2 Corintios 5:21 NTV. Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo.
Si estás esperando que algún día te den ganas de perdonar, nunca lo vas a hacer, y en la medida en que lo aplaces y aplaces, el perjudicado siempre vas a ser tú. Por eso necesitamos movernos de manera estratégica y, como lo dice el diario de Dios, perdonar de una vez para que el diablo no se aproveche de nosotros.
Como lo dice (2 Corintios 2:10-11 NVI): A quien ustedes perdonen, yo también lo perdono. De hecho, si había algo que perdonar, lo he perdonado por consideración a ustedes en presencia de Cristo, [11] para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas.
Y precisamente para que esas artimañas y argumentos del diablo no nos impidan aplazar más el perdonar a otros, tenemos aquí el día de hoy algunas estrategias que podemos hacer para de una vez por todas lograrlo.
1. No esperes hasta sentir el deseo de perdonar, simplemente hazlo.
2. Para perdonar de corazón es necesario que Dios revele la herida, y para ello tenemos que permitir que Dios saque a la superficie la agonía mental, el dolor emocional y los diferentes sentimientos que tenemos hacia la persona que nos causó la herida.
3. Ríndete. Al no perdonar seguimos atados a la persona que nos hirió y probablemente, nos podemos llenar de argumentos diciendo «que sufra» «que pague» y ¡Precisamente ese es el problema! Mientras no perdonamos, seguimos enganchados al que nos hirió. Por eso nos debemos rendir.
4. Suelta el pasado. Cuando nos quedamos en ese episodio, recordándolo, contemplándolo y removiendo la basura, nunca vamos a salir de ahí. Vamos a seguir encadenados a nuestro pasado.
5. No te sueltes de Dios, pues Dios nunca te ha soltado a ti. Necesitas confiar en que Dios va a tratar con esa otra persona así como lo está haciendo contigo.
6. Perdona tú, que Dios se encargará de hacer justicia con esa otra persona. No perdonamos para que la otra persona cambie. Al tomar la decisión de perdonar, asumimos las consecuencias del agravio, pues Jesús asumió las consecuencias eternas de todo pecado sobre sí mismo, como lo dice el verso de hoy.
Vamos a orar.
Señor, en tus manos estoy. Ayúdame a seguir paso a paso y de tu mano, este proceso para perdonar y limpiar mi vida de todo rencor, amargura, resentimiento, culpa y dolor. Todo esto te lo pido, en el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Números 21-24
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 20 de Marzo. 6 estrategias para perdonar.
Podcast: Reproducir en una nueva ventana | Descargar
Suscríbete: Apple Podcasts | Spotify | Correo electrónico | YouTube Music | RSS
2 Corintios 5:21 NTV. Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo.
Si estás esperando que algún día te den ganas de perdonar, nunca lo vas a hacer, y en la medida en que lo aplaces y aplaces, el perjudicado siempre vas a ser tú. Por eso necesitamos movernos de manera estratégica y, como lo dice el diario de Dios, perdonar de una vez para que el diablo no se aproveche de nosotros.
Como lo dice (2 Corintios 2:10-11 NVI): A quien ustedes perdonen, yo también lo perdono. De hecho, si había algo que perdonar, lo he perdonado por consideración a ustedes en presencia de Cristo, [11] para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas.
Y precisamente para que esas artimañas y argumentos del diablo no nos impidan aplazar más el perdonar a otros, tenemos aquí el día de hoy algunas estrategias que podemos hacer para de una vez por todas lograrlo.
1. No esperes hasta sentir el deseo de perdonar, simplemente hazlo.
2. Para perdonar de corazón es necesario que Dios revele la herida, y para ello tenemos que permitir que Dios saque a la superficie la agonía mental, el dolor emocional y los diferentes sentimientos que tenemos hacia la persona que nos causó la herida.
3. Ríndete. Al no perdonar seguimos atados a la persona que nos hirió y probablemente, nos podemos llenar de argumentos diciendo «que sufra» «que pague» y ¡Precisamente ese es el problema! Mientras no perdonamos, seguimos enganchados al que nos hirió. Por eso nos debemos rendir.
4. Suelta el pasado. Cuando nos quedamos en ese episodio, recordándolo, contemplándolo y removiendo la basura, nunca vamos a salir de ahí. Vamos a seguir encadenados a nuestro pasado.
5. No te sueltes de Dios, pues Dios nunca te ha soltado a ti. Necesitas confiar en que Dios va a tratar con esa otra persona así como lo está haciendo contigo.
6. Perdona tú, que Dios se encargará de hacer justicia con esa otra persona. No perdonamos para que la otra persona cambie. Al tomar la decisión de perdonar, asumimos las consecuencias del agravio, pues Jesús asumió las consecuencias eternas de todo pecado sobre sí mismo, como lo dice el verso de hoy.
Vamos a orar.
Señor, en tus manos estoy. Ayúdame a seguir paso a paso y de tu mano, este proceso para perdonar y limpiar mi vida de todo rencor, amargura, resentimiento, culpa y dolor. Todo esto te lo pido, en el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Números 21-24
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
MIguel Montes