Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 9 de Abril. Nuestras heridas emocionales desde el vientre.

Lucas 1:41 NTV. Al escuchar el saludo de María, el bebé de Elisabet saltó en su vientre y Elisabet se llenó del Espíritu Santo.

Es impresionante en el relato bíblico, ver como lo dice el verso que (Lucas 1:41 NTV) Al escuchar el saludo de María, el bebé de Elisabet saltó en su vientre y Elisabet se llenó del Espíritu Santo, lo cual demuestra que un bebé en el vientre recibe todo de su mamá y del exterior como estímulos, que se traducen en seguridad, presencia, conciencia, sentimientos de temor, alegría o tristeza.

Aun antes de nacer somos sensibles a nuestro entorno y todo ello marca de por vida nuestros temores, seguridades y maneras de ser y de estar.

En este caso, como lo muestra el relato bíblico, José tomó la decisión de abandonar a María, lo cual produjo seguramente en ella una emoción especial que sin duda podría transmitirse como lo veníamos diciendo a su bebé.

No sé cuántas mujeres han pasado por la situación de rechazo de sus hijos por parte de su padre, lo cual ha afectado considerablemente a sus hijos.

En este caso, cuando el ángel le habla a José, él decide aceptarla, sin embargo, ese sentimiento de rechazo y abandono, ya había afectado a Jesús.

Aun así, aunque su papá finalmente creyó que Jesús había sido concebido por el Espíritu Santo, el pueblo no, como lo podemos ver en el diario de Dios, cuando los maestros de la ley le dijeron a Jesús, (Juan 8:41 NVI) —Nosotros no somos hijos ilegítimos —le reclamaron—. Un solo Padre tenemos y es Dios mismo, insinuando así, que era hijo de una prostituta.

Por esa razón la Biblia dice acerca de Jesús: “No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (Hebreos 4:15)

No importa lo que haya vivido o qué tan difíciles hayan sido las circunstancias que rodearon esta etapa de nuestra vida, Dios desea restaurar ese momento y ser nuestro Padre perfecto. Él santificó nuestro linaje y desde el vientre, tiene un propósito para nosotros: (1 Pedro 2:9) (Salmos 139:15-16).

Por eso es importante sanar todo lo que vivimos en el vientre de nuestra madre, tanto en la concepción, como en el embarazo, el nacimiento y la dedicación o consagración que tuvimos después de nacer.

Vamos a orar.

Amado Dios, solo tú sabes lo que sucedió conmigo al momento de conocerse mi existencia y solo tú sabes las reacciones de mi mamá y mi papá. Hoy te pido que me reveles los detalles de ese momento, de tal manera que pueda hacer conciencia de ello y sanar, perdonar y limpiar mi vida de todo resentimiento o daño que me haya podido causar este momento de mi vida. Descanso en ti y en tu perfecta voluntad. Sáname, Señor, y límpiame de todas mis heridas. Decido perdonar para ser perdonado y libre. En el nombre de Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Deuteronomio 29-31

y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼

Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 8 de Abril. ¿Ya tienes vida plena y abundante?
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 10 de Abril. Rechazo en la concepción.

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