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Juan 7:37-38 NVI. En el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús se puso de pie y exclamó: —¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba! [38] De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior brotarán ríos de agua viva.
Hoy, otra vez, es el último día del año y como siempre, tenemos muchos caminos por escoger, pero solo uno que nos puede calmar completamente la sed.
En esta época se utilizaba el agua porque era un símbolo de la bendición divina de la lluvia en abundancia para las cosechas y Jesús utilizó este acontecimiento como una lección gráfica y una oportunidad para hacer una invitación muy pública en el último día de la fiesta para que el pueblo le aceptara como su fuente de agua viva.
Aparecen entonces tres palabras fundamentales como invitación del evangelio: Sed, vengan y beban. Estas tres palabras resumen la invitación del evangelio. Si uno reconoce su necesidad, siente el deseo de acercarse a la fuente de provisión y estará dispuesto a recibir lo que necesita.
¿Y tú? ¿Qué es lo que necesitas? El alma sedienta y necesitada siente con apetencia el impulso de acercarse al Salvador y beberá sin reservas, es decir, recibirá la salvación que Él ofrece.
Todo es una pista para hallarlo a Él, el cambio de año, las nuevas oportunidades, los sueños y los propósitos que nos podamos hacer, no son más que pistas para que por fin hagamos lo más importante en la vida: conocer a Jesús y entregarle completamente nuestra vida a Él.
Vamos a orar.
Señor, yo no sé cuándo será mi último día. Solo sé que hoy puedo escuchar tu voz y tu invitación a seguirte de verdad, con todas mis fuerzas, mi alma, mi mente y mi corazón. Tengo sed de ti Señor, y hoy vengo a ti para beber de tu presencia todo aquello que le hace falta a mi vida. Hoy solo deseo que de mi interior broten ríos de agua viva, esperanza, seguridad, amor, y reposo que solo pueden venir de ti. Tuyo soy. Te entrego mi vida, mi familia, y todo lo que soy y te ruego que este nuevo año que comienza, mi vida esté completamente anclada a ti. En el nombre de Jesús, amén.
Tu Tiempo con el Número Uno. 5ª temporada, 31 de Diciembre. El último día.
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Juan 7:37-38 NVI. En el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús se puso de pie y exclamó: —¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba! [38] De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior brotarán ríos de agua viva.
Hoy, otra vez, es el último día del año y como siempre, tenemos muchos caminos por escoger, pero solo uno que nos puede calmar completamente la sed.
En esta época se utilizaba el agua porque era un símbolo de la bendición divina de la lluvia en abundancia para las cosechas y Jesús utilizó este acontecimiento como una lección gráfica y una oportunidad para hacer una invitación muy pública en el último día de la fiesta para que el pueblo le aceptara como su fuente de agua viva.
Aparecen entonces tres palabras fundamentales como invitación del evangelio: Sed, vengan y beban. Estas tres palabras resumen la invitación del evangelio. Si uno reconoce su necesidad, siente el deseo de acercarse a la fuente de provisión y estará dispuesto a recibir lo que necesita.
¿Y tú? ¿Qué es lo que necesitas? El alma sedienta y necesitada siente con apetencia el impulso de acercarse al Salvador y beberá sin reservas, es decir, recibirá la salvación que Él ofrece.
Todo es una pista para hallarlo a Él, el cambio de año, las nuevas oportunidades, los sueños y los propósitos que nos podamos hacer, no son más que pistas para que por fin hagamos lo más importante en la vida: conocer a Jesús y entregarle completamente nuestra vida a Él.
Vamos a orar.
Señor, yo no sé cuándo será mi último día. Solo sé que hoy puedo escuchar tu voz y tu invitación a seguirte de verdad, con todas mis fuerzas, mi alma, mi mente y mi corazón. Tengo sed de ti Señor, y hoy vengo a ti para beber de tu presencia todo aquello que le hace falta a mi vida. Hoy solo deseo que de mi interior broten ríos de agua viva, esperanza, seguridad, amor, y reposo que solo pueden venir de ti. Tuyo soy. Te entrego mi vida, mi familia, y todo lo que soy y te ruego que este nuevo año que comienza, mi vida esté completamente anclada a ti. En el nombre de Jesús, amén.
MIguel Montes