1 Tesalonicenses 5:19-22 NVI. No apaguen el Espíritu, [20] no desprecien las profecías, [21] sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno, [22] eviten toda clase de mal.
Como lo hemos podido presentar en detalle durante los últimos quince estudios, nos podemos dar cuenta de la cantidad de espíritus que pueden venir a controlar nuestra vida y que, sin darnos cuenta, nos hacen más daño del que nos podamos imaginar y, al mismo tiempo, nos pueden tener controlados sin que seamos conscientes de su presencia y de su impacto en nuestras vidas.
Y en el listado de muchos de ellos, encontramos el espíritu de religiosidad, el de orgullo espiritual, el de los fariseos, el espíritu de Absalón, el que pide reconocimientos, el que se opone a las nuevas maneras de servir (odres viejos), el espíritu no enseñable, el de Jezabel que todo lo quiere controlar, el espíritu de resistencia, el de pasividad, el que se opone a todo, el espíritu de la falsa doctrina, el espíritu de altivez, el que quiere que todo se haga a su manera, y finalmente el espíritu de infidelidad.
Todos estos espíritus, más allá de manifestarse en la cotidianidad de muchos, son la causa principal de un empobrecimiento espiritual que nos cierra los cielos por completo. Es por esto que debemos tener muy claro que, mientras los mantengamos alojados como huéspedes ilustres de nuestra casa, nuestra vida espiritual va a estar marcada por la falta de libertad, la angustia y la recurrente aparición de situaciones de conflicto que fácilmente nos pueden aturdir y dificultar nuestras vidas por completo.
Por eso mismo, la tarea, después de estudiar en detalle cómo opera cada uno de ellos, es la de renunciar verbalmente y en voz alta a todos estos espíritus, de tal manera que podamos hacer conciencia de su presencia en nuestras vidas y de esa misma manera los podamos sacar de nuestra casa para siempre.
Por eso, para finalizar este capítulo del primer mes de sanidad espiritual, es preciso que ores en voz alta y selles en oración una renuncia detallada sobre la influencia de cada uno de estos espíritus y, de esta manera, garantices el cierre de toda puerta espiritual abierta y, con ello, la apertura de los cielos para tu vida.
Vamos a orar.
“Señor, reconozco que he sido influenciado, atado o controlado por el espíritu de religiosidad, el de orgullo espiritual, el de los fariseos, el espíritu de Absalón, el que pide reconocimientos, el que se opone a las nuevas maneras de servir (odres viejos), el espíritu no enseñable, el de Jezabel que todo lo quiere controlar, el espíritu de resistencia, el de pasividad, el que se opone a todo, el espíritu de la falsa doctrina, el espíritu de altivez, el que quiere que todo se haga a su manera, y finalmente el espíritu de infidelidad.
Confieso que he permitido que, de alguna manera, estos espíritus controlen parte de mi vida y de mis relaciones, y por eso mismo hoy renuncio a toda influencia que este pecado o espíritu ha tenido sobre mi vida. Hoy me desligo mentalmente, emocionalmente y físicamente de todas estas influencias espirituales. Y en el nombre de Cristo Jesús me declaro libre para cumplir el propósito que Dios tiene para mí. Declaro que los cielos están abiertos para mi vida y puedo recibir toda bendición espiritual.
Te pido, Señor, que me bautices en tu Espíritu Santo y que me reveles la voluntad del Padre. Pues mi vida está en tus manos y quiero que la uses para tu gloria. En el nombre de Cristo Jesús, amén.”
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Marcos 7 – 8
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 31 de Enero. Sométanlo a prueba.
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1 Tesalonicenses 5:19-22 NVI. No apaguen el Espíritu, [20] no desprecien las profecías, [21] sométanlo todo a prueba, aférrense a lo bueno, [22] eviten toda clase de mal.
Como lo hemos podido presentar en detalle durante los últimos quince estudios, nos podemos dar cuenta de la cantidad de espíritus que pueden venir a controlar nuestra vida y que, sin darnos cuenta, nos hacen más daño del que nos podamos imaginar y, al mismo tiempo, nos pueden tener controlados sin que seamos conscientes de su presencia y de su impacto en nuestras vidas.
Y en el listado de muchos de ellos, encontramos el espíritu de religiosidad, el de orgullo espiritual, el de los fariseos, el espíritu de Absalón, el que pide reconocimientos, el que se opone a las nuevas maneras de servir (odres viejos), el espíritu no enseñable, el de Jezabel que todo lo quiere controlar, el espíritu de resistencia, el de pasividad, el que se opone a todo, el espíritu de la falsa doctrina, el espíritu de altivez, el que quiere que todo se haga a su manera, y finalmente el espíritu de infidelidad.
Todos estos espíritus, más allá de manifestarse en la cotidianidad de muchos, son la causa principal de un empobrecimiento espiritual que nos cierra los cielos por completo. Es por esto que debemos tener muy claro que, mientras los mantengamos alojados como huéspedes ilustres de nuestra casa, nuestra vida espiritual va a estar marcada por la falta de libertad, la angustia y la recurrente aparición de situaciones de conflicto que fácilmente nos pueden aturdir y dificultar nuestras vidas por completo.
Por eso mismo, la tarea, después de estudiar en detalle cómo opera cada uno de ellos, es la de renunciar verbalmente y en voz alta a todos estos espíritus, de tal manera que podamos hacer conciencia de su presencia en nuestras vidas y de esa misma manera los podamos sacar de nuestra casa para siempre.
Por eso, para finalizar este capítulo del primer mes de sanidad espiritual, es preciso que ores en voz alta y selles en oración una renuncia detallada sobre la influencia de cada uno de estos espíritus y, de esta manera, garantices el cierre de toda puerta espiritual abierta y, con ello, la apertura de los cielos para tu vida.
Vamos a orar.
“Señor, reconozco que he sido influenciado, atado o controlado por el espíritu de religiosidad, el de orgullo espiritual, el de los fariseos, el espíritu de Absalón, el que pide reconocimientos, el que se opone a las nuevas maneras de servir (odres viejos), el espíritu no enseñable, el de Jezabel que todo lo quiere controlar, el espíritu de resistencia, el de pasividad, el que se opone a todo, el espíritu de la falsa doctrina, el espíritu de altivez, el que quiere que todo se haga a su manera, y finalmente el espíritu de infidelidad.
Confieso que he permitido que, de alguna manera, estos espíritus controlen parte de mi vida y de mis relaciones, y por eso mismo hoy renuncio a toda influencia que este pecado o espíritu ha tenido sobre mi vida. Hoy me desligo mentalmente, emocionalmente y físicamente de todas estas influencias espirituales. Y en el nombre de Cristo Jesús me declaro libre para cumplir el propósito que Dios tiene para mí. Declaro que los cielos están abiertos para mi vida y puedo recibir toda bendición espiritual.
Te pido, Señor, que me bautices en tu Espíritu Santo y que me reveles la voluntad del Padre. Pues mi vida está en tus manos y quiero que la uses para tu gloria. En el nombre de Cristo Jesús, amén.”
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Marcos 7 – 8
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
MIguel Montes