Juan 16:32 NVI. Miren que viene la hora, y ya es la hora, en que ustedes serán dispersados; cada uno se irá a su propia casa y a mí me dejarán solo. Sin embargo, solo no estoy, porque el Padre está conmigo.
Como nos podemos dar cuenta en el verso, en medio de la dificultad y de la tristeza, Jesús no dejó que la desolación por causa de la dispersión de sus discípulos, ni mucho menos el abandono explícito de todos ellos, acabaran con su fe, pues precisamente para ese momento se había preparado desde el principio, en su tarea de salvar a la humanidad del pecado.
Una de esas maneras como podemos alentarnos al igual que Jesús, consiste en reconocer que no estamos solos y que el Padre está con nosotros.
Como lo dice el verso, en las palabras de Jesús: «Sin embargo, solo no estoy, porque el Padre está conmigo».
Y a Él, le puedes hacer todas las preguntas y le puedes presentar todos tus descargos, pues solo Él tiene todas las respuestas y todas las salidas.
Vamos a orar.
Amado Dios, cuánto te amo y te necesito en medio de mi dificultad y mi prueba. Hoy presento delante de ti todas mis quejas y mis situaciones sin respuesta, pues todas ellas juntas no las puedo comprender.
Enséñame, Señor, respóndeme, déjame ver lo que mis ojos no pueden ver y entender el propósito que tienes para mí, pues sé que me amas y quieres que viva mi vida conforme a tu voluntad y no a la mía.
Quita de mí todo capricho y toda terquedad de querer hacer mi voluntad y llévame más bien a obedecerte y a ser radical con lo que tu palabra dice que debo ser y hacer. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Deuteronomio 9-12
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 4 de Abril. ¿Cómo venció Jesús la tristeza?
Podcast: Reproducir en una nueva ventana | Descargar
Suscríbete: Apple Podcasts | Spotify | Correo electrónico | YouTube Music | RSS
Juan 16:32 NVI. Miren que viene la hora, y ya es la hora, en que ustedes serán dispersados; cada uno se irá a su propia casa y a mí me dejarán solo. Sin embargo, solo no estoy, porque el Padre está conmigo.
Como nos podemos dar cuenta en el verso, en medio de la dificultad y de la tristeza, Jesús no dejó que la desolación por causa de la dispersión de sus discípulos, ni mucho menos el abandono explícito de todos ellos, acabaran con su fe, pues precisamente para ese momento se había preparado desde el principio, en su tarea de salvar a la humanidad del pecado.
Una de esas maneras como podemos alentarnos al igual que Jesús, consiste en reconocer que no estamos solos y que el Padre está con nosotros.
Como lo dice el verso, en las palabras de Jesús: «Sin embargo, solo no estoy, porque el Padre está conmigo».
Y a Él, le puedes hacer todas las preguntas y le puedes presentar todos tus descargos, pues solo Él tiene todas las respuestas y todas las salidas.
Vamos a orar.
Amado Dios, cuánto te amo y te necesito en medio de mi dificultad y mi prueba. Hoy presento delante de ti todas mis quejas y mis situaciones sin respuesta, pues todas ellas juntas no las puedo comprender.
Enséñame, Señor, respóndeme, déjame ver lo que mis ojos no pueden ver y entender el propósito que tienes para mí, pues sé que me amas y quieres que viva mi vida conforme a tu voluntad y no a la mía.
Quita de mí todo capricho y toda terquedad de querer hacer mi voluntad y llévame más bien a obedecerte y a ser radical con lo que tu palabra dice que debo ser y hacer. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Deuteronomio 9-12
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
MIguel Montes