Tu Tiempo con el Número Uno. 5ª temporada, 30 de agosto. El conocimiento más elevado.

Jeremías 9:23-24 NTV: Esto dice el SEÑOR: «No dejen que el sabio se jacte de su sabiduría, o el poderoso, de su poder, o el rico, de sus riquezas. [24] Pero los que desean jactarse que lo hagan solamente en esto: en conocerme verdaderamente y entender que yo soy el SEÑOR quien demuestra amor inagotable, y trae justicia y rectitud a la tierra, y que me deleito en estas cosas. ¡Yo, el SEÑOR, he hablado!

En muchas ocasiones podemos llegar a pensar equivocadamente que los títulos académicos y la preparación intelectual es el más alto conocimiento que podemos llegar a tener. Y por eso muchas personas solo ambicionan escalar y escalar niveles de formación, de tal manera que en la sociedad puedan llamarse los más calificados para; los doctores, los eruditos, los sabios y los expertos en determinada área del conocimiento.

Si bien el estudio trae mucho provecho para las personas y la sociedad en general, más allá de eso, podemos entender que el conocimiento más sublime lo encontramos en la persona de Dios, pues detrás de este maravilloso conocimiento, nos podemos ver a nosotros mismos, en el reflejo que solo el espejo de Dios nos puede dar para entender la vida y el propósito que vinimos a cumplir cada uno de nosotros.

Definitivamente hay cosas que el estudio de la medicina, la arquitectura, la filosofía, la ingeniería y las muchas áreas del conocimiento no pueden resolver ni descifrar, y esto consiste en el complejo arte de vivir, que solo Dios nos puede enseñar a través de su palabra y no solo eso, sino que con pruebas reales nos puede mostrar cómo en la persona de Jesús, esto es posible en la tan contrariada y difícil práctica.

Jesús se hizo hombre para demostrarnos que es posible hacer nuestra vida conforme el Padre celestial lo ha diseñado desde la eternidad y sobre todo para mostrarnos la prioridad de conocer al Padre y su voluntad para nuestras vidas. El más elevado de todos los conocimientos es el conocimiento del Creador de todo lo que existe, pues sin ese Creador, ninguna de las cosas que tanto anhelamos conocer existiría.

Vamos a orar.

Amado Señor, te doy gracias por tu amor inagotable y por la exuberante creación que has diseñado para nuestro deleite y dicha. Hoy decido dedicarme a conocer tu voluntad para mi vida, tu palabra, tu nombre, tu poder y todos tus atributos en detalle, de tal manera que pueda hacer cada día más tu voluntad y enamorarme de quien lo hizo todo con la intención de mostrarme su amor infinito y su extravagante gracia. En el nombre de Jesús, amén.

Tu Tiempo con el Número Uno. 5ª temporada, 29 de agosto. Como en casa.
Tu Tiempo con el Número Uno. 5ª temporada, 31 de agosto. La voluntad de Dios.

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