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Juan 10:26-27 NTV: Pero ustedes no me creen porque no son mis ovejas. [27] Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco, y ellas me siguen.
Cuando leemos el pasaje de Juan, nos podemos dar cuenta de lo que sucede en el interior de aquellas personas que dicen no creer en Dios y es porque, como lo dice el verso, esas personas aún no son ovejas del buen pastor. Para creer es necesario hacernos primero ovejas, discípulos y aprendices, pues de lo contrario nunca vamos a lograr serlo.
Y si nos preguntamos cuáles son las señales de una oveja, el mismo verso nos responde diciéndonos: «[27] Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco, y ellas me siguen». ¿Escuchamos la voz de Dios? ¿Seguimos a Dios primero y en todas las cosas de la vida?
La claridad que podemos tener es que Dios nos conoce por nuestro nombre y nos llama por nuestro nombre, pues para Él no somos desconocidos. Ahora bien, nos podemos hacer la pregunta final: ¿Verdaderamente creo?
Vamos a orar.
Gracias Señor por tu palabra que me enseña y que me guía y me lleva a acercarme más a ti y a reconocer que necesito estar más cerca de ti, todos los días de mi vida. Decido una vez más ser tu discípulo, tu oveja y tu eterno aprendiz, en el nombre de Jesús. Amén.
Tu Tiempo con el Número Uno. 5ª temporada, 11 de noviembre. No creen porque no son mis ovejas.
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Juan 10:26-27 NTV: Pero ustedes no me creen porque no son mis ovejas. [27] Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco, y ellas me siguen.
Cuando leemos el pasaje de Juan, nos podemos dar cuenta de lo que sucede en el interior de aquellas personas que dicen no creer en Dios y es porque, como lo dice el verso, esas personas aún no son ovejas del buen pastor. Para creer es necesario hacernos primero ovejas, discípulos y aprendices, pues de lo contrario nunca vamos a lograr serlo.
Y si nos preguntamos cuáles son las señales de una oveja, el mismo verso nos responde diciéndonos: «[27] Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco, y ellas me siguen». ¿Escuchamos la voz de Dios? ¿Seguimos a Dios primero y en todas las cosas de la vida?
La claridad que podemos tener es que Dios nos conoce por nuestro nombre y nos llama por nuestro nombre, pues para Él no somos desconocidos. Ahora bien, nos podemos hacer la pregunta final: ¿Verdaderamente creo?
Vamos a orar.
Gracias Señor por tu palabra que me enseña y que me guía y me lleva a acercarme más a ti y a reconocer que necesito estar más cerca de ti, todos los días de mi vida. Decido una vez más ser tu discípulo, tu oveja y tu eterno aprendiz, en el nombre de Jesús. Amén.
MIguel Montes