hace sus hijos, estuvo ahí en ese parto traumático, en el abandono y la desolación, para decirnos, (Isaías 43:1-3 NTV) ««No tengas miedo, porque he pagado tu rescate; te he llamado por tu nombre; eres mío. Cuando pases por aguas profundas, yo estaré contigo. Cuando pases por ríos de dificultad, no te ahogarás. Cuando pases por el fuego de la opresión, no te quemarás; las llamas no te consumirán. Pues yo soy el SEÑOR, tu Dios, el Santo de Israel, tu Salvador.»[2][3]
Vamos a orar.
Amado Dios, cuánto me amas. Nunca me has dejado, pagaste mi rescate, me diste un nombre, me hiciste tu hijo y me has dado el amor que un padre solamente me puede dar y la protección que una madre nunca deja de dar a sus hijos. Te amo, Señor, y soy tuyo completamente, hasta el tuétano de mis huesos. Hoy decido perdonar toda herida y trauma que haya podido traer a mi vida el momento del parto y decido creer la verdad que estabas ahí en ese momento y me adoptaste y te hiciste cargo de mí. Tuyo soy, Señor, y recibo la alegría de vivir, me levanto y decido vivir mi vida conforme tu bendita voluntad, obedeciéndote y amándote todos los días de mi vida, con toda mi alma, mi mente y mi corazón. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗Romanos 3-4
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
MIguel Montes