1 Reyes 19:3-4 NVI. Elías se asustó y huyó para ponerse a salvo. Cuando llegó a Berseba de Judá, dejó allí a su criado [4] y caminó todo un día por el desierto. Llegó adonde había un arbusto de retama y se sentó a su sombra con ganas de morirse. «¡Estoy harto, SEÑOR! —protestó—. Quítame la vida, pues no soy mejor que mis antepasados».
Tal como le sucedió a Elías, en muchas ocasiones por causa de la frustración o la pérdida, podemos sentir ganas de morirnos y con este ejemplo nos podemos dar cuenta que pueden ser múltiples las razones por las cuales vamos a tener heridas emocionales y este listado nos ayuda a identificar algunas de ellas. De pronto el abuso físico, el abuso verbal, el abuso emocional y en algunos casos el abuso sexual, o el incesto, o caricias y contactos sexuales hechos por los padres o por otra persona pueden ser la causa de nuestras heridas emocionales y de nuestras reacciones a la defensiva, o prevenidas en todo momento.
Así mismo, en otros casos el abandono, la desilusión, los fracasos, el engaño, la mentira, la falta de los papás, o de alguno de ellos, la disciplina forzada y violenta, la sobreprotección, o la falta de disciplina, pueden ser otros motivos por los cuales nuestras emociones se han exacerbado, y se han llenado de temores o también como resultado de la sobreprotección, o la comparación, la culpa, o el deterioro físico a causa de un sobre esfuerzo y el poco descanso, todos estos factores nos pueden ayudar a determinar el por qué de nuestras reacciones y el por qué de nuestros traumas emocionales.
En este caso Elías, después de una gran batalla, debido a su cansancio, pero también al miedo, fue vulnerable a la reacción de sus emociones y deseaba morirse.
Vamos a orar.
Amado Señor, tú me conoces y sabes todo sobre mí. No te puedo ocultar nada de mi vida, de mis experiencias y de mis emociones y de las maneras como siento y pienso. Hoy te entrego mi dolor, mi rabia, mi frustración y todas mis emociones, de tal manera que en tus manos pueda recibir la sanidad que necesito y el perdón de todas aquellas situaciones que me producen dolor. Hoy decido ser dócil en tus manos y dejarme llevar por tu santo espíritu a ese lugar de reposo y descanso que solo tú me puedes dar para sanar mis emociones y la raíz de todas ellas. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Juan 5-6
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 7 de Marzo. Esta es la causa de tus heridas.
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1 Reyes 19:3-4 NVI. Elías se asustó y huyó para ponerse a salvo. Cuando llegó a Berseba de Judá, dejó allí a su criado [4] y caminó todo un día por el desierto. Llegó adonde había un arbusto de retama y se sentó a su sombra con ganas de morirse. «¡Estoy harto, SEÑOR! —protestó—. Quítame la vida, pues no soy mejor que mis antepasados».
Tal como le sucedió a Elías, en muchas ocasiones por causa de la frustración o la pérdida, podemos sentir ganas de morirnos y con este ejemplo nos podemos dar cuenta que pueden ser múltiples las razones por las cuales vamos a tener heridas emocionales y este listado nos ayuda a identificar algunas de ellas. De pronto el abuso físico, el abuso verbal, el abuso emocional y en algunos casos el abuso sexual, o el incesto, o caricias y contactos sexuales hechos por los padres o por otra persona pueden ser la causa de nuestras heridas emocionales y de nuestras reacciones a la defensiva, o prevenidas en todo momento.
Así mismo, en otros casos el abandono, la desilusión, los fracasos, el engaño, la mentira, la falta de los papás, o de alguno de ellos, la disciplina forzada y violenta, la sobreprotección, o la falta de disciplina, pueden ser otros motivos por los cuales nuestras emociones se han exacerbado, y se han llenado de temores o también como resultado de la sobreprotección, o la comparación, la culpa, o el deterioro físico a causa de un sobre esfuerzo y el poco descanso, todos estos factores nos pueden ayudar a determinar el por qué de nuestras reacciones y el por qué de nuestros traumas emocionales.
En este caso Elías, después de una gran batalla, debido a su cansancio, pero también al miedo, fue vulnerable a la reacción de sus emociones y deseaba morirse.
Vamos a orar.
Amado Señor, tú me conoces y sabes todo sobre mí. No te puedo ocultar nada de mi vida, de mis experiencias y de mis emociones y de las maneras como siento y pienso. Hoy te entrego mi dolor, mi rabia, mi frustración y todas mis emociones, de tal manera que en tus manos pueda recibir la sanidad que necesito y el perdón de todas aquellas situaciones que me producen dolor. Hoy decido ser dócil en tus manos y dejarme llevar por tu santo espíritu a ese lugar de reposo y descanso que solo tú me puedes dar para sanar mis emociones y la raíz de todas ellas. En el nombre de Jesús, amén.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Juan 5-6
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
MIguel Montes