Juan 10:10 NTV. El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante.
Si nos detenemos entre líneas en este verso, podemos darnos cuenta que Jesús dice claramente que su propósito es darnos vida plena y abundante, y con ello trascender un poco más allá la idea primaria de salvación que podemos tener y asimilar que además de entregarnos salvación, quiere darnos vida plena y abundante.
Yo creo que muchas personas reconocen a Jesús como Señor y salvador, pero aún no tienen vida plena y abundante, y eso incluye la sanidad de nuestras emociones.
Y sin temor a equivocarme, puedo pensar que existen muchas personas lisiadas emocionalmente por causa de sus emociones encontradas que cada día se debaten entre la vida y la muerte, pues si no las sanamos esa enfermedad conducirá en declive espiritual total.
Indudablemente, Jesús quiere que tengamos vida plena y abundante, traducida en sanidad de nuestras heridas más íntimas y en la capacidad para afrontar los riesgos de la cotidianidad llenos de provocación, pues todo lo que pasa en nuestro interior afecta considerablemente todas las áreas de nuestra vida.
Por eso debemos reaccionar y evaluar si en realidad tenemos la vida plena y abundante que Jesús quiere para nosotros, traducido en un manejo correcto de nuestras emociones, las cuales se afectan directamente por el pecado, y por las heridas que él causa en nuestro corazón.
Podemos pensar equivocadamente que nuestras emociones están bajo control, pero de repente una situación, un recuerdo, un dolor hace que esa emoción se dispare y perdamos el control.
La buena noticia es que Jesús murió para darnos sanidad y libertad emocional y cambiar así, la manera en la cual reaccionamos y nos relacionamos con nuestro entorno, con Dios y con nosotros mismos, como lo dice (Proverbios 15:13 NVI) El corazón alegre se refleja en el rostro, el corazón dolido deprime el espíritu.
Por eso Dios desea continuar con el proceso de sanidad del dolor, la angustia, la inseguridad, el rechazo, el enojo, y así cambiar en ti y en mí, aun la expresión de ¡nuestra carita! Isaías 61:3 dice “Dios ha ordenado que se dé en nuestra vida esplendor en lugar de aceite de luto y manto de alegría en lugar de angustia” y en este sentido te puedes preguntar por los sentimientos que te han traído ceniza y luto, para que Dios mismo te pueda traer alegría y paz en lugar de esos sentimientos de desolación.
Vamos a orar.
“Señor, te presento mi corazón. Tú sabes más que nadie lo que he vivido, conoces cada situación de mi pasado, aun las que no recuerdo. Tú sabes que hay sentimientos en mi vida que me producen dolor y me impiden vivir la vida abundante y plena que me has prometido. Por eso, te pido que me reveles toda raíz de mi pasado que pueda estar afectándome. Te ruego que cambies los tiempos y me muestres todo lo que necesita ser sanado. Espíritu Santo, desata, en el nombre de Jesús, mi mente, mis emociones y mi voluntad para que pueda ser libre y pueda reconocer los faltantes que deben ser llenados por tu incomparable y perfecto amor. En el nombre de Jesús, amén”.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️📗 Deuteronomio 25-28
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 8 de Abril. ¿Ya tienes vida plena y abundante?
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Juan 10:10 NTV. El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante.
Si nos detenemos entre líneas en este verso, podemos darnos cuenta que Jesús dice claramente que su propósito es darnos vida plena y abundante, y con ello trascender un poco más allá la idea primaria de salvación que podemos tener y asimilar que además de entregarnos salvación, quiere darnos vida plena y abundante.
Yo creo que muchas personas reconocen a Jesús como Señor y salvador, pero aún no tienen vida plena y abundante, y eso incluye la sanidad de nuestras emociones.
Y sin temor a equivocarme, puedo pensar que existen muchas personas lisiadas emocionalmente por causa de sus emociones encontradas que cada día se debaten entre la vida y la muerte, pues si no las sanamos esa enfermedad conducirá en declive espiritual total.
Indudablemente, Jesús quiere que tengamos vida plena y abundante, traducida en sanidad de nuestras heridas más íntimas y en la capacidad para afrontar los riesgos de la cotidianidad llenos de provocación, pues todo lo que pasa en nuestro interior afecta considerablemente todas las áreas de nuestra vida.
Por eso debemos reaccionar y evaluar si en realidad tenemos la vida plena y abundante que Jesús quiere para nosotros, traducido en un manejo correcto de nuestras emociones, las cuales se afectan directamente por el pecado, y por las heridas que él causa en nuestro corazón.
Podemos pensar equivocadamente que nuestras emociones están bajo control, pero de repente una situación, un recuerdo, un dolor hace que esa emoción se dispare y perdamos el control.
La buena noticia es que Jesús murió para darnos sanidad y libertad emocional y cambiar así, la manera en la cual reaccionamos y nos relacionamos con nuestro entorno, con Dios y con nosotros mismos, como lo dice (Proverbios 15:13 NVI) El corazón alegre se refleja en el rostro, el corazón dolido deprime el espíritu.
Por eso Dios desea continuar con el proceso de sanidad del dolor, la angustia, la inseguridad, el rechazo, el enojo, y así cambiar en ti y en mí, aun la expresión de ¡nuestra carita! Isaías 61:3 dice “Dios ha ordenado que se dé en nuestra vida esplendor en lugar de aceite de luto y manto de alegría en lugar de angustia” y en este sentido te puedes preguntar por los sentimientos que te han traído ceniza y luto, para que Dios mismo te pueda traer alegría y paz en lugar de esos sentimientos de desolación.
Vamos a orar.
“Señor, te presento mi corazón. Tú sabes más que nadie lo que he vivido, conoces cada situación de mi pasado, aun las que no recuerdo. Tú sabes que hay sentimientos en mi vida que me producen dolor y me impiden vivir la vida abundante y plena que me has prometido. Por eso, te pido que me reveles toda raíz de mi pasado que pueda estar afectándome. Te ruego que cambies los tiempos y me muestres todo lo que necesita ser sanado. Espíritu Santo, desata, en el nombre de Jesús, mi mente, mis emociones y mi voluntad para que pueda ser libre y pueda reconocer los faltantes que deben ser llenados por tu incomparable y perfecto amor. En el nombre de Jesús, amén”.
Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Deuteronomio 25-28
y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼
MIguel Montes