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Salmo 32:9 NTV: No seas como el mulo o el caballo, que no tienen entendimiento, que necesitan un freno y una brida para mantenerse controlados».
Todo el tiempo nos preguntamos: ¿Cómo hago para que Dios me hable? ¿Cómo puedo encontrar la dirección de Dios para mi situación? Y por mucho que nos dicen y nos dicen que debemos buscar todas las respuestas en la presencia de Dios, seguimos sin hacer la tarea principal de leer su palabra y de entender que es el único lugar donde nos vamos a mirar en el espejo de Dios cara a cara y que en ese lugar Dios mismo nos revelará lo que pasa con nuestras vidas y lo que debemos hacer para hacerle frente a nuestras situaciones.
Una relación con Dios sin conocer a Dios y sin saber lo que Él dice de cada uno de nosotros está completamente indefensa, débil, sin sustento, vacía y desde luego, muerta, pues no hay manera alguna de conocer la voluntad de Dios, solo por las casualidades o porque salgamos a la calle y tratemos de buscar las respuestas, no las vamos a encontrar.
El primer lugar a donde debes acudir es a la Biblia, pues es la manera más directa como Dios nos va a mostrar la equivocación, la debilidad, nuestra mentira, y todo aquello que debamos someter a Dios para que solo Él en su completa gracia comience a hacer su obra en nosotros.
Por eso, como lo dice el verso de hoy (Salmo 32:9 NTV): «No seas como el mulo o el caballo, que no tienen entendimiento, que necesitan un freno y una brida para mantenerse controlados». Ve a la Biblia y allí encontrarás lo que nadie más te va a decir de la manera tan directa como Dios lo hace.
Vamos a orar.
Amado Dios, yo te pido perdón por mi terquedad y por mi mediocridad en mi relación contigo, pues ¿cómo puedo esperar más de ti si ni siquiera te busco y te conozco? Hoy decido estudiar tu palabra de manera profunda y dedicada, de tal manera que me puedas enseñar y mostrar todo lo que soy y todo lo que necesito. Yo te lo pido, en el nombre de Jesús. Amén.
Tu Tiempo con el Número Uno. 5ª temporada, 8 de agosto. Respuestas de Dios.
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Salmo 32:9 NTV: No seas como el mulo o el caballo, que no tienen entendimiento, que necesitan un freno y una brida para mantenerse controlados».
Todo el tiempo nos preguntamos: ¿Cómo hago para que Dios me hable? ¿Cómo puedo encontrar la dirección de Dios para mi situación? Y por mucho que nos dicen y nos dicen que debemos buscar todas las respuestas en la presencia de Dios, seguimos sin hacer la tarea principal de leer su palabra y de entender que es el único lugar donde nos vamos a mirar en el espejo de Dios cara a cara y que en ese lugar Dios mismo nos revelará lo que pasa con nuestras vidas y lo que debemos hacer para hacerle frente a nuestras situaciones.
Una relación con Dios sin conocer a Dios y sin saber lo que Él dice de cada uno de nosotros está completamente indefensa, débil, sin sustento, vacía y desde luego, muerta, pues no hay manera alguna de conocer la voluntad de Dios, solo por las casualidades o porque salgamos a la calle y tratemos de buscar las respuestas, no las vamos a encontrar.
El primer lugar a donde debes acudir es a la Biblia, pues es la manera más directa como Dios nos va a mostrar la equivocación, la debilidad, nuestra mentira, y todo aquello que debamos someter a Dios para que solo Él en su completa gracia comience a hacer su obra en nosotros.
Por eso, como lo dice el verso de hoy (Salmo 32:9 NTV): «No seas como el mulo o el caballo, que no tienen entendimiento, que necesitan un freno y una brida para mantenerse controlados». Ve a la Biblia y allí encontrarás lo que nadie más te va a decir de la manera tan directa como Dios lo hace.
Vamos a orar.
Amado Dios, yo te pido perdón por mi terquedad y por mi mediocridad en mi relación contigo, pues ¿cómo puedo esperar más de ti si ni siquiera te busco y te conozco? Hoy decido estudiar tu palabra de manera profunda y dedicada, de tal manera que me puedas enseñar y mostrar todo lo que soy y todo lo que necesito. Yo te lo pido, en el nombre de Jesús. Amén.
MIguel Montes