Tu Tiempo con el Número Uno. 6ª temporada, 6 de Marzo. Espiritualidad funcional, sanidad de las emociones.

1 Juan 3:20 NTV. Aun si nos sentimos culpables, Dios es superior a nuestros sentimientos y él lo sabe todo.

En muchas ocasiones podemos pensar que las emociones son el problema y la realidad es que las emociones que experimentamos no son la causa del problema, sino la manifestación de otras cosas que nos están pasando y no le estamos prestando atención. Por eso mismo, en el mar de las emociones, antes de tratar con ellas, debemos conocer qué las produce y eso significa ir a la raíz de lo que siento y externalizo como emoción en medio de mis situaciones difíciles y problemáticas y determinar por qué se están produciendo.

Todo ello nos va a llevar a tener una perspectiva completamente clara de nuestras emociones y solo de esa manera nos podremos encargar una por una de buscar su sanidad y restauración. Algunas de estas emociones pueden ser el resultado de experiencias dolorosas y muchas otras el rezago de lo que hemos construido como personalidad, defensa y el yo.

La idea es que puedas con este listado, hacerte una idea de cuáles son esas emociones más comunes y de una vez te obligues a buscar lo que la causa. Algunas de ellas son: tristeza, depresión, melancolía, nostalgia por el pasado, desánimo, despropósito, incertidumbre, indiferencia, apatía, ansiedad, preocupación, intranquilidad, angustia, culpabilidad, condenación, vergüenza, sentirse sucio, estar negativo, pesimista, con deseos de morir, lleno de ira, irritable, enojado, resentido, con amargura, o lleno de temores, temor al divorcio, a quedarse solo, a quedarse sin trabajo, a ser engañado, a no ser tenido en cuenta ni valorado, temor a enfermarse, a caerse, temor a ser rechazado, a no ser reconocido, a que se burlen de mí, a sufrir un accidente, o de pronto emociones que me ponen siempre en el lugar de la víctima, de compararme con otros, de odiar mis cosas, a los demás, emociones de juicio, inseguridad, complejos, timidez, aislamiento, rebeldía, celos, y muchas otras más que tú mismo puedas identificar.

Todo este listado nos debe permitir hacer conciencia de lo que sentimos y con ello, de lo que nos dispara ese tipo de sentimientos y emociones que en la mayoría de los casos, más que hacernos bien, nos, terminan dañándonos más de lo que podemos imaginar. Nuestra espiritualidad nos debe llevar a tener y experimentar una vida más feliz de la mano de Dios, permitiendo que Él sane nuestras emociones y nuestras maneras de responder ante las situaciones límite.

Vamos a orar.

Gracias, Señor, por tu palabra que me trae libertad y por el descanso que trae a mi alma el saber que tú estás interesado en mis emociones y en mis maneras de responder a cada situación difícil o precipitada que vivo. Solo tú conoces lo que pasa por mi mente y mi corazón y hoy decido poner delante de ti mis emociones contrastadas y difíciles que sin ti no puedo controlar ni moderar. Enséñame, Señor, a moderar mi carácter y mis maneras de expresar el amor, la frustración, el descanso, la alegría, el desacuerdo y todo aquello que me puede poner en riesgo de responder mal y de alejarme de ti. Tuyo soy, Señor, y hoy decido sanar mis emociones contigo y descubrir la raíz de todo lo que me pasa para que en tu presencia pueda ser sanado y restaurado, en el nombre de Jesús, amén.

Para que leas la Biblia en este año, hoy; en tu Café con Dios ☕️ 📗 Juan 3-4

y Para que llenes tu vida de gratitud en su presencia, puedes animarte a cantar una alabanza para Dios 🎼

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