Tu Tiempo con el Número Uno. 5ª temporada, 29 de agosto. Como en casa.

2 Corintios 1:3-4 NVI: Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, [4] quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que, con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren.

A veces pensamos que el consuelo solo viene a nuestras vidas cuando estamos tristes o cuando pasamos por una situación difícil, y la verdad creo que es una manera bastante limitada de entender el consuelo.

Una de las cosas más hermosas que nos pueden pasar en la cotidianidad cuando llegamos a la casa es encontrar a las personas que amamos y darnos cuenta de que todos regresaron bien y con historias por contar de todo lo que pasó en su día, y ese compartir y el interés verdadero por el otro, hace que venga a nuestros corazones un consuelo que en ningún otro lugar podemos encontrar.

Así mismo, es cuando viene alguien de la familia que hace mucho tiempo no veíamos y nos damos cuenta que ese consuelo de estar juntos es la prueba máxima del amor que solo se tiene por las personas de la casa y que nos identifica como una manada.

En esos momentos, cuando podemos mirar a los ojos y preguntarnos las cosas que solo podemos conversar frente a frente, viene ese consuelo maravilloso que, lleno de un ADN único y especial, nos permite regocijarnos juntos en el amor que nunca puede morir ni terminarse, que es el único amor de la familia.

Es aquí donde toma sentido este verso que nos dice: «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, [4] quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que, con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren.»

Vamos a orar.

Amado Dios, gracias te doy por el regalo perfecto de la familia que solo tú pudiste inventar y definir de tan maravillosa manera, solo para nuestro consuelo y para nuestra dicha, pues sí que encontramos dicha y consuelo en la empatía que solo puede manifestarse en el verdadero interés que el amor familiar nos da. Yo te pido que nos permitas encontrar cada día más consuelo en la vida de las personas especiales que nos has dado como familia y disfrutarlos plenamente sin escatimar palabras, interés y amor. En el nombre de Jesús, amén.

Tu Tiempo con el Número Uno. 5ª temporada, 28 de agosto. Lo que nos está pasando.
Tu Tiempo con el Número Uno. 5ª temporada, 30 de agosto. El conocimiento más elevado.

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